La ambición se demuestra con hechos. De lo contrario, esa ambición (e ilusión) puede transformarse en frustración. Sin embargo, en el caso de Simeone, esta palabra tan potente y manida coge más importancia. Simeone es un líder futbolístico, pero también espiritual y su mensaje ha calado profundamente en la afición.

“Si se cree y se trabaja, se puede”; “El esfuerzo no se negocia”; “Partido a partido”… Son muchos los eslóganes que Simeone ha ido lanzando en público y que luego sus jugadores secundaban. En los últimos años hemos echado de menos ese tipo de mensajes e incluso, en algunos momentos, hemos visto a un argentino apagado, repetitivo y con la sensación de estar agotado.

Todo cambió la temporada pasada. En cada previa importante de Champions, Simeone repetía una frase inédita en su vocabulario: el ir más allá del “partido a partido” y trasladar que su ambición era “llegar a la final de la Champions”. Este año ese discurso ha aparecido y se ha vuelto a ver energía en el propio Simeone (tanto para ilusionarse como para denunciar el atraco de Champions).

La temporada no ha sido la esperada y, sobre todo después de marzo, el Atleti ha tenido muestras de esa falta de ambición. De ahí la importancia de secundar con hechos. Ahora se resetea todo, pero no el mensaje. Y eso se agradece.

La ambición tiene que ser acompañada por hechos en el césped y desde arriba

Simeone, en sus últimas entrevistas en Argentina, ha vuelto a recalcar que la Champions es su obsesión y vuelve a elevar la presión reclamando la llegada de fichajes. Toca responder desde arriba… y luego Simeone (y los jugadores) en el césped.

No sabemos qué pasará; no sabemos si vendrán grandes jugadores o no; ni si el Atleti acabará visitando Neptuno. Hay mucho que trabajar y todos los meses de competición por delante, pero las bases tienen que ser claras y este es el camino: el de un Simeone ambicioso desde el minuto 1 en su discurso. Queda demostrarlo con hechos y confío en ello.