La propuesta del entrenador del Madrid, sea el que sea este, tiene ciertos límites por cómo está confeccionada la plantilla y porque hay varios jugadores que no atienden a ese intervencionismo habitual de los entrenadores del fútbol actual.
No obstante, estamos viendo algún ajuste de Mourinho reseñable, como la habitual salida de tres con Cucurella quedándose generalmente en esa primera línea, para cubrir los no repliegues de Vinicius y para compensar la asimetría en banda derecha, donde es Dumfries el lateral largo, yendo Arda Guler hacia dentro para participar en el escaso juego interior que desarrolla el Madrid.
A sabiendas de que los ataques posicionales del conjunto blanco son incluso una debilidad actual, Mourinho está intentando llevar al extremo que el equipo genere desde el transitar y desde intentar ser un equipo imponente en la presión, tanto tras pérdida como en inicios del rival. Es curioso porque, posiblemente, en el aspecto de la presión tienen parte de virtud y parte de defecto: la han mejorado respecto a la temporada pasada y, si el Madrid roba arriba, es el equipo más letal del mundo. Por contra, si el rival es capaz de aguantar esa presión inicial y sumar pases, el Madrid se desorganiza porque se parte, sus atacantes no repliegan y les cuesta muchísimo volver a recuperar la iniciativa.




























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