Todavía digiriendo un susto que acabó en éxtasis de felicidad —remontada vs. Rayo—, el Atleti afrontaba una final ante el Madrid, invicto hasta el momento (18/18 pts). La puñetera pelotita es tan peculiar que los de Simeone comenzaban la semana con las heridas abiertas de otro partido —Mallorca— donde mereció muchísimo más... y la acaba con esa remontada épica vs. Rayo y con una victoria histórica —en datos y en lo futbolístico— ante el Madrid.

EL ONCE

Andaba el debate sobre el acompañante de Julián: la opción de Griezmann, la posibilidad de ver a Baena en el once e incluso Gallagher en lo que habría sido una opción más conservadora. Pero Simeone sorprendió apostando por Sorloth, y la apuesta le salió ganadora.

Más allá del gol —el 2-2 antes del descanso seguramente fue el tanto más importante de los cinco—, fue una amenaza en el juego directo, en los centros laterales —tanto en los que remataba como en los que no, pero sí condicionaba—, y se quedó de espaldas con más balones de los que nos tiene acostumbrados.

Todos recordamos partidos donde Morata hacía daño al Madrid. Acabó siendo brillante la apuesta de Simeone por Sorloth, porque también supuso ver ese 'atacante total' en Julián que siempre nos imaginamos cuando coincide en el once con el noruego.

GOLPE A GOLPE

No llegaba el crono al minuto y el Atlético de Madrid ya disponía de su primer saque de esquina a favor. Una salida en tromba que recordó a míticas noches de Champions en el Vicente Calderón.

Prácticamente todo el partido fue una exhibición de cómo defender hacia adelante, pero particularmente los primeros 25' reafirman lo diferencial que puede ser esta apuesta proactiva en la presión, ya que fue ante uno de los equipos más capaces del mundo en el poder castigar esa valentía defensiva.

Como viene siendo habitual, el rival castigó en sus primeras dos acciones ofensivas de remate. Pero la apuesta del Atlético de Madrid es clara: golpe vs. golpe... y que gane el mejor.

Mérito increíble cómo se repuso el Atleti a ese momentáneo 1-2 que no dictaba lo tremendamente superior que estaban siendo los rojiblancos sobre el terreno de juego, liderados por un Koke que regaló una asistencia inmejorable a Sorloth y que, más allá de la asistencia, fue de largo el mejor centrocampista del partido, demostrando ante los Fede o Tchouaméni que el físico está muy bien... pero a mí dame centrocampistas que jueguen al fútbol como don Jorge Resurrección.

Aunque pueda parecer impopular decir lo siguiente en estos momentos, nos mantenemos: el Atlético de Madrid está teniendo errores defensivos individuales groseros, pero cada vez está defendiendo mejor. Una vez halagado el rendimiento defensivo colectivo, me gustaría destacar a dos individualidades: Lenglet y Giuliano Simeone.

El francés, pese al 1-2 donde, si eres excesivamente quisquilloso, puede hacer algo más, estuvo espectacular defendiendo hacia adelante, pese a la amenaza que es Mbappé. Y Giuliano Simeone —permítanme ser literal y contundente— se comió por completo a Vinícius.

En lo que respecta al apartado ofensivo, Xabi Alonso no consiguió descifrar al Atleti en ningún momento.

La amplitud de Hancko en izquierda y Giuliano en derecha le permitió al Atleti tener amenazas en los carriles exteriores, y en el carril interior hubo varias claves: Sorloth fijando centrales y permitiendo a Julián jugar de cara; Barrios siempre a una altura superior a la de Koke, para poder dañar llegando... y nos falta un jugador que merece capítulo aparte:

NICO GONZÁLEZ

La evidente mejora colectiva del Atleti no se entiende sin la llegada de Nico, tanto en lo competitivo como en lo futbolístico. Ayer, Simeone pudo permitirse cerrar con Nico como mediocentro interior, y acabar muchas jugadas con el argentino atacando el intervalo entre Huijsen y Álvaro Carreras.

Su despliegue físico fue clave en el apartado defensivo, pero ser indetectable en fase ofensiva fue una de las principales causas de lo superadísimo que se vio el Madrid en defensa.

HOLA, SOY UNO DE LOS MEJORES JUGADORES DEL MUNDO

El gol de Sorloth en las postrimerías del primer tiempo dio aún más alas al Atlético de Madrid en el segundo tiempo. El Atleti siguió siendo inmensamente superior al Madrid... pero vio cómo Julián Álvarez agarró el partido y no lo soltó.

Estaba jugando bien en el primer tiempo, pero en el segundo acto hizo suyo el partido como pocos futbolistas en el mundo pueden hacer: provocó el penalti que él mismo metió sin ningún tipo de dudas ni fantasmas pasados, forzó la falta que materializó en obra de arte, y cada vez que tenía el balón solo podían pararle con faltas. Esa jugada ante Asencio y Güler, acelerando y desacelerando, enseñando y escondiendo el balón...

EL GOL DE GRIEZMANN Y UNA BENDITA CONCLUSIÓN FINAL

Redondeó una tarde histórica para el aficionado rojiblanco el posiblemente mejor jugador de su historia. Un gol tremendamente bonito, tanto por la asistencia de Álex Baena como por el desmarque y la definición de Antoine Griezmann.

Decíamos estos días atrás —pese al mal sabor de boca final contra Liverpool y Mallorca, e incluso sustos excesivos como el del Rayo Vallecano— que el juego del equipo invitaba al optimismo. Pero no es nada fácil redoblar una apuesta como la del Atleti en momentos donde los resultados no estaban acompañando. Simeone ha sido firme, los jugadores han asumido encantados esta propuesta, y nosotros lo estamos disfrutando... y lo vamos a hacer cada vez más.

La era de la diversión. Tengan palomitas de repuesto.

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