Se intuía que el perfil futbolístico de Conor Gallagher iba a casar con el equipo y con la grada y sus primeras actuaciones así lo refrendaron. Buen partido en San Mamés, goles decisivos ante Valencia (Metropolitano) o Rayo (Vallecas). Aunque el equipo en lo colectivo no terminaba de generar buenas sensaciones, Gallagher era una realidad que incluso superaba las primeras impresiones de Julián Álvarez. Despliegue físico, diferencial en las transiciones, tackles al límite que hacían volverse loco al Metropolitano, goles llegando desde atrás... Qué bien pintaba.

Gallagher superaba las primeras impresiones de Julián Álvarez

Pero esas dudas colectivas de las que hablábamos fueron a más y se acabaron llevando por delante al inglés. Simeone varió su idea táctica inicial, donde Conor era uno de los principales beneficiados y encontró mucha agua en el desierto volviendo a ciertos orígenes del 1-4-4-2. Gallagher siguió jugando, pero tuvo que adaptarse generalmente a la banda izquierda, donde pocas veces ha podido conseguir algo más allá que simplemente cumplir. Las veces que ha jugado de mediocentro, digamos puro, ha evidenciado que técnicamente desentona en ciertas obligaciones creativas que sí o sí, acaba teniendo un mediocentro de doble-pivote.

Quizás la conclusión que sacamos es que es un perfil de jugador indudablemente interesante, pero que va muy ligado a que la idea de juego colectivo aproveche sus virtudes futbolísticas, que son obvias, pero también muy concretas.

Gallagher no tiene la creatividad ni la velocidad gestual para adaptarse a los diferentes roles que le puedes pedir a ciertos centrocampistas, véase Barrios, Koke y De Paul. O incluso a ese teórico fichaje de Álex Baena que, indirectamente, pone en riesgo su habitualidad en los esquemas de Simeone.

SEGUNDA UNIDAD

Debate interesante el de este verano con Conor. En mi opinión, posiblemente su encaje ideal es el de ser un jugador principal de la segunda unidad. También entendería que, ante la necesidad tan obvia de mejorar otras posiciones, si llegase una gran oferta de la Premier habría dudas. Además, por allí tiene intacto su atractivo cartel. Sé que puede resultar complejo, e incluso impopular, valorar la marcha de un jugador que solo lleva una temporada y que no ha rendido mal.

Lo entiendo, pero, a veces, los equipos se reconstruyen en el durante de la temporada y, consecuentemente, se abren debates que antes se intuían con cerrojo y candado. ¿Qué haríais vosotros con Gallagher?