Un atlético de corazón ante la oportunidad de su vida. Porque nada importa lo que haya brillado o no en el Alavés que si aprovecha sus minutos de rojiblanco… que se lo digan a su amigo Giuliano.
El caso es que, según cree el que escribe esto, es un caramelo envenenado. No tenía nada que perder, hasta que el club decidió que para este Mundial “el fichaje es Carlos Martín”. Indirectamente, los titulares le apuntan.
Ahora, quizás tenga ese puntito de carga extra por todo lo malo que ha generado en la afición el no traer, como mínimo, a Alex Baena. ¿Agarrará la responsabilidad/oportunidad como un impulso positivo o se lo llevará por delante?
La víctima de la fe
Porque si Carlos no aporta nada, el comentario estará ahí esperándole con fervor: “¿Lo ves? Esto pasa por la falta de ambición por no fichar”. Hay mucha gente a la vuelta de la esquina esperando para arremeter con esa frase y Carlos puede ser la “víctima” (entre comillas).
Lógicamente, nadie cargará contra Carlos, o eso deseo, pero sí que será el que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Porque a todo esto hay que sumarle otro temita no menos importante…
¿Qué hacemos con los Roro, Lemar o Correa? ¿Les das los minutos que pueden necesitar para ponerles en escaparate o se los das a Carlos para ver qué sucede? ¿Se apostará por los que se van y por sus jerarquías o por un canterano que podría sobre rendir en su Atleti como pasó con Giuliano?

En definitiva, un caramelo envenenado. Porque quizás el contexto no sea el adecuado para ser el refuerzo y la novedad en una plantilla sin los ansiados refuerzos ni novedades. Porque quizás la oportunidad sea menos oportunidad con la cantidad de futbolistas que ya están fuera, pero siguen yendo con la camiseta del Atleti. Veremos qué pasa con Carlitos…
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