Como la frase ganar lleva a ganar sea totalmente cierta, quizás estemos ante el claro campeón del primer Mundial de Clubes. Por suerte, el fútbol no suele entender de lógicas ni de verdades absolutas y el PSG tendrá que volver a sudarlo en el campo, tanto para ganar al Atleti (que no lo consiguió meses atrás) como para volver a alzar el título.
El conjunto parisino llega al torneo tras una temporada donde, en un abrir y cerrar de ojos, pasó de golpearse contra el suelo a bailar en el cielo más alto. Ya no es solo haber ganado absolutamente todo, también es el cómo: entrenador top, estilo futbolístico totalmente definido y adaptado al fútbol actual, jugadores potenciados en el momento justo de su carrera... vamos a analizarlo.
El estilo
Luis Enrique ha "evolucionado" su habitual 1-4-3-3 a algo mucho más indefinido y difícil de defender. Hace unos meses se hizo viral un clip donde decía que quería 'controlarlo todo', pero, en mi opinión, una de las claras mejoras es que ha permitido cierto "desorden controlado". Ha priorizado esto: qué espacios ocupar y atacar, independientemente de que tenga que ser un jugador concreto por su posición el que los ocupe y ataque.
Por ello, vemos a Achraf acabar en zonas de delantero; a Nuno Mendes, comenzando jugadas como central izquierdo exterior y acabándolas alternando amplitud y profundidad, o yendo a zonas de media punta izquierda; a los tres mediocentros (Vitinha, João Neves y Fabián), intercambiándose los roles en las tres alturas; y a los atacantes (Dembélé, Doué o Barcola, y Kvaratskhelia) terminar los encuentros habiendo pasado por los tres carriles: izquierda, centro y derecha.
El PSG es un equipo indefinido y camaleónico, muy adaptable a cualquier tipo de partido
Estamos ante un equipo camaleónico, capaz de imponerse tanto gracias a sus automatismos colectivos como al talento individual de sus jugadores. El PSG de Luis Enrique se adapta con soltura a partidos en los que el rival se expone más, pero también tiene recursos para desarmar defensas replegadas y bloques bajos.

Uno de los aspectos clave de su juego es la presión tras pérdida. Al atacar con muchos jugadores, el equipo reacciona con gran agresividad en los primeros segundos tras perder el balón, aprovechando la acumulación de efectivos en la zona donde se produce la pérdida. Pero no solo destacan en este tipo de presión, también son muy eficaces cuando el rival intenta iniciar desde su propio campo. Hemos visto ejemplos claros, como Dembélé lanzándose con enorme ímpetu a presionar al portero en los saques de puerta. En definitiva, para bien o para mal, el PSG de Luis Enrique no concibe el fútbol sin tener el balón y todo su modelo gira en torno a esa idea.
Fortalezas
Como señalamos en el apartado sobre el estilo de juego, se trata de un equipo que tiene muy claro cómo quiere atacar. El físico y la polivalencia de sus laterales, la multifuncionalidad y el dinamismo —con y sin balón— de sus mediocentros, junto al talento y la autosuficiencia al espacio de sus delanteros, hacen del PSG un equipo extraordinariamente rico en fase ofensiva.

En cuanto a la fase defensiva, podríamos decir que nace y muere en una presión tras pérdida voraz. Siempre defienden hacia adelante e incluso se atreven a emparejarse hombre a hombre en muchas fases del partido, asumiendo riesgos con gran convicción.
El PSG, el segundo equipo más joven del top-5 de Europa
Al hablar de sus fortalezas, es imposible no destacar un aspecto clave: la juventud. Esta se refleja en el dinamismo de su estilo, en el descaro competitivo, en la exuberancia física… y también en los datos. Fueron el segundo equipo más joven, en promedio, de las cinco grandes ligas europeas durante la temporada 2024-25, y acaban de convertirse en el segundo equipo más joven en ganar la Champions League, solo por detrás del Ajax de la temporada 1994-95. Lo lograron con una histórica victoria por 5-0 sobre el Inter en la final de Múnich, la mayor goleada registrada en una final de la Copa de Europa/Liga de Campeones según datos de Opta.
EL CRACK: VITINHA
Sin desmerecer a Fabián ni a João Neves, Vitinha es quien realmente eleva a otro nivel la generación ofensiva del PSG. Actualmente no hay mediocentro en el mundo que sea tan diferencial en cualquier rol o altura del campo. Su capacidad para adaptarse y destacar en diferentes funciones tácticas le convierte en una pieza clave en el entramado ofensivo del equipo. Lo más impresionante es su habilidad para ocultar el gesto final hasta el último instante, dejando descolocados a sus rivales y facilitando que sus compañeros encuentren espacios y opciones de pase.
Cuando Vitinha está inspirado con balón y activo sin él, se vuelve prácticamente imparable. Su presencia genera una gravedad que atrae a varios jugadores rivales, lo que abre espacios para sus compañeros. Por eso, es sin duda el hombre a parar si quieres frenar el ataque del PSG. Si tiene medio segundo para pensar, es un serio problema; pero si llega a disponer de un segundo, el equipo contrario está prácticamente perdido. Su inteligencia y dinamismo convierten cada acción ofensiva en una amenaza constante, que exige una atención y energía máxima de cualquier defensa que se enfrente al conjunto parisino.

