Reflexionando sobre el fichaje de Dávid Hancko llegué a una conclusión interesante: los 'lentos', dámelos 'viejos'. O lo que es lo mismo, cuando hablamos de un central que no destaca por lo físico, lo prefiero curtido en mil batallas que más joven. Os cuento mi perspectiva con un ejemplo:

EL CASO IÑIGO MARTÍNEZ

Creo que nunca hemos considerado a Iñigo (FC Barcelona) como un central muy atlético, de los que destacan por los caballos de sus piernas, de los que te revientan registros de velocidad, ¿no? Pero a que sí que le hemos considerado, sobre todo esta temporada que ha estado espectacular, como un central expeditivo, que te puede defender a campo abierto, que te va al cruce con el timing perfecto, que anticipa y corta líneas de pase... es decir, todo lo que normalmente un central rápido reuniría como sus principales aportes.

La comparación con Iñigo Martínez tiene muchas conexiones con Hancko

¿Por qué esto? Porque la toma de decisiones de un defensa vale más que sus condiciones físicas. Porque un defensa que sabe leer el juego vale más que mil con velocidad, pero sin cabeza. Porque un central con cabeza ordena toda la línea; uno sin ella, te desordena el equipo.

Y diréis: "Señor, suélteme el brazo... ¿Qué hace hablándome de Iñigo, de viejos y de caballos?". Pues porque creo que el central vasco del Barça es un buen espejo en el que podría mirarse el fichaje del eslovaco. Las virtudes de Iñigo pasan por ser ese coche de motor fiel que nunca te deja tirado.

y HANCKO LO ES

Muchos se llevaron las manos a la cabeza con la edad (27-28) de Hancko o con sus características físicas para un Atleti que todo apunta a que va a salir a morder a campo contrario. ¿No ha dirigido Iñigo con 34 años la línea defensiva más alta de toda Europa esta temporada? Eso se llama colocación, lectura de juego, experiencia, ser conocedor de tus limitaciones, saber cuándo saltar y cuándo no... eso se llama ser un buen central. Y Hancko lo es.

En el mercado más ambicioso de la era Simeone, se buscan certezas competitivas atrás

Era genial la opción Renato Veiga, pero este Atleti necesita defensores que en el día D a la hora H miren a Lamine Yamal a los ojos y le digan: "No te voy a dar ni media, me vas a superar, pero yo no te lo voy a regalar". Uno férreo, sin concesiones, poco amigo de sus amigos y, si puede ser, lo más feo posible. Volvemos a las semis de Copa en Montjuic y recordamos a Javi Galán siendo un amigo para Lamine. Ahora imaginen ese escenario con Hancko... batalla asegurada. Todo esto creo que te podría dejar una ligera duda con el portugués en lugar del eslovaco. Se necesitan certezas defensivas. Y Hancko lo es.

Muchos os preguntáis por qué el Atleti apostó por Hancko cuando tenías a Renato Veiga por apenas 10 millones más y seis años menos. Ojo que aún hasta podría llegar el portugués, pero la respuesta parece fácil: porque el Cholo quiere certezas competitivas en su zaga. Porque este año el Cholo más que un coche de alta cilindrada, prefiere a un buen conductor. Y Hancko lo es.