Entramos en julio, mes que marca definitivamente el inicio de la siguiente temporada. Los equipos ya pueden computar ingresos o costes en los “libros” económicos de una nueva campaña. Evidentemente, este es el caso de un Atlético de Madrid que, ya en estos primeros días del mes, va a tener una actividad importante tanto en el apartado de altas como en el de bajas.

Vamos a hacer un último repaso de cómo les fue en la temporada recientemente terminada, a los que fueron las novedades del Atleti 24-25.

Musso: suplente de garantías

El guardameta argentino llegó como cedido al Atleti tras ganar, como titular, la Europa League 23-24 con el Atalanta. Pronto, en la jornada cuatro de La Liga, Musso tuvo que debutar por molestias de Oblak. Y lo hizo en San Mamés, uno de los campos más difíciles de visitar. El Atleti ganó (0-1) y el argentino, más allá de una parada clave y un buen juego de pies, dio en todo momento la sensación de transmitir seguridad.

Volvió a jugar en el último partido de Liga (victoria por 0-4 en Girona). En la Copa del Rey —su competición— disputó siete partidos. Llegó a semifinales contra el Barcelona habiendo encajado solo un gol ante el Cacereño. Invicto ante Vic, Marbella, Elche y Getafe. Partidos donde, por la superioridad evidente del Atleti, no tuvo excesivo trabajo, pero mantuvo esas sensaciones de nivel y seguridad que había demostrado en San Mamés.

La ida de las semifinales ante el Barça (4-4) es su único partido donde dejó alguna acción a deber, sobre todo a balón parado. No obstante, debe ser muy difícil para un portero sin dinámica de competición enfrentarse de repente a un equipo con volúmenes ofensivos históricos como ha sido el conjunto culé. Buena decisión haber materializado su continuidad en forma de fichaje. Seguramente, el mejor suplente para Oblak desde que se fue Moyá.

Expectativas: cumplidas

Lenglet: de sorpresa positiva —por inesperada— a debilidad llamativa

En los últimos compases del pasado mercado veraniego, el Atleti cerraba su plantilla con la incorporación de Lenglet como cedido. Venía de dos temporadas muy malas en la Premier League, que podríamos incluso ampliar a tres si contásemos su última campaña en el Barcelona. Por aquel entonces Simeone mantenía el 1-5-3-2, y era importante tener al menos un defensa central zurdo.

Pese a ello, no tuvo minutos hasta la novena jornada liguera, donde fue titular en Anoeta (1-1), cuajando un partido de notable alto. Poco después, Simeone varió el sistema al 1-4-4-2, pero Lenglet siguió siendo titular. Entre otras cosas, tuvo que ver la anterior lesión de Le Normand, las continuas rotaciones de Giménez y la pérdida de minutos de Witsel respecto a la temporada anterior.

Pero al César lo que es de Clément: su nivel defensivo estaba siendo generalmente óptimo, amén de aportar muchísimo en la salida de balón. Sin embargo, de una sorpresa positiva e inesperada, el francés acabó siendo una de las debilidades más evidentes. Cuando el Atleti empeoró su nivel colectivo en las semanas más decisivas, Lenglet aunó penaltis y expulsiones evitables con varios errores defensivos en goles donde era imposible no evidenciar las aguas que hacían él y Galán en el sector izquierdo defensivo del Atleti.

Se ha apostado por su continuidad, pero esperemos que sus minutos acaben siendo los de un cuarto o tercer central, y no los de un primero o segundo como así fue la temporada pasada.

Expectativas: en mi opinión, pese al mal final, cumplidas

Le Normand: certezas al inicio, dudas al final

El exjugador de la Real Sociedad comenzaba la temporada con un rendimiento de notable alto. Cierto es que, protegido por ese 1-5-3-2 que expone menos a los defensas centrales, Le Normand era una de las mayores certezas en esas primeras semanas de competición, donde no eran cuantiosas las noticias positivas.

Un fuerte golpe en la cabeza contra Tchouaméni cambió radicalmente su temporada, puesto que estuvo más de dos meses sin jugar, tiempo durante el cual incluso se habló de peligrar su carrera futbolística por la delicadeza de la zona afectada. Se contaba con que sus primeras semanas iban a ser difíciles hasta recuperar sensaciones, tanto futbolísticas como mentales. Pero hay que decir que, una vez se afianzó ya de vuelta, su nivel ha sido insuficiente.

Es uno de los jugadores que más crédito se juega en esta próxima temporada

No ha transmitido excesiva seguridad defensiva, no ha dominado el área en bloque bajo como se le presupone, se le han visto carencias mayúsculas intentando defender a campo abierto, y ha sido un problema varias veces en salida de balón.

Veremos si la posible llegada de Cuti le hace mejorar, pero no mentimos si decimos que es uno de los jugadores que más se la “juega” en esta próxima temporada.

Expectativas: no conseguidas

Gallagher: ¿se quedó en amor de verano?

La peculiaridad del fichaje de Gallagher —un sí pero no, aeropuertos mediante y vuelos televisados por X— hizo que, desde el principio, se crease sobre él una protección innata del aficionado rojiblanco. Gustó antes de pisar el césped, pero sus primeras pisadas encandilaron al aficionado.

