Vamos a intentar, en este artículo, ser un trago de agua fresco y sanador para ayudaros a digerir mejor el mal sabor de boca final que nos dejó el gol de Van Dijk.

El Atleti ya saboreaba un punto que sabía muy bien... pero me atrevería a decir que comenzó a hacer una reserva que, más pronto que tarde, le permitirá saborear algunos de los mejores platos futbolísticos.

PRIMERA PARTE: CÓMO SALIR DE UN ATROPELLO

Hay una norma no escrita cuando juegas de visitante en la Champions: has de aguantar el impulso local los primeros quince minutos. Pero el Atleti, en lo defensivo, tiene jugadores en lo individual y carencias en lo colectivo, que no entienden de normas defensivas. La falta que origina el 1-0, la alfombra roja que le pusieron a Salah para que hiciera una jugada que lleva ejecutando desde tiempos inmemoriales... Así no. Y eso es de jugadores, no de entrenador.

Había dudas sobre si sería Koke quien sustituyera a Johnny respecto al último once que se conocía como prueba. Sorprendió Simeone incluyendo a Raspadori. Barrios tuvo que pasar de segundo mediocentro a primero: no es lo ideal, pero Pablo es tan bueno que, como solución puntual, puede valer. ¿El problema? Gallagher pasó de tercer mediocentro a segundo... y fue una limitación constante —ofensiva y defensivamente—.

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Pese a ello, el Atleti empezó a crecer en el partido desde una tenencia de balón muy óptima: calma en la salida, Barrios lanzando a Llorente, Giuliano y Raspadori cuando podía lateralizar en derecha, desmarques dentro-fuera que constantemente no conseguía detectar el Liverpool... Así llegó el gol de Llorente tras una muy buena acción sin/con balón de Raspadori; y, en líneas generales, todas las ocasiones —o casi ocasiones— llegaron desde un costado derecho que generó muchísimo. Gran noticia que además se suma a lo visto frente al Villarreal.

SEGUNDA PARTE: REAFIRMAR LA APUESTA CON KOKE COMO 'CROUPIER'

Entró Koke a los cinco minutos de comenzar el segundo acto por Raspadori, adelantando así su posición Barrios y Gallagher. Quizás habría sido mejor decisión que saliera Gallagher, o incluso Griezmann, antes que el italiano, que estaba bien conectado al partido en ese momento.

Le bastaron un par de controles y pases al capitán para conseguir desconectar al Liverpool, reafirmar la apuesta propositiva del equipo y colocar a sus compañeros de mejor manera en el tablero. Orden, visión de juego, jerarquía, ritmo según lo exigiera la jugada... Una de las mejores noticias de estos dos últimos partidos es que, en el “nuevo” Atleti que debemos ser, Koke todavía puede rendir muy bien.

Cambio casi ganador el de Simeone al 60’, cuando adelantó a Llorente a posiciones interiores, entrando Nahuel en detrimento de Gallagher.

Pero, más allá de cambios y variantes tácticas —que fueron múltiples durante el segundo tiempo; intervino tácticamente de manera genial Simeone—, la personalidad que demostró el Atleti con balón en la segunda mitad le llevó a provocar que Slot reajustase introduciendo a un mediocentro más —Mac Allister por Gakpo—. Quería recuperar la pelota a toda costa, pero generalmente eran incapaces ante la calidad que demostró el Atleti en sus combinaciones.

CONCLUSIÓN ESPERANZADORA

En la previa decíamos que ya no vemos al Atlético de Madrid resistiendo desde la defensa en este tipo de escenarios. No al menos como conseguía hacerlo hace unos años. El partido deja claro —diría que como pocos en la era Simeone— qué equipo ya no puedes ser... y qué equipo debes intentar ser.

Un Atleti con siete teóricos titulares fuera del once, varios de ellos titularísimos, ha conseguido quitarle el balón al Liverpool en Anfield. A crecer desde aquí... pero todo al rojo. Y que sea lo que tenga que ser.