Los cuatro días que conectaron las derrotas frente al Athletic Club en San Mamés (3-0) y contra el Liverpool en el estreno del curso en Champions League (2-1) levantaron ampollas y también dudas en torno a un Atlético de Madrid que arrancó con siete puntos de los primeros nueve posibles en el campeonato doméstico. Empeñado en que el primer mercado veraniego de Mateu Alemany no se convirtiese en un castillo de naipes a las primeras de cambio, Simeone lanzó un mensaje de paciencia y de tiempo. "Hay que trabajar, bastante, estamos en construcción, aunque no le guste al que lo quiera escuchar. Pero el equipo está en construcción", insistió el técnico tras ver cómo los goles de Szoboszlai y de Mac Allister fueron una losa que el equipo no pudo aguantar en Liverpool.
En Anfield comenzaron los brotes verdes de un Atleti que ha aumentado su caudal goleador, genera muchas más ocasiones y tiene una mayor precisión en sus lanzamientos
La caída en Anfield no fue impedimento para apreciar brotes verdes en un Atleti que pudo demostrar el equipo que quería ser. Su puesta en escena fue la de un equipo con personalidad con el balón, con la paciencia y la calma suficiente para reiniciar el juego tantas veces hiciese falta hasta encontrar ventajas o posibilidades de verticalizar. Solo la intensa presión de su rival, que le desajustó en muchas ocasiones, le ahogó y provocó numerosas pérdidas en salida de balón, condicionó la idea que empezó a implantar Diego Pablo Simeone. El Atleti, al margen del mal resultado, salió fortalecido de aquel encuentro.
Con el estilo de juego encaminado, los esfuerzos del preparador argentino se focalizaron en mejorar las prestaciones defensivas. Entre el duelo frente el Villarreal y el enfrentamiento contra el Liverpool, los colchoneros recibieron un total de ocho goles en cuatro partidos. "Son muchos goles. No estamos defendiendo bien", simplificó Simeone radiografiando el principal problema. La entrada de Cuti Romero (cinco titularidades consecutivas), el asentamiento de Alejandro Grimaldo (cuatro goles generados en los últimos cinco encuentros) y el paso hacia delante de Johnny Cardoso, entre otros factores más reconocibles, han dado la estabilidad que tanto necesitaba la propuesta del equipo.

Aquella derrota frente al Liverpool en Champions ha supuesto un punto de inflexión en un equipo que desde entonces ha cosechado cinco victorias consecutivas entre todas las competiciones, con un derbi frente al Real Madrid donde demostró tener las hechuras suficientes para competir frente a los mejores rivales de la escena europea. En ese sentido, el cuadro rojiblanco ha aumentado su caudal goleador (13 en los últimos cinco encuentros por los ocho de los cinco primeros), genera muchas más ocasiones (91 remates totales en los últimos cinco encuentros por los 70 de los cinco primeros) y ha ganado una mayor precisión en sus lanzamientos (el 40'6% de sus remates en los cinco últimos duelos encuentran los tres palos por los 34'2% de los cinco primeros).
El Atleti solo ha encajado dos goles desde la derrota en Anfield, ambos a balón parado y ninguno a juego corrido
No solo ha mejorado en los últimos metros. También en el gobierno de su área, con un Jan Oblak que está cimentando piedra a piedra el camino hacia su mejor versión o un Cuti Romero que ya se siente líder de la zaga con tan solo tres meses viviendo en España. En los enfrentamientos contra el Manchester United, Deportivo Alavés, Real Madrid, Osasuna y Real Sociedad solo ha recibido dos goles, ambos a balón parado (de falta frente al Real Madrid y de penalti contra el Alavés) y ninguno a juego corrido, mientras que encajó ocho ante Málaga, Villarreal, Sevilla, Athletic Club y Liverpool. Es, sin duda alguna, un equipo con una mayor seguridad defensiva, encajando un gol cada 18 remates totales en los cinco últimos encuentros. Un registro que contrasta notablemente con el inicio de campaña, donde promediaba un gol en contra cada ocho remates que recibía.
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