Los resultados no están siendo los esperados y el entrenador alemán todavía está a vueltas con decantarse por un sistema tipo (1-3-4-2-1 o 1-4-2-3-1), pero el estilo, al menos de momento, es innegociable:
Voracidad en la presión: el Stuttgart es un equipo tremendamente proactivo a la hora de presionar, con partidos en los que incluso se decanta por persecuciones individuales. Intenta condicionar el partido desde su contrapresión —presión en los cinco segundos posteriores a la pérdida—.
Con balón, es un equipo muy propositivo. En salida intenta atraer al máximo, asumiendo el riesgo hasta el último momento. Junta muchos jugadores en torno al balón para viajar juntos y tener siempre opciones de pase a uno o dos toques.
Por bandas, busca siempre alterar al rival mediante las permutas entre lateral —o tercer central— y carrilero —o extremo—. Y, como generalmente es un equipo que junta a dos delanteros muy peligrosos en el área rival por su tamaño y fortaleza física, recurre con frecuencia a los envíos al área para ganar el primer remate o la segunda jugada, ya que suele acabar las jugadas con muchos jugadores en torno a la frontal.
























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