Quizás esto de lo que vamos a hablar pueda definirse como un bendito debate. Al pensar en este artículo, me vino a la cabeza la figura de Allen Iverson. El famoso jugador de baloncesto eligió la NBA, donde fue número uno del draft. Pero cuentan que, si se hubiera decantado por la NFL, también habría salido en una posición elevada.

¿Dónde es mejor Julián? ¿De ‘10’ con libertad absoluta de movimientos sin que eso implique perder la referencia de un delantero centro? ¿O de ‘9’, para aprovechar su gran olfato goleador y su fantástica variedad —y efectividad— en las definiciones?

Julián, por encima de todo, es un futbolista magnífico, lo que va más allá de la posición que ocupe en el campo. Venimos de una temporada en la que, en líneas generales, el argentino fue el ‘9’, porque el ‘10’ era Griezmann. No obstante, sobre todo en 2025, cada vez que coincidió en el campo con Sorloth y jugó más atrás, el juego ofensivo del Atleti mejoró notablemente: más ritmo, más verticalidad, más imprevisibilidad…

Julián es tan diferencial en cualquiera de los dos roles, que debe ser potenciado en ambas posiciones.

LO QUE TÚ QUIERAS, JULIÁN

Con vuestro permiso, me gustaría plantear otra pregunta: ¿y si lo más conveniente es no elegir? Iverson no podía jugar dos deportes a la vez, pero Julián es tan diferencial en cualquiera de los dos roles, que el Atleti no debería privarse de potenciarlo en ambas posiciones.

Julián como ‘10’ podría conectar constantemente con Baena, ocupar con frecuencia ese sector izquierdo que tanto le gusta para ir hacia dentro y buscar el disparo al segundo palo. Al argentino le encanta sentirse libre por todo el frente de ataque, combinar acciones individuales con asociaciones, y, en líneas generales, llegar al gol desde cualquiera de los tres carriles.

Pero claro, el Atleti no tiene en plantilla ningún ‘9’ del nivel de Julián Álvarez. Sus inteligentísimos desmarques, sus movimientos en el área, su increíble porcentaje de acierto de cara a puerta…

Sería un atrevimiento pensar que no habrá tramos de la temporada, donde haya que jugar con dos delanteros.

Es cierto que, por los fichajes de Almada y Álex Baena, la esperada progresión de Giuliano y la nueva posición de Barrios, en el teórico once tipo, Julián parte como ‘9’. Además, eso permitiría mantener a Sorloth como revulsivo, rol que Simeone ha dejado claro que considera ideal para el noruego. No obstante, sería un atrevimiento excesivo pensar que no habrá tramos de la temporada en los que el equipo necesite jugar con dos delanteros. Y, llegado ese momento, parece evidente que contar solo con Sorloth como acompañante no será suficiente.

En los últimos días hemos hablado en Atlético Stats de que quizá ese atacante que aún debe llegar debería ser un ‘9’ específico: un especialista del área, de goles al primer toque, que pueda “pegarse” a los centrales y fijarlos.

¿Papá o mamá? Dame a los dos. Un proyecto que tiene en sus filas a uno de los mejores jugadores del mundo debe ser ambicioso y no “elegir”. El Atleti debe tener un gran ataque, en cantidad y en calidad, tanto si Julián es segundo delantero como si es el delantero centro. Actualmente, las opciones para 3/4 son múltiples: el propio Julián, Giuliano, Almada, Baena, y hasta posibles llegadores como Gallagher o incluso Llorente. Pero, para la posición de delantero centro, más allá de Julián, Simeone solo tiene la opción de Sorloth.

Quizás hay mejoras más urgentes, como puede ser la del regateador o la del sustituto de Rodrigo De Paul. Pero si el Atleti quiere perfeccionar su ataque y tener siempre a Julián en posición de ser diferencial en cualquier contexto, debería plantearse el hipotético fichaje de un delantero centro.