31 de agosto, se terminan las vacaciones para muchos y muchas, el calor del verano da paso a la vuelta al cole, la recuperación de asignaturas y la rutina laboral y toca volver a casa y ver qué nos encontramos, acaso mirarnos al espejo y decirnos las cosas claras, pues queda mucho tiempo para el siguiente verano donde la ilusión vuelva a instaurarse.

Así llega, en cierto modo, el Atlético de Madrid a septiembre: la ilusión de la enésima plantilla para competir por todo, el proyecto megalómano del club con su piscina de olas (siempre hay otro proyecto faraónico dentro del club financiado por lo deportivo: que si el estadio nuevo, que si la piscina de olas, que si un campo de entrenamiento en Marte) y el apoyo inexorable e incansable de una afición que aun viviendo una época dorada se pregunta dónde está el oro… y, de golpe, la casa sin barrer. Parece, que este año sí, la gallina de los huevos de oro, Diego Pablo Simeone, no ha podido también hacer de escoba y hacer creer y creerse un palacio a quién es un chalecito adosado de extrarradio en ciudad dormitorio. Con piscina, eso sí.

Y en estas llega Nicolás Iván González, un poco como nosotros, con prisas y a destiempo, con la desilusión a cuestas tras su paso por Turín previo pago de 40M, con sus problemas en casa y con la esperanza puesta en un verano que quizá vuelva a ser infinito. También con prensa errática, un poco como nosotros y las famosas inversiones históricas, donde se le etiqueta justo por lo único que no es: un regateador. Siendo muchas cosas, Nico, una navaja suiza llena de cosas, pero no de la gambeta ni el uno contra otro. Ya es complicado que te asignen justo algo que no tienes. Un poco como le pasó a Almada como heredero de Correa, por ser bajito y villero. Pero, por suerte, en 2025 no hay nada que un niño de 10 años con acceso a un par de vídeos de Youtube no pueda esclarecer con un poco de criterio. Pero, aun así, es de estos pequeños detalles que aumentan el hastío de la gente…. Porque ¿cómo va a ser la solución un regateador que no regatea?

LA SOLUCIÓN

Sin querer entrar en misterios insondables como ¿por qué Nico González no hubiera llegado nunca de haber empezado seguramente mejor La Liga (estoy seguro de que hubiera sido así, pues en el club son así de listos) O ¿qué va a hacer el Atlético de Madrid para no pagar los más de 32M de la opción de compra opcional de Nico (estoy seguro de que será así, ya hemos vivido casos como Griezmann o Lenglet y el club para esto va sobrado de pericia, pues son así de listos)? Sí me atrevo a tranquilizarme con la llegada de Nico González y a explicar por qué.

El Atlético de Madrid tiene muchos problemas y la falta de regate es sólo uno de ellos. Uno evidente, seguro, y obtuso en cuanto a que nos empeñamos directamente en no solucionarlo, pero hay muchos otros tanto o más acuciantes que son menos fáciles de solucionar y donde Nico González ofrece una solución indirecta a todos ellos.

El fundamental es uno básico y estructural: la indefinición y desequilibrio de su plantilla y, por consiguiente, la indefinición y dudas de su entrenador, que no parece estar dando con la tecla. Y es profundamente difícil competir desde ahí. Y lejos de querer quitarle responsabilidades al Cholo, pues para eso le va en el puesto y el sueldo, lleva resolviendo puzles catorce años y creo que merece el beneficio de la confianza. Y, en el fútbol, hay piezas que a veces no son las más ilusionantes ni las más bonitas, pero que acaban por dar sentido al puzle y claridad para resolverlo. Creo que Nico González, futbolista multiposicional y versátil, va a hacerle la vida mucho más fácil a Simeone. Va a simplificarle ciertas decisiones que ahora, de manera incómoda y forzada, están agigantando problemas que no lo son tanto.

A día de hoy, Simeone se enfrenta, creo que para su gusto, a un rol sobredimensionado de Giuliano, toda vez que Llorente parece claro en el lateral, como único jugador de ataque con velocidad, profundidad y recorrido incansable en banda. Ni Griezmann ni Raspadori pueden cumplir ese rol. Tampoco Baena o Almada. Y Julián, que puede hacer casi todo y en más de una urgencia ha tenido que hacerlo, es la peor solución posible. Y a esta especificidad en la plantilla se le une una necesidad del equipo: por su acumulación de talento en izquierda con generadores-natos como Baena, Almada, Julián que acaparan toda la atención, a Giuliano se le pide que facture. Giuliano tiene que hacer goles desde ese lado débil y quizás eso es un exceso de responsabilidad. En todo esto hace check Nico González, quién no tirará muchos regates en parado, pero son casi 60 goles producidos a sus espaldas en tres temporadas en la Fiorentina. Con gran instinto para cargar el área, encontrar el lado débil o desmarcarse al espacio, su presencia debería potenciar y dar mayor sentido al futbol de Julián, Baena, Barrios y Almada, liberar de presión goleadora a Giuliano y, en esta competencia entre ambos, dar veneno, y sobre todo, naturalidad, a un banquillo muy falto de ambos. Que Giuliano o Nico estén en el banquillo darían un cambio mucho más sencillo para Simeone que forzar las posiciones de Griezmann o Raspadori, jugadores de pedirla al pie y de menos recorrido y energía.

