Los cinco goles y las cuatro asistencias que firmó con el Girona en la campaña 2022/23 bajo el abrigo de Míchel en Montilivi dieron la oportunidad de su vida a Rodrigo Riquelme. Ahí se destapó en Primera División para ser uno más dentro de los planes de Diego Pablo Simeone, buscando tener un papel dentro de la rotación que le hiciese tener más minutos sobre el campo conforme fuese sumando encuentros y experiencia. Dos temporadas después, y 75 partidos mediante, ‘Roro’ finaliza su etapa como colchonero pasando de puntillas y sin hacer ruido.
Roro: de ilusión a sinsabor
Descartado para el Villarreal por el propio Marcelino García Toral, el Real Betis ha llegado para aclarar su presente y su futuro, dando una oportunidad de reivindicarse al jugador y ofreciendo una solución al Atlético de Madrid para agilizar la operación salida de sus descartes. El cambio de aires con destino hacia el Benito Villamarín da al madrileño la posibilidad de encontrar su sitio en el mundo después de no ser lo suficiente consistente en la cesión al Bournemouth (dos tantos en 19 partidos en 2020/21) y demostrando en el préstamo al Mirandés (8 dianas y 12 asistencias en 39 encuentros en 2021/22) que la Segunda División se le quedaba pequeña.
'Roro' no ha terminado de asentarse ni ser regular en un Atleti en el que ha ido perdiendo peso hasta desaparecer por completo
El periplo de Riquelme en el Atleti ha tenido las luces (elegido MVP frente al Feyenoord en De Kuip) y las sombras que definen la carrera de un jugador que a sus 25 años no ha terminado de alumbrar para la élite ni tampoco ha conseguido despegar al no encontrar la manera de definirse dentro del campo. No ha conseguido ser puñal al no poder brillar partiendo desde el costado por no tener el suficiente desborde ni tampoco navaja suiza al no desenvolverse con la mejor toma de decisiones por dentro en el último tercio.

El madrileño ha caído en el ostracismo este año, señalado de forma pública incluso por Simeone en un duelo liguero frente al Mallorca por una jugada donde, en lugar de pasar el balón a un compañero desmarcado, decidió disparar. “No hay que ser egoísta, hay que ser compañero, decidió tirar y no es lo que había que hacer”, puntualizó el argentino tras el encuentro. Desde aquel encuentro solo fue titular en dos de los siguientes 14 compromisos en los que participó, ambos en Copa del Rey (contra el Cacereño en Segunda Ronda y contra el Elche en octavos). Y contó con minutos residuales al coincidir con la sanción de cinco partidos a Ángel Correa para volvió a ser carne de banquillo tras el regreso del rosarino, quedándose sin minutos en los seis últimos encuentros de la campaña liguera (dos de ellos lesionado).
Comentarios
5/7/25, 8:55
Tenemos un entrenador un con carácter muy fuerte y eso a veces es bien y otras mal, porque minimiza y empequeñece al jugador. Así ha sido el caso de un Riquelme que como muchos otros jugadores está campaña no ha logrado su mejor nivel. Para mí, cuando son uno o dos, tiene más que ver con el jugador. Este año han sido muchísimos jugadores los que no han formado parte del grupo de utilizables, generalmente por el estado de forma. En ese caso, lo veo como un área de mejora un cuerpo técnico que no ha sabido gestionar a las personas disponibles. Nahuel, Correa, Lino, Gallagher, Griezmann, etc. Son muchos muy lejos de su mejor nivel. Ojalá este año se haga mejor gestión de personas y podamos ver un grupo activo mayorm
4/7/25, 15:04
Me parece una operación rara, eso de venderlo por x y tener que recomprar el 50% la próxima temporada, pero para él, le viene muy bien!! Ojala le vaya bien y pueda continuar su carrera deportiva de la mejor manera, y mejor en el Betis que en el Servilleta