El cariño de la afición del Atlético de Madrid es innegociable y no entiende de modas ni del paso del tiempo. Así quedó demostrado en el primer evento en vivo de Atlético Stats, que tuvo el inmenso privilegio de contar con un invitado de auténtico lujo: Milinko Pantić.
Treinta años después de su llegada al club, el héroe del Doblete sigue recibiendo la devoción de los aficionados, encarnada en ese eterno ramo de margaritas que adorna el córner del Metropolitano. Pantić repasó su trayectoria, dejó anécdotas imperdibles sobre su fichaje y habló de su futuro en clave rojiblanca.
El cariño de la afición y el ramo de Margarita
Pantić se mostró abrumado por seguir sintiendo el calor de la grada tres décadas después de su etapa como jugador. "Es un privilegio. Muchos han jugado más años que yo en el Atlético, pero este cariño no lo tienen", confesaba el serbio.
Para Milinko, el secreto de este vínculo inquebrantable fue su rendimiento y su seriedad desde el primer día que pisó el césped, a pesar de las inmensas dudas que generó su fichaje: "Cuando fiché, nadie daba un duro por mí. La prensa no sabía mi apellido y decían que era el primo de Antić. Pensaban que era un enchufe, pero tras el primer amistoso, Miguel Ángel Gil me firmó el contrato y mis compañeros vieron que era un jugador hecho".
Ese vínculo se materializa cada partido en el ramo de flores depositado por Margarita. Pantić fue tajante sobre su compromiso con esta tradición: "Mi promesa fue mantenerlo hasta que me muera".
Un fichaje de película: La cinta VHS y la llamada inesperada
La historia de cómo Pantić llegó al Atlético de Madrid con 28 años procedente del modesto Panionios griego es digna de guion de cine. El exjugador recordó cómo se gestó todo a través de una llamada telefónica que pensó que era una broma.
Radomir Antić, que había sido su entrenador en el Partizán años atrás, le llamó para pedirle ayuda y colocar a un amigo como técnico en Grecia. Durante la charla, Antić le preguntó por su estado de forma y le pidió un vídeo con sus jugadas.
"Le dije: 'Míster, no tengo nada, ni un gol guardado'. Lo conseguí a través de un periodista griego, algo básico de faltas y córners. Se lo mandé y se volvió loco. Me dejó un mensaje en el contestador diciendo: 'No fiches por nadie, te quiero para mí'", relató entre risas.
Finalmente, tras caerse opciones de renombre internacional como Enzo Scifo, Robert Prosinečki o Slaviša Jokanović, Antić impuso su fichaje. El Atleti pagó 75 millones de pesetas (unos 50.000 dólares) por el jugador que cambiaría la historia del club.
La reinvención táctica y la locura del Doblete
Una de las grandes revelaciones de la charla fue el cambio de posición que sufrió al llegar a Madrid. En Grecia, Pantić jugaba con total libertad, como mediapunta o delantero ("más o menos como Griezmann ahora"), marcando muchísimos goles. Sin embargo, Antić le ubicó en el vértice del rombo de su 1-4-4-2, por delante de Vizcaíno, exigiéndole una disciplina táctica que nunca había tenido.
Sobre la temporada del Doblete (1995/96), Pantić confesó que el equipo nunca pensó en ganar títulos hasta el tramo final. "Veníamos de un año muy malo, salvándonos del descenso en la última jornada. Teníamos muchas dudas. Quizás cuando ganamos la Copa del Rey empezamos a pensar en cosas grandes".
El recuerdo de aquella final de Copa ante el FC Barcelona, donde anotó el gol decisivo, sigue muy vivo. De hecho, dejó una anécdota brillante sobre cómo revivió el partido recientemente:
"En la época del COVID, vi la final repetida en Teledeporte por primera vez en mi vida. Sudé más que nunca. Mi mujer me decía: 'Pero si habéis ganado, ¿qué te pasa?'. Y yo le decía que tenía la sensación de que nos iban a empatar".
El futuro: Entrenador de las Leyendas
Actualmente, Milinko Pantić tiene un nuevo y emocionante reto por delante: dirigirá al equipo de Leyendas del Atlético de Madrid. "Si el Real Madrid o el Barcelona tienen a sus leyendas jugando partidos por todo el mundo, ¿por qué nosotros no? Si se apuntan Falcao, Godín, Villa o Juanfran, vamos a ser un equipo grande", aseguró con ambición.
El evento concluyó con una ovación cerrada y la entrega de obsequios por parte de Atlético Stats y la marca Cooligan, incluyendo una reedición de la mítica camiseta con la que conquistó el corazón de la ribera del Manzanares. Un justo homenaje para el hombre que, con su guante en la pierna derecha, dibujó la temporada más mágica de la historia del club.
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