Las expectativas de poder disfrutar de un gran partido en Alcalá eran altas. El Zaragoza, líder de la categoría y con una propuesta muy ofensiva, se enfrentaba a un Madrileño que aceptó de buen grado el duelo de intercambio de golpes. Y así se vio desde las primeras acciones del partido, en las que ambos equipos imprimieron ritmo a sus ataques y aprovecharon los espacios que dejaba el rival para transitar con peligro.
Se adelantaron los de Torres en una magnífica jugada entre Romeo Hueso y Kamate. El canterano rojiblanco encontró al espacio a Kamate, que se desmarcó en el momento justo, superó en velocidad a su marca y definió de manera exquisita con la zurda. Reaccionó bien el conjunto maño al golpe inicial y, poco a poco, fue mejorando su juego, aunque en el gol que empataba el partido se encontró con la suerte de cara, ya que Miguel Gil, que debutaba con el Madrileño, se resbaló en el momento más inoportuno y no pudo competir en el duelo en el que Edu Espiau batía a Astralaga.
Desde ese minuto veinticinco hasta el descanso, ambos equipos magnificaron ese intercambio de golpes del que hablábamos, aunque fue Doménech quien tuvo la ocasión más clara del primer tiempo.

Comenzó de manera inmejorable el segundo tiempo para los de Torres, con una clara ocasión de Cubo a los veinte segundos. En el minuto 55 volvía a ponerse por delante en el marcador el Madrileño: Doménech, con un muy buen remate al primer toque, ponía el sello definitivo a una jugada individual espectacular de Romeo Hueso, que nos regaló una exhibición individual impresionante. Su temporada ya estaba siendo notable, pero este partido ante todo un Zaragoza evidencia que en él hay un potencial jugador del primer equipo.
No gestionó bien el Madrileño esta ventaja, y no ayudó la lesión de Antal, que obligó al debut precipitado de Lis (17 años). Empató el Zaragoza dos minutos después de que Astralaga parase un penalti.
Este partido loco siempre tenía una locura más por aparecer. La reacción del filial al 2-2 fue inmejorable. Miguel Gil hacía el 3-2 con un espectacular remate de cabeza, y en el minuto 88 David Muñoz parecía sentenciar el partido con el que era el 4-2. Pero nada más lejos de la realidad, porque quedaba una locura final que deja muy tocado al Madrileño: en los diez minutos de descuento el Zaragoza empataba el partido, tras una acción a balón parado y un penalti desafortunadísimo de Taufik que esta vez sí materializó el conjunto maño.
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