En la temporada 2022-23, el Atlético de Madrid ficha a un joven Samu Lino con tan solo 22 años y procedente del Gil Vicente, donde había sido una de las sensaciones de la liga portuguesa con 14 goles y 6 asistencias. Fue pieza clave en el equipo luso, contribuyendo a alcanzar una histórica quinta plaza que les permitió clasificarse por primera vez en su historia para una competición europea, además de lograr la segunda mejor posición en la liga portuguesa en los últimos 22 años.

Tras iniciar la pretemporada con el conjunto rojiblanco, se tomó la decisión de cederlo para que pudiera adquirir experiencia en una liga más competitiva y exigente que la portuguesa, con el objetivo de tener más minutos de los que, en principio, se preveía en el Atleti. Cabe mencionar que su principal competencia era Yannick Carrasco, quien atravesaba un excelente estado de forma. El destino elegido fue el Valencia.

A pesar de una temporada complicada en lo colectivo —el equipo ché terminó 16.º, apenas dos puntos por encima del descenso—, en lo individual Samu disfrutó de más de 3.000 minutos entre todas las competiciones. 38 partidos de Liga, 2 de Copa del Rey y 1 de Supercopa de España. Curiosamente, marcó al menos un gol en cada una. Desde la banda izquierda de Mestalla, de la que se adueñó rápidamente, dejó buenas sensaciones. Su rendimiento fue notable para un debutante en el fútbol español: 8 goles y 2 asistencias lo convirtieron en un serio candidato para reforzar el carril izquierdo rojiblanco.

EL REGRESO DESDE VALENCIA

Comenzaba la temporada 2023-24 y Samu Lino se colocaba en el foco durante la pretemporada. Había que tomar una decisión clave para su futuro: quedarse o volver a salir cedido. Para entender el contexto, el Atleti jugaba con un 3-5-2 en el que Carrasco era dueño del carril izquierdo, mientras que Roro Riquelme regresaba tras dejar grandes sensaciones cedido en el Girona.

Lo que nadie preveía era que desde Arabia Saudí llegarían ofertas por Carrasco en los últimos días del mercado, ya con LaLiga comenzada. De hecho, el belga disputó tres jornadas antes de marcharse. Con su salida, Simeone valoró distintas opciones: Riquelme o Samu Lino. En el primer partido tras la marcha de Carrasco, el elegido fue el canterano. La apuesta no salió bien. El Atlético naufragó 3-0 en Mestalla frente a un Valencia que ridiculizó al equipo como pocas veces se había visto. Roro, además, no se sintió cómodo en un carril izquierdo desconocido para él, donde nunca antes había jugado.

Ante ese problema, Samu Lino fue la solución. Tres días más tarde, debutó como titular con el Atleti en Champions League frente a la Lazio. A pesar del surrealista empate con gol del portero Provedel en el minuto 95, las sensaciones mejoraron notablemente y Samu pareció adaptarse con rapidez a su nuevo rol en la banda izquierda.

Lo que vino después fue historia. Desde aquel partido del 19 de septiembre de 2023, Samu Lino se convirtió en la revelación del Atlético, hasta el punto de ser elegido por la afición como el mejor jugador de la temporada. Su crecimiento fue meteórico. Aportó frescura, desborde, descaro, buena lectura del juego y de los espacios, sacrificio defensivo y, además, cifras. Aunque tenía aspectos por mejorar, como su definición, Samu fue fundamental para minimizar la ausencia de Carrasco.

Tal fue su impacto que, cuando el Atleti se enfrentó al Borussia Dortmund en Cuartos de final de Champions League y no pudo contar con Samu por sanción, su baja fue considerada clave. En su lugar jugó Azpilicueta. Todo salió mal. Aun así, Samu cerró la temporada con 16 goles generados: 8 tantos y 8 asistencias. Excelentes números para su primera campaña como rojiblanco, aunque quedó la sensación de que pudo haber sumado aún más.

el apagón de samu lino

El Atlético había encontrado en Samu Lino una pieza indiscutible para el carril izquierdo de cara a la nueva temporada: un jugador joven, con proyección y margen de mejora, trabajador y con claras muestras de compromiso con el club y el equipo. Todo era muy bonito, pero, como suele pasar en el fútbol, fue tan bonito como efímero. En su última temporada, Lino no fue Lino en el Atlético de Madrid. Se convirtió en un jugador irreconocible que ya no desprendía esa energía y pasión que había deslumbrado a todos los aficionados rojiblancos. Pasó de ser, por momentos, el jugador más diferencial a ser un estorbo incapaz de hacer daño a uno de los peores laterales derechos de La Liga -no hace falta recordar de qué partido estoy hablando. Todos lo sabéis-.

Es cierto que el convulso inicio del Atlético y el posterior cambio de sistema no le benefició en nada. Javi Galán era la apuesta en el lateral y entre Lino y Gallagher compitieron para ver quién de los dos se adaptaba peor a ese flanco izquierdo. La llama de la pasión de Lino se fue apagando poco a poco. Aún así, igualó sus asistencias del curso pasado (8), marcó la mitad de goles (4), pero acabó jugando bastantes menos minutos (2298 vs 2997).

Estoy seguro que nadie habría anunciado la marcha del brasileño tan prematuramente del Atlético de Madrid. Nadie habría imaginado que se fuese por poco más de 20 millones de euros. Y, por supuesto, nadie habría ni siquiera pensado que acabaría yéndose al Flamengo antes de cumplir los 26 años. Hay crónicas que conocemos su final antes incluso de que empiecen. No es el caso de Samu Lino. Hasta aquí la crónica de una muerte no anunciada. Boa sorte, Samu.