Gyokeres, Baena, Romero, Johnny… Son muchos los nombres que están sonando en el verano atlético. Es lógico. El Atleti necesita muchas piezas. Las carencias de la temporada han hablado por sí solas. Pero si algo han desvelado los meses de competición es que cuando el equipo ha encontrado un camino, una idea, se ha funcionado hasta que las piernas han dado.
Y esa es la gran incógnita de la próxima temporada, casi más que los nombres: ¿hacia dónde va a ir el Atleti de Simeone? ¿A qué va a jugar el nuevo Atleti? Lo desconocemos porque, otra cosa no, pero los bailes de esquema han sido protagonistas este año. Lo que sí sabemos es qué tipo de Atleti ha sido puntero y cuál ha sido el que más ha estado cerca de ganar (e incluso de jugar bonito o de volver a los orígenes con la intensidad por bandera).
¿Cuál ha sido el Atleti que ha estado más cómodo? Es cierto que a ratos el que entregó el balón y que pasase poco (Mallorca), pero el más impresionante pudo ser el del Bernabéu en Champions tras el gol de Julián por nivel del rival, el escenario y la idea. Ahí encontramos a un Atleti que sometió (y encerró) al Real Madrid en su campo, que no temió por su espalda y que controló todas las situaciones de peligro.

En esa ocasión, Lenglet, Barrios, Giménez y Llorente se bastaron para maniatar a Vinicius y Mbappe. Si lo hicieron con dos de los jugadores más peligrosos del mundo, ¿por qué no hacerlo en los campos de rivales mucho más inferiores? El Atleti salió a Pamplona a hacer lo mismo. No fueron malos minutos hasta que un golazo de Catena a balón parado trastocó todos los planes.
El Atleti fue a Montjuic, en la ida de Copa y con 4-2 en contra, a elevar las líneas, a ser agresivos y encontró premio. En la vuelta, ya en la segunda parte, apenas sufrió contra el Barcelona amenazando tu espalda y pudiendo correr la contra (aunque no se creó lo suficiente como para llegar a la final).
Tiene sus riesgos, pero el Atleti valiente y a campo abierto tiene menos probabilidades de pegarse tiros en el pie
Tiene sus riesgos y el Atleti de Simeone siempre se ha mostrado cómodo protegiendo su punto de penalti, pero la experiencia de este nuevo equipo nos ha llevado a que mayor valentía y mayor defender a campo abierto (salvo momentos como el penalti de Lenglet a Mbappe) es igual a menos probabilidad de pegarse tiros en el pie en centros laterales o en penaltis innecesarios (Reinildo contra el Villarreal, Le Normand contra el Celta o Lenglet contra el Espanyol).
Por lo tanto, más allá de nombres que eleven la calidad ofensiva (Baena o Gyokeres) y defensiva (Romero y Johnny más el lateral que traigas), la pregunta es qué camino va a seguir Simeone. Y la experiencia de este nuevo Atleti le explica que la portería a cero es vital, pero que está más cerca de ganar cuando la línea defensiva está más elevada, la presión es más intensa y das poco pie a que sucedan cosas en tu área.
Ahora es responsabilidad de la dirección traer jugadores que sostengan eso (Baena da intensidad; Romero jerarquía y agresividad; Johnny defender hacia delante y barrer), pero el mejor Atleti de este año ha sido este. Algo indudable.
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