El Bayern de Múnich posiblemente sea el equipo más ofensivo del mundo, pero también el más 'peculiar' en lo táctico. No hay ningún otro equipo al que resulte tan difícil asignarle un sistema táctico. En el conjunto de Kompany no importan tanto las posiciones como que se acaben cumpliendo las funciones. Harry Kane puede bajar a recibir en corto el primer pase del portero o de los centrales, los laterales pueden acabar atacando el espacio y colocándose como delanteros, el extremo izquierdo puede irse a la banda derecha... Digamos que prácticamente todos los jugadores de campo pueden, en una misma posesión, ocupar diferentes alturas y carriles. Se ordenan desde ese desorden porque consiguen sacarle múltiples ventajas: es un equipo totalmente capacitado para identificar y atacar los espacios más ventajosos.
Cuando el equipo alemán pierde el balón, tiene muy automatizada la contundencia en la contrapresión durante los cinco segundos posteriores a la pérdida. Bien para recuperar el balón, bien para obligar al rival a reiniciar la jugada, el objetivo es aprovechar ese tiempo para recuperar la posición defensiva y, a partir de ahí, ir hasta el final con sus emparejamientos, ya que prácticamente en todos los partidos defienden a pares.
Veremos si las bajas ofensivas hacen que modifiquen ciertos aspectos de todo lo que hemos desarrollado, aunque sería algo sorprendente porque el Bayern de Kompany vive y muere con esa idea extremadamente ofensiva.





























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