REMATE DE CABEZA

Ligado a esto, encontramos la condición más especial de Nico González: es de los pocos especialistas puros en el remate de cabeza que quedan en el fútbol, pues cada vez hay menos. Sin ser muy alto (1,80) es un gran jugador en el duelo aéreo directo, y sobre todo, un gran rematador. Nico González, aun jugando en banda, tiene números propios de 9 tanque, con temporadas de 4-5 balones aéreos ganados por partido y más de un remate de cabeza por partido. Deteneos a pensar en eso. Pensad en el último jugador del Atlético de Madrid al que recordéis haciendo un remate de cabeza por partido. Siendo centrocampista: Raúl García. Esta es una de las grandes carencias del Atlético de Madrid: su incapacidad en el juego aéreo directo pues la mayoría de sus atacantes son bajitos y Sorloth, pese a su imponente presencia física, no sabe aprovecharla. Nico tiene la capacidad de ganar muchos balones, pero, sobre todo, de que signifiquen algo: un duelo decisivo, una peinada o descarga a un jugador en ventaja o un remate de cabeza entrando desde el lado débil que reste previsibilidad al ataque y de opciones que ahora mismo no existen. Es muy fácil marcar a Sorloth. A Nico, menos. Pues Sorloth está. Nico llega. Check.

Y esto, como si fuera la madriguera del conejo de Alicia, nos lleva a otro problema pero también a otra solución: ¿y si en Nico González hay un acompañante más sencillo arriba para Julián cuando Julián no puede ser el 9? La lesión de Baena ha insertado de lleno a un Sorloth que, por sus virtudes y defectos futbolísticos, condiciona todo a su alrededor, incluido al propio Julián o la propia presión defensiva, donde le cuesta más repetir tantos esfuerzos. Y esto le hace un excepcional suplente, pues vira totalmente el partido hacia sí y cambia totalmente el plan de juego, pero creo que un mal titular. O, desde luego, un mal titular junto a Julián Álvarez. Amén de debilitar un banquillo donde Sorloth demostró ser uno de los jugadores más determinantes de Europa. Nico ha sido delantero toda la vida, en su formación con Argentinos Juniors, y de ahí su pericia para el remate de cabeza, el desmarque o el juego de apoyos y de espalda. El Atlético de Madrid, de querer utilizar a un delantero arriba con Julián, seguramente merezca uno mejor, pero, sobre todo, necesita uno que potencie y ayude a Julián. Y que mantenga la energía defensiva. Nico González hace check.

Por último, y no menos importante, parece obvio que hay cierta incomodidad en el carril izquierdo que no parece haberse solucionado desde la temporada pasada: con Galán siendo efectivo en ataque pero muy débil defensivamente; con un Ruggeri que parece ser demasiado correcto y un Hancko que es el mejor central del equipo y que además pierde su capacidad para sorprender rompiendo desde el centro de la zaga, una de sus condiciones más especiales. Nico González, zurdo y con compromiso defensivo, permite a Simeone volver a explorar la defensa de 3 centrales y carrileros largos y ofensivos, un sistema que protege el centro lateral donde el Atleti sufre mucho, facilita la salida de balón desde atrás y permite un manejo más seguro de la altura de la línea defensiva y la presión. Con centrales como Hancko o Pubill/Llorente en los lados y Giménez o Le Normand en el centro, protegidos, puede ser un sistema donde Simeone encuentre la estabilidad defensiva y ofensiva que tanto ansía y que ahora, pienso que por la falta real de capacidad ofensiva en el carril izquierdo, no está pudiendo explorar. Nico también hace check aquí. Ha jugado como carrilero izquierdo en Argentina con Scaloni y como carrilero derecho en la Juventus.

Nico González, zurdo y con compromiso defensivo, permite a Simeone volver a explorar la defensa de tres centrales.

Todas estas cosas no son regates directamente, no es un uno contra uno decisivo que abra sendas desde la calidad e imaginación individual. Pero sí parecen atajos y caminos, aunque sean más pedregosos y llenos de tierra, hacia la comodidad y la simplicidad de decisiones para Simeone. La prensa del Atleti, decíamos, en su precisión informativa, habla de que Nico González es un regateador que viene a solucionar esa cosa que le falta al Atlético de Madrid. Yo creo que enseña otras rutas. Nico González quizá sea un mapa: que bien lo puedes usar para limpiar el polvo de la casa, que la tenemos sin barrer, y que siempre es útil para encontrar algo aunque no sepas muy bien qué: puede que un equipo.

Y el Atlético de Madrid y Diego Pablo Simeone necesitan encontrarlo. Y, mientras, que la prensa siga con su imprecisión y complicidad y el club con sus fantasías e ilusiones, en su Tomorrowland infinito. El verano ya se fue, el otoño ya llegó y la responsabilidad a la vuelta en casa, aun con sus errores, siempre la asume el mismo.