Todos recordamos aquella tarde en Mestalla, donde Iker Luque y Cubo marcaron un gol cada uno y dieron la victoria al Atlético de Madrid. En un momento en el que no ilusionaba nada en el día a día liguero, ese debut con gol y las palabras posteriores de Simeone hacia Cubo, remarcando el gran talento que atesoraba, generaron una gran expectación en el aficionado rojiblanco sobre su presente y, sobre todo, su futuro como delantero. Miguel Cubo, antes de ese inolvidable debut con el primer equipo, venía de una temporada en la que, en vez de dar pasos hacia adelante, dio zancadas: de comenzar la pretemporada con el Juvenil B a terminar siendo el delantero titular de Fernando Torres en el Atlético Madrileño, en una temporada muy exitosa que casi acaba en ascenso.

Cubo volvió a sumar minutos semanas después con el primer equipo, en una derrota ante el Celta (0-1) en el Metropolitano en la que volvió a gustar mucho su actuación, rozando el gol en un par de ocasiones. Pero desde aquel gol en Mestalla con el primer equipo, Cubo solo ha marcado dos goles —ambos en el 4-0 ante el Murcia— en quince partidos con el filial. Es cierto que algunos de esos partidos incluyen suplencias, pero, si lo reducimos a los minutos disputados, son dos goles en 801', lo que equivale a un gol cada 400 minutos.
Dicho esto, es de justicia resaltar los siguientes puntos:
- Cubo es mucho más que un goleador. Es un gran generador de jugadas ofensivas por su inteligencia a la hora de 'buscarse la vida'. Interpreta muy bien el juego y tiene mucho talento para, en espacios reducidos, sacarse recursos propios de un mediapunta jugón.
- En muchos momentos no le favorece el juego del equipo. La temporada pasada, Arnau generaba muchísimo tanto con balón como sin él (una gravedad de la que se aprovechaba Cubo). Ahora es Cubo el atacante más autosuficiente, lo que lleva implícito que haya más atención sobre él. Y, al menos de momento, ese paso al 1-4-3-3 le está alejando de un socio que potenciaba más al '9', como eran Rayane y, sobre todo, acabó siendo Rafa Llorente en el 1-4-2-3-1 de la temporada pasada.
- Y, por último, pero seguramente lo más importante: 18 años. Podría estar jugando en el Juvenil A. Es totalmente lógico que, por mucho que sea un delantero, todavía tenga que encontrar los caminos al gol de una manera más regular. Tiene talento, intencionalidad, determinación y entendimiento del juego, por lo que es cuestión de tiempo.
Quizás, precisamente por la evidente valía del jugador, crezca la exigencia con él. El Madrileño está en un momento muy negativo —siete jornadas consecutivas sin ganar—, con varias derrotas in extremis que están afectando al equipo moralmente. Las dos próximas jornadas son como visitantes ante el Europa (penúltimo) y en casa frente al Teruel (actual colista). Son dos finales para el Atlético Madrileño, partidos en los que el equipo debe darle más a Cubo y en los que él debe volver a la senda del gol y quedarse en ella durante mucho tiempo.



Comentarios