Desde que se anunció su llegada al Atleti el pasado verano, Lenglet fue cuestionado incluso antes de enfundarse la elástica rojiblanca. Su paso sin brillo por Aston Villa, Tottenham y un Barça donde acabó siendo prescindible, no despertaba precisamente entusiasmo en la afición colchonera. Sin embargo, contra pronóstico, el central francés acabó sumando minutos importantes a lo largo del curso.
El motivo, en gran parte, fue la lesión de Le Normand durante el derbi y la constante dosificación de minutos de Giménez. En ese contexto, Lenglet encontró su hueco y acabó disputando 34 partidos entre Liga, Copa del Rey y Champions League.
Rendimiento con altibajos
En su mejor versión, destacó por ser el zaguero con mejor salida de balón del equipo, una virtud que Simeone supo aprovechar. Incluso en las acciones a balón parado ha sido una de las pocas armas fiables de los de Simeone, consiguiendo hacer tres goles. Pero cuando el foco se puso en tareas puramente defensivas, ya fuese en partidos de máxima exigencia o en el tramo de la temporada donde los partidos cada vez eran más decisivos, las grietas salieron a la luz. De hecho, Lenglet está firmando un dato demoledor: es el jugador con más penaltis y expulsiones en una sola temporada durante toda la ‘era Simeone’, con un total de cinco. Un récord que habla por sí solo.

Ahí está la gran paradoja: un central que maneja el balón como un mediocentro, al que le beneficia ser el único central zurdo del equipo... pero que sufre cuando hay que defender.
¿Compensa su calidad con el esférico los errores que comete atrás?
Las dudas no son infundadas: falta de agresividad, escasa contundencia (véase el primer gol del PSG, donde va al corte con tibieza y acaba regalando un pase comprometido a Samu Lino que termina en gol de Fabián), y una tendencia preocupante a descomponerse cuando no se siente cómodo.
En definitiva, comportamientos impropios de un central de primer nivel que, si ya de serie no tiene las aptitudes de otros defensas centrales, esa falta de ‘’pesimismo’’ en sus acciones defensivas acrecientan aún más ese déficit competitivo del que estamos hablando.
Ahora, con su contrato extendido hasta 2028, todo apunta a que su rol en el equipo será mucho más secundario. O eso esperamos. Si nada cambia, será el cuarto central, por detrás de Giménez, Le Normand y una futura incorporación que el club ya busca cerrar. La lógica indica que, de cara a la temporada 2025/26, su techo está en ser el tercer central... Y quizás en ese hipotético contexto, sus prestaciones y su imagen de cara al aficionado rojiblanco, mejorarían.
En cualquier caso, si Simeone decide seguir apostando por él con frecuencia, una posible solución podría ser encajarlo en un sistema con línea de tres centrales. En ese esquema, Lenglet tendría más cobertura defensiva y sus carencias quedarían menos expuestas.
Ubicarse como central zurdo en una línea de tres no solo lo protegería, sino que además potenciaría su mejor virtud: la salida limpia desde atrás.
Una buena distribución puede marcar la diferencia en partidos cerrados, que son escenarios que, durante la temporada, sobre todo a nivel nacional, se dan mucho.
¿Ha acertado el Atleti con su fichaje, el cual a nivel económico no ha supuesto prácticamente ningún esfuerzo? ¿O habríais apostado por la recompra Mouriño? ¿Podrá Simeone, especialista en acabar mejorando comportamientos defensivos de la mayoría de jugadores que ha entrenado, conseguir que en su segunda temporada mejore las prestaciones de la primera?
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