Contaba en una charla el ojeador del Bayern de Munich que estudió a Alphonso Davies, otrora el segundo debutante más joven de la historia de la MLS, que él y su compañero de análisis, a los cinco minutos de vídeo de un partido del Vancouver se miraron y dijeron “este chico no es mediapunta, ¿no? Es claramente un lateral”. Es algo que añadieron a su informe para ese atacante. Pero el Bayern de Munich, obviamente, lo fichó en 2018 como lo que era: un jugador ofensivo y ellos se decepcionaron, pero no perdieron la fe: “Ahí hay un gran lateral”. Las bajas y sus excepcionales condiciones físicas le llevaron a jugar ahí de urgencia; “bien” se dijeron. En 2019, era el lateral izquierdo titular del Bayern de Munich y estaba considerado como uno de los mejores laterales izquierdos del mundo. La impresión en los primeros cinco minutos de un partido bastaron para profetizar una carrera entera.
El dato y el ojo con Raspadori
Vivimos en un mundo del deporte cada vez más orientado al moneyball y la estadística: lo que primero fue en el béisbol y luego el baloncesto y el fútbol americano, ahora le llega de lleno al fútbol, toda vez que las herramientas de obtención de datos cada vez son más precisas. Algoritmos cada vez más precisos que te permiten intuir si ese jugador dominante de Independiente del Valle puede realmente dominar la Premier League, y así con cada rincón del mundo de un plumazo… y que actúan como filtro en la globalización y alcance ilimitado en el que vivimos.
¿Cuál es el lugar que ocupa la subjetividad? ¿Qué te dice antes que Moisés Caicedo dominará la Premier League o que Alphonso Davies es realmente un lateral izquierdo con potencial top mundial: los datos objetivos o lo que te entra por el ojo? Los clubes que más empeño ponen a esto, obviamente, usan un doble check: el dato y el ojo. Pero, al final del día, se tienen que tomar decisiones y esa siempre es una cuestión subjetiva: a qué le damos más peso y a qué le damos menos.

Por ejemplo, yo, con Giacomo Raspadori, sigo viviendo de lo que me entra por el ojo: nada. No me dice nada. No me lo decía en el Sassuolo. No me lo dice en el Nápoles. No me transmite nada su fútbol y no puedo evitarlo. No hay nada que me llame la atención de él y me pregunto cuánto de difícil es que otros hechos objetivos cambien esa impresión tan fuerte. Y no es que me parezca un mal futbolista, de hecho creo que es un buen futbolista: tren interior muy fuerte, buen golpeo, inteligente para moverse, apoyar y pasar, jugador que mezcla sangre fría y personalidad, versátil posicionalmente… y sin embargo, no lo veo. No me asombro, me olvido de que juega. No me parece suficiente lo que veo: veo a un delantero con techos físicos y técnicos que me parecen que le alejan inexorablemente de la super élite. Que no va a desentonar, que va a estar ahí, pero el nivel de alrededor va a subir y él, poco a poco, se va a quedar atrás.
No me transmite nada su fútbol, no hay nada que me llame la atención de él a pesar de no ser un mal futbolista
Creo que es ese perfil de atacante como Mertens o Insigne, por citar dos jugadores del Nápoles que me parecían mucho mas brillantes que él, que finalmente se quedaron cortos. Y es un muy buen profesional, Raspadori, y un tío muy trabajador, y sin embargo, mi subjetividad me dice que al final del camino, no le llega. Tampoco me lo dicen unas estadísticas por 90 minutos que dejan las cifras, acciones y nivel de actividad de Ángel Correa muy por encima de las del italiano.
Que ojalá me sorprenda, hay jugadores de explosión tardía donde hace clic todo su fútbol y encima lo acompañan con un cuidado físico que alarga una carrera que termina por ser notable. Pero yo no lo veo. Me esfuerzo por hacerlo y no lo veo. Es que no lo veía en el Sassuolo tampoco cuando se le consideraba un gran proyecto del fútbol italiano. Porque esto me parece relativo: siento que Italia, junto al Calcio, ha transitado una crisis de talento donde sólo Verratti, Barella, Bastoni y Chiesa tenían ese factor diferencial a todos los niveles. Del mismo modo que un centrocampista español, dada la altísima competencia que hay en el puesto desde hace años, va a ser, de media, mejor futbolista que los de otros lados. Una internacionalidad como centrocampista español vale más, a mi juicio, a día de hoy, que una titularidad como atacante italiano. Y creo que Giacomo Raspadori no es Federico Chiesa, por citar a un futbolista al que por las lesiones no le ha llegado tampoco.
¿Le llega a Raspadori para ocupar el rol de Correa? ¿Le llega a Raspadori para mejorar a Sorloth?
No le llega decía de Raspadori... ¿No le llega para qué? Esa es la pregunta. Creo que el Atlético de Madrid, si atendiese más a lo deportivo que a cuadrar cuentas, debería respondérsela. ¿Le llega a Raspadori para ocupar el rol de Correa? ¿Le llega a Raspadori para hacer que Griezmann ocupe el rol de Correa? ¿Le llega a Raspadori para mejorar a Sorloth y ser la primera alternativa en la delantera junto a Julián? ¿le llega a Raspadori para disputarle la titularidad a Baena, Almada o Giuliano detrás de Julián o en las bandas?… Esa es la primera pregunta que tiene el Atlético de Madrid que responderse. Y lo que se responda marca el grado de fe en el futbolista y de ambición del proyecto.

