Reconozco que al descanso estaba proyectando qué iba a contar en esta crónica, y no podía evitar esbozar una sonrisa imaginando poder estar reflejando conclusiones positivas de un buen planteamiento y una hipotética victoria. Pero, de repente... bú. Vamos a intentar ordenar el análisis de dos partidos dentro de uno.
DE UNA TARDE DULCE...
Simeone, lógicamente, repetía el once que venía de ganar en Sevilla. Y estuvo a centímetros de calcar el inicio soñado que tuvo en el Pizjuán, ya que una fantástica jugada colectiva desde Oblak y los centrales acabó en un disparo al palo de Kang-In Lee tras un gran regate sobre Yuri. El balón se paseó por la línea de gol tras impactar en la madera. Quizás esta jugada resumía lo que iba a acabar llegando, pero los de Simeone hicieron méritos para que el pensamiento general fuese optimista: tuvo buenas salidas de balón, posesiones en campo contrario de calidad, encontraba ventajas creadas por las permutas de posiciones ofensivas y las aprovechaba... Faltaba ese colmillo en el gesto final, eso que deberían acabar dándote los delanteros.

Fue igualando el partido el Athletic, con un Sancet fantástico entre líneas. Que el Athletic pasase más tiempo atacando propiciaba que estuviesen mejor preparados para apretar la pérdida, y en esas situaciones el Atleti echa en falta atacantes a los que puedas enviar un «mal balón» y puedan darte aire, ya sea al espacio o aguantando de espaldas para que el equipo transite. Pese a esto, Barrios creció en el tramo final del primer tiempo y el Atleti se fue al descanso con más posesión, mejores ocasiones y la sensación de que el plan era el correcto.
A LA SIESTA Y PESADILLA DE SIEMPRE.
Si hay alguien leyendo esta crónica sin saber la secuencia de los goles del Athletic, le va a cambiar el rostro al leer que, a los tres minutos de reanudarse la segunda parte, el Athletic ya iría ganando dos a cero. Del gol de Nico Williams, que llegó solo a la zona de remate —ya que lo de seguir tu marca y no quedarte embobado con el balón está prohibido entre los defensas del Atleti— al gol de Robert Navarro nada más sacar de centro el Atleti: pérdida imperdonable de un desastroso Giuliano, reacción tardía del colectivo a la situación de peligro y Robert Navarro destozando a Grimaldo para hacer el 2-0. Es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero tiene que encontrar el Atleti la formula para defender mejor ese sector de Hancko-Grimaldo, el cual ya han castigado los rivales con frecuencia en estos partidos de liga.

Murió anímicamente el Atleti tras estas dos acciones. Kang-In Lee, que eso sí, fue de más a menos, dejó el partido en el minuto 60 junto a Lookman -injustificable su partido-, Giuliano y Hjulmand. Entraron Arnau, Julián, Koke y Cuti Romero, pero el Atleti no consiguió reengancharse al partido pese a una buena ocasión de Julián. Por destacar algo del segundo tiempo, aparte de la personalidad que demostró Pablo Barrios, los minutos del Cuti fueron positivos.
Quedaba el gol de Sancet para redondear su gran partido y para ejecutar al máximo el dolor de un castigo que, aunque excesivo, debería avergonzar al Atlético de Madrid, que no puede permitirse dar la imagen que ha dado durante casi toda la segunda parte.
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