Vuelve el Levante a la máxima categoría tres temporadas después. Y lo hace con Calero al mando, un técnico de sobrado rendimiento en Segunda División... pero sobre el que hay dudas acerca de si está capacitado para tener éxito en Primera.
Posiblemente haya sido un mercado de fichajes insuficiente, pero hay tres cosas que, a buen seguro, han sido un acierto y son motivos a los que agarrarse: el fichaje de Toljan para el carril derecho, la continuidad de Carlos Álvarez y el "fichaje" de Etta Eyong desde el Villarreal. Una operación, llamémoslo, peculiar —cesión disfrazada de traspaso—, pero que asegura al Levante tener un delantero autosuficiente, que encaja a la perfección con lo que va a necesitar el 1-5-4-1 de Calero para poder sobrevivir ofensivamente.
¿Conseguirán Olasagasti y Unai Vencedor, mediocentros más creativos, destronar a la pareja que forman Pablo Martínez y Oriol Rey? ¿Saldrá bien la apuesta de Ryan bajo palos?
Muchas incógnitas respecto al conjunto levantinista, pero su historial dicta que siempre acaban encontrando la manera de ser un equipo competitivo e incómodo —que se lo digan al Atleti—.
¿Sorprenderán y conseguirán salvarse?



























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