Parecía imposible que el lateral izquierdo que fichara por el Atlético de Madrid fuese un nombre que aún no hubiera aparecido entre los rumores. Hasta quince nombres sonaron antes que el del italiano : desde Álvaro Carreras hasta Robertson, pasando por Mitchell, Miguel Gutiérrez, Theo, Digne… Y podríamos seguir.
De repente, cuando el aficionado rojiblanco ya estaba usando el line-up de nuestra web para incluir a Johnny Cardoso y a Baena en sus equipos definitivos, aparece por sorpresa la operación Ruggeri. Llegó con una potencia y firmeza que, ojalá, sea también la que lo defina sobre el terreno de juego. Nos sorprendía Medina con la primera noticia sobre el defensor italiano , en la que ya se afirmaba que era el elegido y que la operación estaba muy avanzada. Horas después, Fabrizio, con su clásico “here we go” , confirmaba que, por fin, el Atleti refuerza una posición que llevaba tiempo pidiendo vitaminas. Y, por fin, estrenando el mes de julio, el Atlético hace oficial la llegada de Matteo Ruggeri.
Proyecto de futbolista muy interesante. Aptitudes físicas que, bien potenciadas, pueden ser diferenciales Lógicamente, un alto porcentaje de aficionados no conoce al jugador, más allá de algún partido puntual en competiciones europeas. En mi opinión, el Atleti ha fichado a un proyecto de futbolista muy interesante, con aptitudes físicas que, bien enfocadas y potenciadas, pueden acabar siendo diferenciales. En el fútbol actual, donde los laterales clásicos están en peligro de extinción, se imponen cada vez más dos perfiles: los creativos, que aportan tanto desde el pase que sus entrenadores los interiorizan para darles roles de mediocentro en fase ofensiva; y los laterales que marcan diferencias desde lo físico, apareciendo en vez de estando, capaces de repetir esfuerzos desde la amplitud y la profundidad, o de cortar por dentro en esa función de tercer central exterior con libertad ofensiva, cada vez más de moda (véase Nuno Mendes en el PSG).
Ruggeri es un lateral/carrilero con aptitudes físicas propias de un central, lo que le permite desempeñarse como defensa central exterior o asumir ese rol en fase ofensiva. Potente, con zancada, decidido, con buena lectura de cuándo aparecer, y especialista en centros altos y tensos que suelen ser aprovechados en el segundo palo. Las dudas, en esta fase ofensiva, residen en su capacidad para atacar bloques bajos. En ataques posicionales puede sufrir para asociarse en espacios reducidos. En ese contexto, una posible solución, si él está en el campo, podría ser colocarlo como central exterior, dejar la amplitud para un extremo encarador que desequilibre ese férreo bloque bajo, y fijar a Baena en zonas interiores.
En fase defensiva, su exuberancia física lo convierte en un defensor incómodo, ganador de duelos tanto aéreos como terrestres, e imponente a la hora de salir a defender a campo abierto, entre otras cosas porque si es superado, su habilidad innata para corregir hacia atrás en la transición defensiva suele valer como compensación.
En definitiva, aunque venga de una temporada 24/25 algo por debajo del excelente nivel mostrado en la 23/24, esto suele ser habitual en jugadores jóvenes: tras una irrupción fulgurante, es normal atravesar un año de valle. Pero el fichaje de Ruggeri demuestra que el Atleti está apostando por perfiles modernos –donde la juventud está incluida–, para dotar a Simeone de más recursos con los que adaptarse a lo que exige hoy el fútbol de élite.
Tras esta opinión modesta de un servidor, os dejamos la de José Rodríguez, un gran experto en fútbol italiano. Ya sabéis, lo bueno siempre se deja para el final.
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