Estaréis viendo estos días reflexiones sobre que el fútbol es un estado de ánimo. Y dejando claro que tiene una evidente parte de razón, perded el miedo a decir lo siguiente: el Atlético de Madrid está jugando al fútbol inmejorablemente bien porque el entrenador ha encontrado el estilo, la propuesta y la manera de intervenir correctamente. Y porque los jugadores, que son muy buenos, han recibido una propuesta muy automatizada y le están dando réditos.

Ya dejó fases en Anfield de equipo completamente opuesto al que tienen muchos espectadores en su mente. Pero el Atleti necesitaba una victoria para presentar su nuevo traje al mundo. Y qué victoria.

Encantado, Dña. Champions. Somos el nuevo Atleti.

MENUDO HURACÁN

Respecto al XI de la goleada al Madrid, Simeone optaba por las novedades de Ruggeri, Gallagher, Raspadori y Griezmann en detrimento de Hancko, Koke, Nico y Sorloth —tocado—.

Un 1-5-3-2 en fase defensiva con Raspadori cerrando como interior izquierdo —mismo rol de Nico vs. Madrid—, pero que en fase ofensiva se convertía en un equipo libre e imprevisible para el rival, por la imposibilidad de referenciar marcas. Raspadori viniendo a la base a tener funciones de mediocentro creativo e incluso lateralizando su posición; la movilidad de Julián; los espacios vacíos que tan bien detectó Griezmann; las apariciones interiores de Llorente con Giuliano amenazando desde la amplitud... Un huracán ofensivo con un jerarca al mando que merece el siguiente capítulo aparte:

LO DE PABLO BARRIOS

Hemos normalizado el nivel de Barrios como si fuese normal a estas alturas de su carrera. Un prototipo de jugador al que, en el fútbol actual, no podría aspirar el Atlético de Madrid si intentase ficharlo. La mezcla de tremenda energía física y capacidad para repetir esfuerzos de alto nivel durante todo el encuentro, IQ, valentía de espaldas en campo propio y de cara en campo contrario, el ritmo extra que le da a todas las circulaciones de balón cuando interviene —clave en UCL—… ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que Pablo parece haber interiorizado lo buenísimo que es.

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No hay un solo partido de esta temporada donde no haya jugado con la responsabilidad con la que debe jugar un jugador que tiene tan fácil marcar las diferencias por tener tales tremendas aptitudes.

QUÉ BIEN JUEGA ESTE ATLETI... Y QUÉ BIEN ESTÁ DEFENDIENDO

Decía al principio del artículo que hay que perder el miedo a decir lo tremendamente bien que está jugando el Atleti. Creo que podemos incluir el cómo está defendiendo. ¿Encajó un gol? Sí. ¿Dos contra el Madrid? También. Pero qué difícil es anular prácticamente por completo al perfil de atacantes que tienen Madrid y, en este caso, Eintracht.

En muchos momentos del partido era una defensa a pares, lo que evidentemente supone un alto riesgo posicional. Pero en esos envites vimos a los defensas contundentes, anticipando, ganando duelos, con una concentración y atención extrema al detalle... Que Le Normand, posiblemente, haya hecho su mejor partido defensivo desde que está en el Atleti no es casualidad: este equipo cada vez defiende mejor, colectiva e individualmente.

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ENCAJAR UN GOLPE Y, AL LEVANTARTE, DAR DOS

Entró bastante bien el Eintracht al segundo tiempo. Pudieron viajar juntos a campo contrario y establecerse allí, algo que suelen conseguir hacer con más asiduidad de la que demostraron en el Metropolitano. La posición de los laterales les generó superioridades para combinar y, al estar mejor ubicados, la pérdida de balón era de bastante más calidad que en el primer tiempo.

Lo detectó rápido Simeone, dando entrada a Koke por Raspadori, pero en la siguiente jugada ofensiva hicieron un muy buen gol —aunque con una colaboración excesiva de Oblak—.

Pero este Atlético de Madrid, cuando recibe un golpe, se levanta, aprieta los puños... y no le hace falta ni contar hasta tres. Hasta hace muy poco, en este mismo contexto, Simeone habría apostado por intentar evitar recibir otro golpe. Ahora, el técnico argentino insiste y potencia para devolverlo duplicado. Pocas varas mejores que esta para medir a un equipo ganador.

Koke dio otro clinic más de cómo hacerse con el partido; liberar a Barrios de la base le dio alas al equipo en la segunda parte; Giuliano siempre es una solución y Julián inventaba un mundo cada vez que intervenía, como en la asistencia a Griezmann en el 3-0 —el gol doscientos de nuestro Griezmann tenía que ser una obra de arte—, en el que le anularon al propio Antoine en la segunda parte, o en la jugada que supuso el penalti que acabó en su gol.

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Otra goleada para el recuerdo de un equipo que está creando algo extremadamente bonito. ¿Cuál será el final? Pues ya veremos. Pero en un parque de atracciones, hay que montarse en todas. Disfruten del proceso y abróchense los cinturones... o no. No hay normas en la era de la diversión.