Dos puntos de nueve posibles, con un inicio de calendario más que asequible, no es la mejor manera de irse al parón de selecciones. Lo sabía Diego Pablo Simeone, que durante las dos semanas que duraron los compromisos internacionales se ha quebrado los sesos en busca de tocar las teclas necesarias para levantar al equipo de la lona, como un púgil sonado en una cuenta atrás tras recibir un golpe directo al mentón por no tener la guardia alta. Lo ha hecho en los despachos y en el campo de entrenamiento, pero también fuera de ellos. Su participación en la Cadena COPE no fue nada casual. En el programa más escuchado de la franja nocturna, el ‘Cholo’ jugó su partido antes que nadie para atajar la crisis que se estaba cociendo a fuego lento.

“Necesitamos a la gente ahora porque es importantísimo dentro del club y del equipo. Cuando ellos están, pasan cosas diferentes. Y han pasado cosas muy difíciles, que han pasado”, fue una de las frases del técnico argentino, apelando al apoyo y a la unidad de la grada para un grupo de jugadores que sabía que no habían dado la talla en las tres primeras jornadas. Y el Metropolitano, como siempre, y aún más en las grandes noches, cuando más se le necesita, respondió de la manera que se le espera. La llamada a filas de Simeone fue un mensaje que se tradujo en una propuesta más valiente en cuanto a juego, reconocible en términos de actitud y dominante durante largos tramos del encuentro para anular las mejores características del Villarreal.

Presión alta

Una final en septiembre agarrota las piernas. Y lejos de sentir el vértigo de la exigencia de ganar, el Atleti entendió la necesidad de dar la talla desde el primer minuto de juego. No se replegó, ni tampoco esperó en bloque medio, juntando líneas y esperando a que no pase nada para que pasase todo en la recta final como suele hacer. El equipo fue valiente en su idea de presionar en zonas altas del terreno de juego, con Pablo Barrios y Koke Resurrección persiguiendo a pares por dentro, con Giuliano Simeone y Nico González apretando a laterales, con Julián Alvarez y Griezmann incomodando la salida de balón de los centrales.

Ese trabajo a la hora de ir a morder arriba y adelantar todas las líneas vino acompañado del paso hacia delante de Robin Le Normand y de Clément Lenglet como últimos hombres, acosando a los receptores cada vez que el ‘submarino amarillo’ quería jugar en largo para sortear la presión alta, buscando las referencias de Mikautadze y de Nicolas Pépé. Ambos centrales, que se expusieron muchísimo al dejar muchos metros a sus espaldas, buscaron anticipar en todo momento para ganar los duelos, cometiendo falta en caso de perder el lance para volver a ordenarse.

El Atlético enseñó los dientes y el Villarreal se fue empequeñeciendo al no encontrar la forma de tener algo el control del encuentro. Solo en el primer tiempo forzó diez de las 15 recuperaciones totales en campo rival, con un trabajo imperial de Koke Resurrección y Pablo Barrios. Y así se gestó el 1-0, con Giuliano Simeone saltando a Sergi Cardona en banda para forzar el error con un pase atrás que Julián Alvarez leyó mejor que Renato Veiga para regalarle el gol que abría la lata a Pablo Barrios.

Gestionar ventajas

Como en las tres primeras jornadas, los rojiblancos arrancaban el partido poniéndose por delante en el marcador a las primeras de cambio. Al contrario que en las tres primeras jornadas, el Atleti sí supo aprovechar la situación de tomar ventaja. Con el paso de los minutos, dosificó la intensidad en la presión para centrar esfuerzos en tener un bloque medio compacto que pudiera saltar a tiempo, que recorriese metros sin balón para dificultar la salida con balón de un Villarreal que fue creciendo de forma sostenida, sin llegar en ningún momento a dominar, y estirándose para defender la amplitud cuando el conjunto de Castellón empezó a lanzar a Sergi Cardona por banda izquierda para cargar el área y tener más presencia a partir del último tercio rival.

En ese sistema defensivo hay que resaltar el trabajo que hicieron Nico González y Giuliano Simeone, muy solidarios en las ayudas constantes con Matteo Ruggeri y Marcos Llorente respectivamente. En ese sentido, Nico González fue el jugador con más duelos totales del partido (12, ganando la mitad de ellos) mientras que Giuliano registró un 8/9 duelos y cinco faltas provocadas que hablan muy bien del generoso trabajo que hizo para frenar la que es probablemente la banda más productiva en clave amarilla.

En el debe de Giuliano sigue quedando la contundencia cuando pisa área rival, necesitando trabajar y encontrar la finura de convertir en gol las ocasiones que tiene. Con 1-0 a favor y antes de alcanzar el cuarto de hora, el Atlético de Madrid firma una posesión con una decena de pases, empezando en izquierda con Ruggeri, tocando atrás para un Oblak que abre a derecha con Llorente, tirando la pared con Pablo Barrios para arrancar en velocidad por dentro antes de lanzar a Julián Alvarez sin oposición a la altura del centro del campo.

Orgullo de cantera

Sin Johnny Cardoso, ni Thiago Almada ni Álex Baena en el once, el Atlético de Madrid que alineó Diego Pablo Simeone en el Metropolitano fue un poquito más el de 2024. La presencia de Koke Resurrección en el centro del campo templó a un equipo que necesita de su metrónomo para regular las situaciones del juego. El capitán dirigió la orquesta (79/80 en pases), marcó el ritmo, ofreció ayudas y le dio sentido a cada jugada en su origen con una marcha de velocidad que había demandado el equipo en anteriores partidos para encontrar espacios o romper líneas rivales.

Con el vallecano al mando, Pablo Barrios tuvo la libertad para soltarse en posiciones interiores y también en banda derecha para mezclar con Giuliano y Llorente, siendo un verso libre difícil de detectar. Confinarle en una única posición es limitar las virtudes de Barrios, el cual todavía no es consciente de todo su potencial ni del techo que puede alcanzar. Es como encerrar a un potro desbocado. Necesita metros para cabalgar, para girar para eliminar rivales y líneas con pases o con conducciones. Cuanto más suelto, mejor.

Entre ambos firmaron un total de once recuperaciones en todo el partido, ganando 8 de los 15 duelos que protagonizaron.

A mejorar

El gran partido que firmó el Atlético de Madrid en el Metropolitano no debe enmascarar que no es oro todo lo que reluce. Y es que en el triunfo incontestable hay detalles que Simeone y el equipo necesitan seguir puliendo. Los problemas en defensa persisten, lo que genera dudas y hace desmoronarse al grupo en momentos puntuales del encuentro. Sin tener una brillante actuación ofensiva, los ‘groguets’ tuvieron en el primer periodo dos ocasiones muy claras de Alberto Moleiro y un libre directo de Nicolas Pépé que estrelló en el larguero para comprometer el resultado final.