Tras tres temporadas de continuas idas y venidas, donde podías pasar en el mismo partido de querer hincar rodilla para pedirle matrimonio a firmar el divorcio más definitivo que pudiese existir, el argentino llegaba a la temporada 24-25 como nominado eterno de la mayoría de la parroquia rojiblanca.

el mejor de paul

Comenzó la temporada y desde el principio notamos algo diferente en el ‘Motorcito’. Quizás la llegada de Julián le activó cierto botón de ambición y sentido de la responsabilidad que tenía bajo mínimos, pero incluso en los peores momentos iniciales del equipo él quiso liderar desde lo creativo. Porque todos conocemos su indudable calidad, pero también destaca desde lo enérgico y lo competitivo.

Vimos seguramente su 'prime' en la histórica racha de dieciséis victorias consecutivas, donde llegó a sentarse en la mesa, con algunas sillas de distancia, de jugadores como Pedri o Vitinha en cuanto a mejores mediocentros ofensivos del momento.

Llegó a sentarse en la mesa de los mejores mediocentros ofensivos.

Por desgracia, los últimos meses del 2025, donde el equipo y el cuerpo técnico en general cayeron, también arrasaron con el nivel de Rodrigo De Paul. Acusó físicamente la exigencia de la temporada, teniendo en cuenta además que en cada parón internacional es clave en la Argentina de Scaloni. Aun así, ha terminado la temporada con dobles dígitos en cuanto a goles generados (3G/9A), siendo un jugador muy destacado en una vara genial de medir lo creativo como son los through ball (pases que superan la última línea defensiva y conectan con un jugador que ataca al espacio esa línea rival). De hecho, en el top-5 de ligas, solo Lamine (33) y Bruno Fernandes (31) acabaron con más pases de este tipo que Rodri (27).

EL FUTURO DE RODRIGO DE PAUL

Ahora está el debate sobre su situación en el Atleti. Le queda un año de contrato y aunque sea evidente que ha sido uno de los mejores jugadores de esta temporada, el haber sido sospechoso habitual en el pasado y ese Mundial a la vuelta de la esquina, hacen que haya gente que vea oportuno negociar un hipotético traspaso.

Cuando parecía que tenía difícil revertir la situación, lo ha conseguido. Por lo cual prefiero pensar que, en vez de dejarse llevar, su enfoque va a ser que al fin le ha llegado el momento de ser igual de importante en un gran club de lo que es en la selección argentina.

En mi opinión, una pareja que durante el afianzar la relación se ha mantenido junta, saltando obstáculos continuamente, no debe volver a las dudas cuando por fin camina sobre un suelo sobre el que, incluso, se puede ir descalzo. Hay que quedarse con lo bueno. Siempre. ¿Qué os parece a vosotros la situación actual de Rodrigo De Paul?