Gallagher tiene el perfil de futbolista que engancha a muchos: empuje, presión, agresividad, disfrutar de los tackles… Un príncipe visual con alma de león siempre es llamativo al ojo. Tenía un buen encaje en ese 1-5-3-2 que parecía el sistema táctico para toda la temporada. Él era el interior alto, que pisaba tres cuartos para sorprender y hacer gol, que ganaba duelos divididos, que llevaba al equipo arriba cuando seleccionaba ir a la presión…

Pero Simeone se vio obligado a variar tácticamente al 1-4-4-2. Gallagher siguió contando, pero fue el sacrificado a nivel comodidad. Ha sido, la mayor parte de la temporada, un mediocentro por izquierda, pese a no tener —diría— ninguna virtud para jugar ahí, más allá de ser, en principio, una buena ayuda para el lateral izquierdo en fase defensiva.

Gallagher fue perdiendo esas virtudes de llegador y empujador desde segunda línea, y fue evidenciando unos defectos de serie en un mediocentro, que en el fútbol español se agigantan: mal perfilamiento corporal con balón, dificultad para controlar y asociarse rápidamente, incapaz de pedir un balón de espaldas y girar…

Ha acabado siendo un problema creativo en muchos contextos. Ahora, las preguntas: ¿Merece la pena condicionar sistema táctico, roles y estilo para que brille? ¿Puede asumir con naturalidad tener un papel de revulsivo? ¿Puede el Atleti permitirse tener en el banquillo a un jugador por el que podría recaudar 35-40 millones si su destino fuese la Premier League? Juzguen ustedes.

Expectativas: no conseguidas

Giuliano: la historia de un hincha jugando para su equipo

El pasado 27 de octubre el Atleti tocaba fondo en el Villamarín. Una derrota escasa (1-0) en el marcador, pero que a nivel de sensaciones dejaba al equipo, Simeone incluido, en una situación de urgencia tremenda, quizás la más alta desde que llegó al Atleti en 2011.

Diego Pablo se agarró a la energía de Giuliano, a sus ganas de comerse el mundo, y el resultado tuvo consecuencias positivas desde el primer momento.

Aquella asistencia a Griezmann contra el Leganés en el Metropolitano, llegando a salvar un balón que ni la cámara de televisión seguía ya, define qué es como jugador Giuliano y qué ha significado para el Atleti

De extremo derecho, Giuliano hizo al Atleti un equipo profundo, siempre conectado a la ocasión de gol, agresivo e insistente atacando los espacios.

Aquella asistencia a Griezmann contra el Leganés en el Metropolitano, llegando a salvar un balón que ni la cámara de televisión seguía ya, define qué es como jugador Giuliano y qué ha significado para el Atleti. Un equipo de Simeone nunca debería competir sin jugadores que amen el barro. Y Giuliano siempre ha soñado con defender la rojiblanca en estos lares.

¿Cosas a mejorar? Por supuesto. Y posiblemente, una de las cosas que urge mejorar a nivel colectivo es no necesitar que Giuliano sea tan importante en el equipo. Pero hasta que eso pase… Giuliano y diez más.

Expectativas: muy superadas

Sorloth: ¿sobrevalorado o infravalorado?

Llegaba Sorloth al Atleti tras la mejor temporada de su carrera en el Villarreal (26 goles y 6 asistencias). Se estrenó con gol en la primera jornada de Liga —19 de agosto—, pero hasta el 20 de octubre no volvió a ver puerta —doblete ante el Leganés—.

Tras la debacle en el Villamarín, Simeone ajustó cosas y una de ellas fue mejorar la segunda unidad del equipo. De repente, Sorloth empezó a sumar goles con frecuencia, varios de ellos decisivos como el 2-1 contra el Alavés o el 1-2 contra el Barça en Montjuic.

Su impacto en ese ecuador del segundo tiempo acababa siendo totalmente diferencial contra el cansancio de las zagas rivales.

No obstante, era difícil pensar que esas aportaciones tan mayúsculas fuesen extensibles hasta final de temporada. Y cuando llegó la fase decisiva y Griezmann restó, el equipo echó en falta que Sorloth fuese titular frecuentemente.

Es cierto que, generalmente, no ha tenido el mismo impacto de titular cuando lo ha sido; pero también es cierto que no ha sido titular tres veces seguidas, lo que en un jugador nuevo complica temas de adaptación, de crear sinergias ofensivas, etc.

Ha acabado la temporada haciendo veinticuatro goles y dando dos asistencias, pero no ha marcado en Champions ni en el Mundial de Clubes. ¿Rendimiento infravalorado, o sobrevalorado?

Expectativas: cumplidas

Julián Álvarez: ya es uno de los mejores jugadores del mundo

Todos recordamos qué estábamos haciendo cuando se hizo oficial el fichaje de Julián por el Atleti. Esa es la dimensión que creíamos que iba a tener su llegada a Madrid. Evidentemente, no nos equivocábamos.

Julián ha demostrado ser uno de los mejores futbolistas del mundo. Veintinueve goles y ocho asistencias, con exhibiciones individuales para el recuerdo, como en Champions contra el Leverkusen o en el 4-4 ante el Barça en la ida de las semifinales de la Copa del Rey.

Julián ha estado individualmente por encima de lo que le ofrecía el equipo -y algunos planteamientos de Simeone-

Poco más que decir con el argentino. En el tramo decisivo de la temporada le perjudicó el abandono de Griezmann, porque en muchos momentos lo hemos dejado ir solo a la guerra. Y es un error que, evidentemente, no puede volver a repetirse.

En el 75 % de la temporada, Julián ha estado individualmente por encima de lo que le ofrecía el equipo —y algunos planteamientos de Simeone—. Urge mejorar esto.

Expectativas: superadas