Esto que ha hecho Fernando Hidalgo es más viejo que el tebeo. Se hizo, se hace y se hará. No se sorprendan por ver a un representante queriendo rascar beneficios. Incluso diría que hace bien presionando al club para que sea ambicioso, pero lo que no es aceptable es el cómo, el cuándo y el dónde. Un show de otra época.

El cómo. Sensación de teatro barato de barrio. Todo pactado, preguntas y respuestas de corta y pega, acting de secundaria... se pueden hacer las cosas mucho mejor y no de esta forma tan sonrojante. Bien es cierto que, haciendo un poco de ‘abogado del diablo’, te entra la duda de si Jota Jordi no le habrá hecho la encerrona a Hidalgo. Que no supiera que se iba a exponer de una forma tan directa. O quizás en su cabeza sonaba espectacular. El resultado, un bochorno.

El cuándo. Sensación de "urgencia", que no toca ni por momento del proyecto, del cual Julián es totalmente partícipe de sus tiempos, ni por una simple cuestión de respeto. Julián al venir aquí priorizó ser el mejor jugador de un gran equipo y vivir en Madrid a ganar títulos sí o también. Esto es un proceso del que Julián sabe los tiempos. Y que no hay que olvidar que estamos a 5 de junio. Van apenas cinco días de mercado. ¿Que ha sido decepcionante el año I? Sí. ¿Que el Mundial apremia? Sí. ¿Que se atisba la inacción de la directiva? Sí. Pero no parece en tiempo ni forma apenas un año después de su desembarco en Madrid.

El dónde. No podemos dejar fuera de la ecuación el que estés haciéndolo en El Chiringuito, un sitio en el que pisan continuamente el escudo de tu representado. Y ahora eres el protagonista de la enésima. Un agente tiene que entender de los contextos que rodean al club de su futbolista. No cambiaría mucho las cosas el haber realizado este show en otro lugar, pero sí que le echa un poco más de leña al fuego. Aunque el culpable de esto es el Atleti. Aquí vale todo, en otros clubes ya estaban vetados.

LA CLÁUSULA DE JULIÁN

Dentro del espectáculo, una de las partes más ‘disfrutonas’ es en la que juega a no recordar la cláusula de Julián. “Creo que son 150 millones, pero tendría que mirarlo”, titubeando mientras le ponía precio indirectamente a su representado. Suerte, Hidalgo.

Ya se ha encargado el diario Marca de mandar la respuesta “oficiosa” del club: “La cláusula de Julián son 500 millones y es imposible que la pague el Barcelona”. Con esta noticia responde David García Medina. ¿Lo sabe un periodista, pero no el que firma el contrato? Vaya…

Porque, además del cómo, el cuándo y el dónde, Fernando Hidalgo es torpe también con el “con quién”. Está jugando con un club que sudó sangre para poder inscribir a Pau Victor. Absoluto cine el pensar que podrá pagar 150 millones o más por un solo jugador.

En definitiva, que tiene razón el agente en el fondo y en la ambición, pero la perdió por el camino con este bochornoso espectáculo del que me niego a pensar que haya convivido con el OK de Julián Álvarez. Mientras tanto, la directiva a espabilar y a rodearle bien en el campo y, el propio Julián, a espabilar también y a rodearse bien fuera de él que, a las pruebas me remito, es igual de importante.