Los fichajes de Baena y de Thiago Almada y el gusto futbolístico de Julián por pisar el carril izquierdo antes de perfilarse hacia el carril interior, han generado un debate con varias preguntas clave: ¿Son perfiles demasiado similares Baena y Almada? ¿Sería conveniente que alguno de los dos actuara por el sector derecho, aunque eso implicara cierta incomodidad posicional? Julián, que tiende a caer con frecuencia a la banda izquierda para luego buscar zonas interiores, ¿podría verse perjudicado por un exceso de tráfico en ese costado? En definitiva, ¿es recomendable juntar en un mismo sector a jugadores con conceptos y zonas de influencia tan parecidas?

Sin embargo, y aun entendiendo ciertas dudas que pueden generar esas preguntas abiertas, donde algunos ven un problema, yo veo una clara ventaja. Tanto por las tendencias actuales del fútbol, como por el recuerdo de ciertos Atleti de Simeone que encontraban en esa automatización —atraer en izquierda para golpear en derecha— una de sus armas ofensivas más potentes.

Aquellos tiempos de Filipe Luis subiendo con la conducción y dividiendo líneas, asociándose con Arda y Griezmann; los apoyos de Koke… Y, cuando el rival ya estaba volcado hacia ese sector, girabas el juego y aparecía Juanfran haciéndose con toda la banda desde el sorprender desde atrás, o Raúl García atacando el área. A todos os vendrán a la cabeza jugadas, e incluso goles, que nacieron exactamente así.

En el fútbol actual, cada vez es más habitual que el poseedor reciba en banda y al momento tenga múltiples apoyos cercanos. Esas distancias cortas permiten combinar e ir progresando juntos, pero también atraer rivales y liberar zonas. Así, los desmarques desde carril central o banda contraria pueden verse recompensados encontrando oro en forma de espacios libres o ser encontrados atacando la profundidad.

Thiago Almada, Baena y Julián Álvarez entienden el juego de forma similar.

El Atleti podría juntar en la izquierda a Baena, Almada y Julián, más la amenaza constante en amplitud de Ruggeri. Este último sería un recurso valioso en carrera, atacando la espalda del lateral derecho rival. Como decíamos, Baena, Almada y Julián entienden el juego de forma similar: quieren la pelota, la piden, tienen un tren inferior fuerte para protegerla y se asocian con fluidez a uno o dos toques. Son capaces de imprimir a la jugada una calma “falsa” que puede acelerarse en cualquier momento. Cuantos más buenos jugadores tengas, mejor. ¿Acaso nos habrían venido mal dos Julianes la temporada pasada?

En definitiva, creo que tanto talento generará una gravedad tan incontrolable, que los rivales serán atraídos incluso de forma inconsciente.

¿Quiénes pueden beneficiarse de todo esto? Barrios, por ejemplo, desde el carril central y ahora liberado por la presencia de un primer mediocentro como Johnny, puede romper por dentro y convertirse en un arma peligrosísima. Tiene conducción, visión de juego para el pase definitivo y gol desde segunda línea (como ya vimos ante Sevilla o Seattle).

Y en derecha... dos auténticos huracanes:

  1. Llorente, partiendo desde la posición de central exterior, puede romper al espacio y aparecer por dentro, aprovechándose de llegar sin marca y en inercia de carrera, donde acaba siendo un arma muy diferencial.
  2. Giuliano, puede quedarse abierto para ser encontrado en la amplitud y generar hasta llegar a línea de fondo, o atacar el intervalo entre central izquierdo y lateral izquierdo de manera agresiva, con un desmarque diagonal que le acerque al gol.

La temporada pasada vimos cómo, aunque el planteamiento de los rivales fuese un bloque bajo-medio, bien estructurado y reactivo ante la posesión del Atleti, se buscaba mucho a Llorente y Giuliano de forma directa, ya que, de forma inconsciente, se evitaba esa banda izquierda que fue prácticamente inoperante en lo ofensivo durante toda la temporada. Aun así, Llorente, y principalmente Giuliano, fueron en líneas generales una notable arma ofensiva, a pesar de tener que asumir un rol primario y no secundario, que —por la importancia del factor sorpresa en su juego— sería el ideal para ambos.

El Atleti va a pasar de ignorar la banda izquierda, a convertirla en su lugar seguro.

Esta próxima temporada, por fin, Llorente y Giuliano podrían tener ese rol secundario pero decisivo. El Atleti pasará de ignorar la banda izquierda a convertirla en su lugar seguro, porque sus mejores jugadores “querrán quedar” en banda izquierda.

Además de todo lo anterior, me gustaría cerrar el artículo destacando otro aspecto clave: la mejora a balón parado. Si se concreta la llegada de Thiago Almada, el Atleti contaría con tres grandes especialistas en lanzamientos de falta directa: el propio Almada, Julián y Baena. Y en jugadas a balón parado en las que se busque remate, tanto Almada como especialmente Baena, ofrecen centros de altísima calidad, diría que de absoluta élite mundial.

Atraer en izquierda para matar en derecha. Volver a ser un equipo diferencial en el balón parado. Almada puede ser la pieza que permita al Atleti de Simeone, recuperar muchas de las virtudes del mejor Atleti de Simeone.