Lógicamente, Ousmane Dembélé también es una pieza clave en la ofensiva del PSG, con 33 goles y 15 asistencias esta temporada, capaz de desequilibrar y generar peligro constante. Sin embargo, todo indica que se perderá la fase de grupos, una baja importante que se evidenció en el partido contra el Atleti, donde volvió loco a Javi Galán; su ausencia podría afectar la verticalidad y explosividad del equipo, pero ahí estará Vitinha con la batuta.
Debilidades
Voy a comenzar por lo que no considero una debilidad, sino una incógnita que podría convertirse en hándicap para el conjunto parisino: cómo afrontarán un torneo completamente nuevo tras haber conquistado la Champions League. El PSG pasará, en cuestión de días, de competir —y ganar— la final de la UCL a disputar un primer partido exigente frente a un rival que ha tenido más tiempo para preparar el encuentro. Entre medias, días de vacaciones que, en su caso, también han sido días de celebración. ¿Serán capaces de activar el chip competitivo desde el primer momento?
En lo puramente futbolístico, conviene recordar que la falta de contundencia en el área rival estuvo cerca de costarles la eliminación en la fase de grupos de la Champions. En 2025 lograron corregir ese problema de forma brillante, hasta el punto de convertirlo en una fortaleza. El ejemplo más claro lo dan los registros goleadores de Dembélé desde enero: 13 goles. Aun así, en un torneo corto como este, no sería extraño que esa falta de pegada volviera a aparecer en algún momento decisivo.
No hay que olvidar que Donnarumma fue clave para pasar en cuartos y en semis de UCL
Por señalar otra posible debilidad, cabe decir que su estilo, tan marcado por la vocación ofensiva, los expone mucho en fase defensiva. Normalmente les compensa, ya que su presión tras pérdida es efectiva y, cuando no recuperan arriba, tienen capacidad para corregir corriendo hacia atrás. Sin embargo, si el rival es preciso en los lanzamientos y cuenta con jugadores rápidos, talentosos y con capacidad para atacar los espacios, pueden sufrir. De hecho, aunque terminaron arrasando al Inter en la final, necesitaron actuaciones clave de Donnarumma tanto en cuartos como en semifinales. No es especialmente difícil generarles ocasiones de gol claras.
el plan del atleti
El pasado 6 de noviembre, el Atleti consiguió ganar en París (1-2). Muchos calificaron como un “milagro” la victoria del Atlético de Madrid ante el PSG, pero, tras revisar el partido con detenimiento, me parece un término exagerado. El equipo de Simeone hizo muchas cosas bien aquel día. Acciones y conceptos que, sí o sí, hay que dominar si se quiere lograr un resultado positivo ante un rival como este PSG.
Lo primero es entender y aceptar una premisa clave: disfrutar sufriendo. Saber ser inferior. No todos los equipos tienen esa capacidad, pero el Atleti de Simeone la ha perfeccionado con el tiempo. A partir de ahí, si esa mentalidad está asumida, controlada y potenciada, hay ciertos principios imprescindibles para hacer daño al PSG en fase ofensiva.
El Atleti no ganó por milagro en París: ganó porque entendió el partido mejor que nadie
Uno de ellos es tener tranquilidad y valentía en los primeros dos o tres pases tras recuperación. ¿Por qué son tan importantes? Porque permiten que los atacantes ganen metros, se posicionen y puedan atacar la espalda de la última línea defensiva del PSG, que suele estar muy adelantada. Si se logra conectar esos primeros pases con un despliegue rápido y coordinado de los atacantes en la transición ofensiva, el PSG queda expuesto, y se le puede generar peligro real.
¿Tiene el Atleti los perfiles adecuados para ejecutar este plan? En mi opinión, sí. Cuenta con lanzadores de calidad como Lenglet, Koke, Barrios o De Paul, capaces de filtrar ese primer pase con criterio. Y disponen también de jugadores que rompen al espacio y son muy peligrosos en transición, como Llorente, Giuliano, Julián o Lino.
CORTITA Y AL PIE: PSG
Sistema PSG: 1-4-3-3
Estilo de juego: extremendamente proactivo.
Jugador estrella: Ousmane Dembélé.
Fortaleza: fútbol de ataque + press post pérdida.
Debilidad: exposición defensiva.
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