El Atlético Madrileño pierde (2-1) ante el Nàstic de Tarragona y encadena su quinto partido consecutivo sin conocer la victoria —tres derrotas y dos empates—. Esta mala racha empieza a traducirse de manera visible en la clasificación, donde el filial rojiblanco termina en decimocuarta posición, sacando solo dos puntos y dos posiciones al descenso, aunque también hay que reseñar que el quinto puesto —playoffs— está a cuatro puntos.
Lo peor de estas dinámicas, más allá de lo que cuesta salir de ellas, es la sensación de que el rival parece tener caminos mucho más sencillos hacia el éxito. El gol de Joseda en el minuto 14 desde su propio campo, que evidentemente pilló a Astralaga fuera de posición, ejemplifica esa peligrosa sensación de que con poco te hacen daño y de que tú prácticamente necesitas que se alineen los astros para hacer daño.
Se replegó el Nàstic tras adelantarse en el marcador, pasando mucho tiempo en bloque bajo e intentando desestructurar al Madrileño mediante transiciones. El filial acabó con un 73 % de posesión y 16 tiros, pero solo dos de esos disparos fueron a puerta, y ese volumen de posesión fue generalmente insignificante, salvo por algunas acciones de Castillo y, posteriormente, de Koke Mota en el tramo final del partido.
Un grave error de un decepcionante Kamate en el minuto 55 se tradujo en un 2-0 en contra que fue demasiada losa para el Madrileño, pese a que como decíamos, Koke Mota generó situaciones en los minutos finales y recortó distancias desde los once metros.
Siendo cierto que la plantilla es prácticamente nueva en su totalidad y eso requiere ciertos tiempos de adaptación, empiezan a preocupar las sensaciones que transmite el filial, ya que está siendo un equipo frágil defensivamente y sin líderes ofensivos a los que agarrarse para ganar ese tiempo que necesita. Los fichajes, salvo Javi Gil y Álvaro Santos —una ausencia cuya importancia está acusando el equipo debido a su lesión—, no están dándole al equipo el presente que se suponía, y eso está lastrando mucho la competitividad de los de Fernando Torres.
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