Es muy difícil intentar ordenar algo que nos ha desordenado mental y anímicamente por completo. No os aseguramos conseguirlo, pero debemos intentarlo. Y para lograrlo, debemos intentar ir por orden cronológico.

LA PRIMERA PARTE SOÑADA

Salió Simeone con el presumible XI tipo, a excepción de Barrios —recién recuperado de su lesión— y Giménez —aquí ya ni perdemos el tiempo intentando explicarlo—.

Tras resistir el lógico impulso local de los primeros minutos, el Atleti se adueñó del partido con una capacidad para estar más y mejor tiempo en campo contrario que hacía mucho no se veía en la versión visitante. Hancko en salida, las apariciones en el momento justo de Ruggeri para incorporarse con el factor sorpresa a su favor, la personalidad de Almada para recibir los primeros pases y su creatividad e hiperactividad para conectar con la siguiente línea e ir a ella a seguir participando; una siguiente línea donde Julián y Baena hacían estragos a la defensa del Espanyol con su calidad asociativa en espacios reducidos… El Atleti lo bordó en lo propositivo, pero lo que es más importante y menos habitual, también en la proactividad de su presión tras pérdida. Johnny siempre quiere defender hacia adelante, amén de elegir bien siempre ese impulso por ir a la recuperación. Con él al mando, el resto de jugadores seguían su impulso, por lo cual el Atleti recuperaba directa o indirectamente la posesión en pocos segundos, bien ubicado en campo contrario para, una vez recuperado el balón, saltarse procesos iniciales y estar ya bien preparado para la jugada ofensiva.

Fue muy claro el dominio, faltó algo de acierto final para convertirlo en ocasiones más frecuentes, pero Julián volvió a hacer magia en forma de lanzamiento de falta, y el 0-1 al descanso era una buena noticia, aunque nada comparado con los síntomas colectivos de gran equipo que estaba mostrando el Atleti.

LOS CAMBIOS AL DESCANSO

Gallagher, que estaba haciendo una buena primera parte yendo hacia adelante, y Johnny, que vio la amarilla poco antes del intermedio, fueron sustituidos por Barrios y Koke.

Lógico lo de Conor por las molestias con las que acabó el primer acto, aunque hay que reseñar que el inglés estaba siendo fundamental, sobre todo sin balón. Pero Simeone se precipitó con el cambio del estadounidense. Exceso de precaución = castigo por ello. No es la primera vez que le pasa al técnico argentino. Es una norma no escrita: cuando algo está funcionando tan bien, no lo toques. Barrios por Gallagher da igual, porque si lo consideras jugador por jugador no hay tanta diferencia en lo estructural, pero hay tales océanos de diferencia entre el equipo que puedes ser con Johnny y el que puedes ser con Koke —ojo, no es una crítica al capitán—, que tienes que tener mucho cuidado, porque no puedes pretender que, colectivamente, el equipo siga siendo el mismo. ¿No merecía la pena esperar a ver cómo se desarrollaba el segundo acto?

El Atleti siguió haciendo varias cosas bien en fase ofensiva, Barrios entró espectacular, rajando constantemente con su manera de dividir con la conducción. Incluso estuvieron cerca de hacer uno de los goles de LaLiga en la jornada uno, de videojuego esa jugada en la que Barrios, Almada, Baena y Julián crean esas paredes ante un bosque de piernas, que acabó con remate al palo del ex del City. Pero, cuando el Atleti no tenía el balón, tardaba en recuperarlo, casi nunca lo hacía en campo contrario, y empezó a perder las riendas del partido, permitiendo que el Espanyol creciera, cuando hasta entonces había sido tremendamente superado.

LOS CAMBIOS DE BAENA Y ALMADA… Y EL DE JULIÁN

En el minuto 68, Simeone decidió quitar a Baena y a Almada… ¡a la vez! Ambos, pero especialmente Almada, cada vez que recibían estaban siendo indefendibles para el Espanyol. Nunca puedes quitar a los dos jugadores que te están permitiendo ser mejor que tu rival, salvo que el partido esté claramente sentenciado. Y da igual que estuviesen cansados, que quizás ya no pudiesen llegar a un hipotético duelo y/o repliegue. Si cada vez que les llega el balón van a dar ese aire terapéutico que estaban dando al equipo, compensaba mantener cansado a uno de los dos.

Entraron Raspadori y Griezmann. Para sorpresa de absolutamente todo el mundo, y lo peor, para el propio jugador incluido, fue el italiano quien jugó en el sector izquierdo donde Almada estaba gobernando el partido. Luego les cambió los roles, pero ya era tarde y el cortocircuito no tenía arreglo.

Aquí entramos en otro tema peligroso, que Simeone debe corregir urgentemente: ¿por qué hay cambios establecidos desde casa? ¿Por qué Griezmann, si es suplente, tiene que jugar sí o sí, pese a que el césped estaba evidenciando que era el último jugador que necesitábamos en ese momento? Nunca un entrenador debe hacer caso omiso a lo que le está diciendo el partido. Intervenir es casi más clave que el planteamiento inicial. Y Simeone, desde los cinco cambios y con el excesivo peso que les da a ciertos jugadores, suele desestructurar al equipo.

Por si fuera poco, con 1-1 y el equipo noqueado, Simeone decidió quitar a Julián para meter a Sorloth. Salvo lesión, nunca puedes quitar a tu mejor jugador en un partido que no vas ganando. Es otra norma no escrita del fútbol. Evidentemente, la cara de ‘la araña’ en el banquillo evidenciaba el enfado. ¿Os imagináis a Flick quitando a Lamine Yamal en un partido donde le urge ganar? ¿A Xabi Alonso con Mbappé? Pues eso. Que Llorente y Giuliano acabasen el partido ayer y Julián no, es algo que Simeone debe replantearse en cuanto a su capacidad para intervenir en el partido. Si por intervenir vas a destrozar al equipo, mejor no intervengas —no es obligatorio gastar los cinco cambios, que alguien se lo recuerde por si acaso—.

¿HASTA CUÁNDO DEBEN TAPAR LOS VICIOS NEGATIVOS Y LOS ERRORES INDIVIDUALES, EL NIVEL DEL EQUIPO HASTA EL MINUTO 65?

Puede parecer exagerada o una sobrerreacción la contundencia reflexiva que hay en torno a lo que acabó pasando ayer en Cornellá, pero son errores y vicios que llevan demasiado tiempo acumulándose. Errores individuales y colectivos en el balón parado —donde Oblak y su falta de valentía siguen condicionando la manera de defenderlos—, errores inexplicables de Simeone a la hora de intervenir tácticamente en el partido, tanto en lo estructural como en los cambios de jugadores, falta de urgencia y de saber resistir de muchos jugadores, errores no forzados difíciles de entender como el de Llorente que desemboca en la falta del 1-1… ¿Corregible? Debería serlo. De hecho, es más fácil solucionar esto que alcanzar el gran nivel del Atleti hasta el minuto 65.

Quizás con el paso de los días veamos más noticias positivas que negativas respecto al partido de ayer. De hecho, posiblemente, a los puntos, debería ser así. Os dejamos el post del partido en YouTube: