Cuando hablamos del prototipo de portero moderno, hacemos referencia a una suma de habilidades específicas que debe ser clave, empezando por tener un porcentaje grande de paradas o mostrando reflejos y agilidad bajo palos. Debe tener visión de juego para poder ayudar al equipo en la salida de balón, siendo el primer creador de juego, iniciando y apoyando la construcción desde atrás, además de mostrar buenas dotes comunicativas con la línea defensiva y a nivel gestual con todo el equipo para transmitir seguridad y liderazgo. Eso es lo que puede aportar Leo Román (RCD Mallorca).

En la temporada 22/23 tuve la suerte de poder compartir algún entrenamiento con Leo. Por aquel entonces, él era el tercer portero de la primera plantilla del Mallorca, mientras que yo formaba parte del filial bermellón. Y, pese a que era su primer año como profesional, se palpaba que por su potencial podría ser el portero titular del equipo más pronto que tarde. Incluso por percepción propia y salvando las distancias de que mis conclusiones eran sustraídas de entrenamientos y no de partidos, no tenía la sensación de que hubiese tanta diferencia entre Leo Román, Greif y Rajković, portero titular del equipo. Es más, en los entrenamientos Leo me parecía el mejor portero, el más completo. Es cierto que todos paraban mucho y bien, pero la gran diferencia la noté con el balón en los pies.
Me sorprendió muchísimo, en los entrenamientos incluso parecía mejor que Greif y Rajković.
Especialmente cuando tenía que golpear en distancias medio-largas, siendo muy preciso y encontrando al hombre libre, proporcionándoles ventajas al equipo y tomando siempre la mejor decisión posible según la acción requerida. De esto se dieron cuenta también en la selección, muy orientada desde la llegada de Luis Enrique y la marcha de De Gea del uso del buen pie del portero. Leo fue un habitual en las últimas convocatorias de Luis de la Fuente con la Sub21 y en las siguientes de Santi Denia. La falta de minutos a nivel de clubes, eso sí, le dejó más bien como el tercero en discordia tras Arnau Tenas y Julen Agirrezabala.
En la 23/24 salió cedido al Real Oviedo en busca de minutos y se erigió como uno de los principales culpables de que el equipo asturiano llegase a la final de la promoción de ascenso a LALIGA, enfrentándose al Espanyol de Joan García. En la 24/25 compartió portería con Dominik Greif, siendo relevado de forma más asidua al banquillo, disputando un total de siete partidos, encajando diez goles y dejando la portería a cero en dos ocasiones. Cabe citar que en dos de esos siete partidos han sido contra Real Madrid y Barcelona, donde realizó hasta 22 paradas, diez contra el conjunto blanco y doce contra los blaugranas, permitiendo a Leo ser el portero con mejor porcentaje de paradas de las cinco grandes ligas europeas con al menos 500 minutos jugados, con un 79% de paradas con éxito. Le siguen Unai Simón y Dahmen (portero del Ausburg) ambos con un 77%.

Es difícil comprender cómo un talento como Leo Román tuvo un rol secundario en el equipo balear, cuando la realidad es que podría ser titular en numerosos equipos de LaLiga. Sería una gran opción para el Atleti si finalmente no se toma la decisión de pagar la cláusula de Joan García (25 millones) o si este decide optar por otro destino. En este caso, la cláusula de Leo Román es menor (10 millones) y más accesible.
Puedo afirmar que es uno de los mejores porteros con los que me crucé en mi trayectoria futbolística, por no decir el mejor.
Ante esta situación, Oblak seguiría como mínimo una temporada más con un rol titular y, de esa forma, te aseguras tener un portero de garantías para cuando el esloveno finalice su etapa en el club. Y es que no tengo dudas de que estamos ante uno de los mayores proyectos de portero en el fútbol español, con una proyección enorme y con hambre por demostrarlo. Hay portero para rato.
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