Botafogo se presenta a este Mundial de Clubes como vigente campeón continental de su confederación. Alcanzó la gloria el pasado noviembre frente a Atlético Mineiro y, dado que en Brasil la temporada se disputa a lo largo del año natural, llega a esta competición en mitad de su temporada particular.

Como suele ocurrir con los equipos que destacan fuera de Europa, el Botafogo campeón fue desmantelado casi por completo. Al igual que su entrenador, Artur Jorge, también se marcharon sus principales figuras: Thiago Almada (alguna vez en la órbita rojiblanca), Luiz Henrique (ex del Betis y nombrado mejor jugador del año en Sudamérica), Tiquinho y Junior Santos, entre otros.

Así que, tras tantos cambios, vamos a intentar analizar de la mejor manera posible al equipo que se medirá al Atleti el próximo lunes.

EL ESTILO

El cambio principal llegó en el banquillo. Renato Paiva, actual entrenador, dotó al equipo de una filosofía distinta a la que le había hecho campeón. Botafogo dejó de apoyarse en un fútbol de contraataque para convertirse en un equipo que construye desde atrás, buscando tener el control del partido a través de la posesión. No se trata de acumular pases sin intención, sino de manipular la estructura rival para progresar con sentido, apoyándose en un centro del campo comandado por Marlon Freitas y Gregore.

Paiva sí ha mantenido del equipo de 2024 la amplitud y velocidad que aportan las bandas, sobre todo la izquierda, constituida normalmente por Alex Telles y Cuiabano. Laterales y extremos tienden a rotar posiciones, generando superioridad en banda y espacios interiores para los mediocentros. Esta importancia por fuera se refleja en las cifras de goles y asistencias lideradas por Artur (4+4), Alex Telles (3+1) o Cuiabano (2+3).

Un equipo que construye desde atrás, buscando tener el control del partido a través de la posesión

Cuando pierde la posesión, Botafogo prioriza la recuperación inmediata tras pérdida. No se repliega automáticamente, sino que intenta presionar alto y recuperar en campo rival. Esa agresividad bien coordinada asfixia a los equipos que no tienen buena salida desde atrás. Aunque aún está en construcción, el equipo transmite una idea clara: tomar la iniciativa, controlar el balón y el territorio.

FORTALEZAS

Una de las principales armas del equipo es su organización defensiva, que le sitúa como la segunda mejor defensa del Brasileirão por detrás del Flamengo de Filipe Luis (7 goles en contra en 11 partidos). Botafogo se defiende como un bloque ordenado y compacto, capaz de reducir los espacios entre líneas y adaptarse al rival, alternando entre un bloque medio y una presión más alta.

En la Libertadores, Botafogo ganó la pasada final y se clasificó para los octavos de final de esta pese a jugar más de la mitad de ambos partidos con un hombre menos.

También destaca su salida limpia desde atrás. Con paciencia y criterio en el pase, el equipo logra progresar estructuradamente desde el portero hasta los mediocentros, combinando con laterales y extremos para abrir el campo y mover al rival, evitando pelotazos. A eso se suma la movilidad e intercambio de posiciones, que generan superioridades especialmente en las bandas.

EL CRACK: IGOR JESUS

Cuesta elegir a un solo jugador en un equipo que funciona como una unidad, pero si hay que quedarse con uno, ese es Igor Jesus. Este delantero brasileño de 24 años es uno de los pocos que se quedaron tras el éxito del pasado año y también se despedirá del equipo tras el Mundial de Clubes. ¿Su destino? El Nottingham Forest, que lo ha adquirido por unos 20 millones de euros. Fue, sin duda, uno de los grandes aciertos de la dirección deportiva de Botafogo, que lo fichó libre hace un año desde Emiratos Árabes (donde llegó siendo aún juvenil).

Llegó a mitad de la temporada pasada y firmó 8 goles y 5 asistencias en 30 partidos. Su rendimiento le valió para debutar con la selección brasileña.

Igor Jesus no destaca tanto por las cifras como por lo que aporta al equipo. A veces como punta de lanza, otras como mediapunta, se distingue por su buen juego de espaldas, reteniendo el balón, sujetando a los centrales y distribuyendo para los extremos o interiores, claves en el esquema de Botafogo. Otro de sus puntos fuertes es el juego aéreo, que domina pese a no contar con una altura imponente (1,80 m).

El venezolano Jefferson Savarino también podría considerarse el crack del equipo. Aunque lejos aún de su nivel de la pasada temporada (14 goles y 13 asistencias en 54 partidos), empieza poco a poco a adaptarse a los esquemas del nuevo técnico, encontrando su sitio y recuperando cifras.

DEBILIDADES

Paradójicamente, su apuesta por construir desde atrás y atacar por bandas es también una de sus debilidades. Cuando Botafogo no logra finalizar jugadas o pierde el balón en campo rival, deja espacios en las bandas y en zonas interiores. Sus laterales, muy ofensivos, no siempre compensan bien y el equipo sufre en los centros laterales. Aunque defiende bien como bloque, cuando uno de los elementos se descoordina, las carencias afloran. Es por eso que si el rival consigue superar esa primera línea de presión que plantean tras pérdida encontrará muchas oportunidades de dañar al equipo brasileño.

Otra debilidad es el proceso de adaptación al nuevo técnico. Renato Paiva asumió el cargo a finales de marzo, cuando el equipo ya llevaba dos meses de competición bajo un interino. Por eso, Botafogo aún sufre desajustes defensivos, errores de sincronización y dificultades para generar fútbol cuando el rival asume la iniciativa.

Y la última razón que podemos comentar tiene que ver con la ubicación geográfica y el nivel competitivo al que se enfrentan ambos equipos en sus respectivas confederaciones. Brasil lleva más de un lustro dominando la escena continental: desde 2019, solo dos finales de Copa Libertadores han contado con la presencia de un equipo no brasileño. Esta falta de verdadero roce competitivo, que solo en ocasiones puede igualar Argentina, podría pasar factura a los equipos brasileños en el Mundial de Clubes.

CORTITA Y AL PIE: BOTAFOGO

Sistema de juego: 1-4-1-4-1

Estilo de juego: recuperación tras pérdida, juego de posición, construir desde atrás

Jugador Estrella: Igor Jesús

Fortaleza: organización defensiva y salida limpia

Debilidad: espacios a la espalda del lateral tras pérdida