Uno a uno, Diego Pablo Simeone descargó toda la ansiedad emocional acumulada en el último mes abrazando a cada uno de los jugadores que en grupo aplaudían en dirección al Fondo Sur tras la histórica manita frente al Real Madrid. Entre otros, buscó a Sorloth, al que zarandeó con fuerza como el que agita a un boxeador sonado intentando devolverle a tierra. Encontró a Griezmann, con el que se fundió en un abrazo tras romper una sequía de 22 partidos sin marcar en LaLiga. Y se cruzó para finalmente estrujar a Giuliano, para muchos el hijo del Cholo, al que le niega en muchas ocasiones los elogios que se ha ganado merecida y sobradamente en el terreno de juego.

No se entiende el triunfo del Atlético de Madrid en el derbi madrileño sin atender a la pizarra de Diego Pablo Simeone. Un meneo táctico de proporciones bíblicas. Otro más en su década como técnico colchonero. Al líder de LaLiga, que se plantó en el Metropolitano con un pleno de puntos que escondían algunas carencias que la racha goleadora de Kylian Mbappé ha maquillado resolviendo partidos, lo recibió con Alexander Sorloth entre los titulares, generando el caos a un Dean Huijsen más tierno que el pan Bimbo. Lo empequeñeció, lo sometió, lo trituró. Los blancos se marcharon sin realizar un solo disparo entre los tres palos tras la salida de vestuarios.

El plan del Cholo no solo versaba sobre buscar las cosquillas del rival cargando el área con centros, asignatura pendiente de la entidad de Chamartín a tenor de los enormes problemas que demostró en San Blas-Canillejas en cada balón que sobrevolaba los dominios de Thibaut Courtois. Así se gestó el 1-0, con Robin Le Normand ganando en el salto a Aurélien Tchouaméni en un centro lateral. Así llegó el tanto anulado a Lenglet, desaprovechando una acción a balón parado por unas manos claras en el remate. Y así llegó el 2-2 de Alexander Sorloth, rescatando al equipo al filo del descanso colándose entre centrales para rematar un buen envío de Koke Resurrección.

Alas para volar

“El equipo empezó fortísimo, muy claro con la idea, generar situaciones de gol con mucha gente dentro del área, peligro, córner a córner, para crear vértigo”, reflexionó el técnico argentino sobre cómo despachó su estrategia para el derbi. Ni miedos ni reservas. Los rojiblancos firmaron oleadas de ataques de forma continuada, mordía en zonas altas para robar y generar incomodidad. Insistió pese a los errores, esos tiros en el pie que ya son un clásico esta temporada. Empujó tanto el Atleti que terminó por barrer del mapa al Real Madrid, aún más incómodo desde que Arda Güler se marchó del campo a la hora de juego.

La falta que clavó Julián Alvarez en la escuadra para hacer el cuarto gol de la tarde le hizo a Simeone reclamar cabeza y sangre fría a los jugadores, desfondándose en lo físico para ganar duelos. Entró Gallagher por Sorloth para refrescar al equipo y sumar piernas. Y ahí crecieron Nico González y Giuliano Simeone para anular respectivamente a Franco Mastantuono, a Rodrygo Goes y a Vinícius Junior cuando el Real Madrid tocó a rebato buscando el gol que les devolviese a meter en el encuentro.

Entre ambos ganaron 17 de los 26 duelos que protagonizaron a lo largo de todo el partido, dando un recital de intensidad, de garra y de capacidad de ganar lances. En las disputas individuales no se arrugaron, haciendo de cada metro del campo un Vietnam particular. La batalla era ya algo personal. Incluso provocaron un total de nueve faltas. No hubo maneras de frenarles si no era con una infracción del juego.

La irrupción de Nico González en el once ha sido un soplo de aire fresco para el Atlético de Madrid, incrementando el nivel competitivo del equipo sobre el césped. Desde que debutase con la rojiblanca, el argentino es el líder en duelos ganados, en disputas aéreas ganadas y en remates de cabeza, destacando también en acciones en área rival (2º) y en faltas provocadas (2º). En el derbi fue un verso libre difícil de detectar, abandonando la banda para generar un espacio que aprovechó atacando Dávid Hancko y pisando zonas centrales para conectar con Julián Alvarez, Koke y Pablo Barrios por dentro.

Merece mención especial Giuliano Simeone, el que más duelos ganó (10/13) y el que más faltas recibió (6) para redondear una actuación con la que sumó una asistencia más para su cuenta personal. El conjunto merengue, que orientó su juego ofensivo principalmente al costado izquierdo (55% de actividad en el último tercio), se ahogó en la construcción ofensiva cada vez que giraba hacia ese lado. Álvaro Carreras, uno de los jugadores más diferenciales en este arranque de curso para los blancos, solo ganó uno de seis duelos y perdió hasta 12 balones. No fue el único que sufrió el ímpetu y la voracidad de Giuliano. Vinícius se marchó otro día más sin marcar en LaLiga a los colchoneros, con 1/6 en duelos, con 13 pérdidas de balón y sin completar un solo regate en los 90 minutos que jugó.