LA AMBICIÓN DEL PROYECTO
Y esto nos lleva a la segunda pregunta: ¿Cuál es la ambición del proyecto? ¿El Atlético de Madrid cree que necesita acercarse para ganar la liga o que ya está para ganarla y sólo necesita ayuda? Para mí hay futbolistas que te acercan a ganar los títulos (Julián Álvarez, Álex Baena, Pablo Barrios) pues elevan el suelo y techo del equipo, futbolistas que puede que te acerquen a ganar los títulos (Johnny Cardoso, Thiago Almada, Marc Pubill) pues siento que tienen el potencial real para ello, jugadores que te mantienen/asientan donde estás (Le Normand, Giménez, Sorloth) y jugadores que te ayudan a ganar los títulos. Que aún siendo recursos te dan ese plus que a veces es la diferencia entre ganar y no ganar… cuando puedes ganar. Para mí, Giacomo Raspadori se inserta de lleno en este último grupo de especialistas. Creo que nos va a ayudar a ganar… si estamos cerca de ganar. Y yo tengo dudas de que estemos lo suficientemente cerca. Creo que Raspadori es un fichaje ambicioso si crees que puedes ganar. Y creo que es poco ambicioso o muy arriesgado si necesitas acercarte para ganar.
¿Dónde estamos? Entre la directiva y la prensa el Atleti se mueve en un estado ambiguo y contradictorio… donde cada recurso ha de usarse con mucha inteligencia porque tú necesitas acertar más que tus rivales para recortar diferencias y necesitas fallar menos porque no puedes mantener el tren de inversión. Al PSG o al City sus inversiones fallidas les lastran una temporada… al Atlético de Madrid les lastran tres años, cinco o siete y su coste no sólo reside en la amortización sino en el coste de oportunidad: aparecen futbolistas y oportunidades de mercado a los que no puedes acceder porque ya hiciste dicha inversión pasada.
En caso de hacerse, espero que forme parte de un plan superior para aprovechar otras oportunidades del mercado
Creo que Carlos Bucero este verano merece, al menos, el beneficio de la duda como negociador, que él tiene un Excel de gastos y que ha buscado fórmulas ingeniosas en las operaciones para maximizar el rendimiento de la inversión y del Fair Play Financiero… entonces de ahí, en caso de llegar, sólo espero que el coste de Raspadori, hipotéticamente, sea lo más reducido posible y que todo forme parte de un plan superior para aprovechar otras oportunidades de mercado y que el equipo necesita. Es importante que el Atlético de Madrid no la líe aquí si considera que el futbolista no lo vale tanto. El Liverpool fichó a Andy Robertson bajo la premisa de que, tras todos los análisis, era el mejor lateral izquierdo ofensivo que se podía fichar por menos de diez millones de libras. Consideraban que el puesto no merecía una mayor inversión, al final era un jugador de rotación, y que ese dinero tenía que ir verdaderamente a otros puestos. Robertson acabó superando todas las expectativas (era un jugador difícil de analizar porque si bien estaban muy seguros de su capacidad ofensiva, dudaban mucho de su capacidad defensiva al oscilar sus malas métricas en Premier frente a sus buenas métricas en Championship y en distintos sistemas) terminando por ser una leyenda del club.
Al final, un fichaje, tiene muchos factores. A mí Raspadori, creo, nunca me va a entrar por el ojo. No me alivian sus estadísticas, pero yo no tengo acceso a las que sí tiene el club. Tampoco me entra en el momento del proyecto en el que estamos, creo que necesitamos refuerzos de mayor potencial. Y me da miedo su coste. Ojalá, en caso de hacerse, al club le entre en todo: por el ojo, en el momento y en sus hojas de Excel. Que responda lo máximo posible al análisis deportivo. Y que al bueno de Raspadori, a ser posible, le entren todas.
Comentarios
6/8/25, 6:02
Gran artículo. Coincido al 100%. Los aficionados tenemos la curiosa idea de saber más de fútbol que los profesionales de la dirección técnica. Y evidentemente no es así, simplemente porque no tenemos toda la información, principalmente la financiera. Berta nos parecía un paquete que fichaba desechos de tienta, pero en el Arsenal con pasta ha fichado a Zubimendi y Goykeres. Intuyo que si el Atleti acaba fichando a Raspadori o algún otro jugador parecido es simplemente por cuestión de pasta. No por falta de conocimientos del mercado. Por mucho que nos creamos grandes, no lo somos. No peleamos fichajes a los grandes, y en la plantilla solo hay un jugador por el que los grandes equipos se pelearían por fichar, que es Julián. Asumámoslo, y asumamos que fichar raspadoris es lo que hay... y quedar terceros... salvo que suene la flauta. Ya sonó dos veces... no hay dos sin tres :)
5/8/25, 13:31
Necesitamos otro perfil y más top, y sobre todo que sea titular
5/8/25, 12:12
Muy bueno el articulo.