Una de las mejores razones para ser justos con la realidad y sus protagonistas es tener (buena) memoria. Esta te permite coger aire, mirar desde arriba y saber que el Atlético de Madrid ha jugado en las últimas semanas algunos de los mejores partidos que se le recuerdan en el último lustro, tras haber comenzado de la peor de las formas a nivel de resultados.
No importa el punto de vista, no hay dependes; es un hecho constatable desde cualquier ángulo. Y además, aún más importante, tú y todo el que te rodea, incluso luchando contra su ego y perdiendo, sabe que lo ha hecho por una fuerza y causa mayor, que es la de su propuesta futbolística actual, con la que se deberá ser tan justo como cauto para preguntarse el porqué de haber dado con ella; el motivo, la razón, el propósito de haberse llevado a cabo. Un porqué lleno de argumentos, sentido y momento.
La evolución de Simeone
Diego Pablo Simeone, hijo deportivo de Sacchi y su revolución, grabó su nombre en mármol durante una década (2011-2020) bajo dos premisas: dos líneas de cuatro, simetría y basculación para proteger el carril central, y defensa zonal como identidad competitiva. No abandonaría una de ellas hasta 2020 (5-3-2, campeón de liga), después de cruzar con Klopp y Nagelsmann, devotos de los sistemas que atacaban con cinco hombres sombre la última línea, y morirse del pánico. Tiró de la cuerda de la línea de cinco -sigue tirando según el momento- durante varias temporadas, pero nunca abandonó el gran principio defensivo de lo que verdaderamente siente, que es mantener un orden en campo propio, replegar cuando se pierde la pelota y ceder espacio cuando ésta salía fuera por una de las cuatro líneas del campo. Más adelante, en el momento de mayor vulnerabilidad que se le recuerda al argentino, tras un partido en Mallorca previo al Mundial de 2022, Simeone se entregó a sus pretores, Koke y Griezmann, y jugó un fútbol que nunca le había correspondido: rondos en los cuatro cuadrantes del campo.
La llegada de Julián Álvarez, tres años después, le ha dado al Cholo un nuevo motivo por el que volver a vaciarse pero también le ha hecho sentir que para ganarse al grupo y convertirlo en tal hasta hacerlo fiable y fiel, tenía que darle cosas como acuerdo para poder recibir otras tantas cuando toque aparcar la idea actual, que ha llevado al Atlético de Madrid a defender en campo contrario, tanto por posicionamiento colectivo como por iniciativa individual en el pressing, algo insólito como método y no como plan de partido puntual. ¿Por qué Simeone se ha atrevido a cambiar sus principios defensivos, mandar a sus laterales contra los del rival, a los centrales a morder siendo lentos y último hombre y a quitarle tiempo al oponente en lugar de dárselo? Es una gran pregunta pero no tiene extrañas respuestas. Las señales estaban ahí, una detrás de otra.
razones de un nuevo cambio
A la ya mencionada vulnerabilidad en ciertos momentos, en los que Simeone ha negociado algunas cosas con tal de mantener al grupo vivo y proponer cosas nuevas, hay dos razones que ya estaban en la 2024-25 que permitían explorar la posibilidad que ahora está siendo un hecho. La primera, el nivel físico tanto de base como condicional del plantel, gracias a su preparación física, tiene muchos más argumentos que cualquier otra plantilla posterior a 2016 para ir a buscar al rival, pero no sólo a provocar pérdidas o lanzamientos en largo, sino convertir acosos momentáneos en persecuciones largas y sostenidas, que buscan robar la pelota. Un matiz que es en sí mismo una diferencia enorme. La siguiente, antes de continuar por la plantilla, es la conexión anímica con el Metropolitano, que ya no es el lugar no reconocido que constantemente era comparado con el Vicente Calderón, lo que ha permitido hacer muy real la sensación de que el Atleti abruma por energía y vínculo con su feudo. No es una razón ni mucho menos secundaria, más si cabe estando quien está entrenando desde el banquillo y su forma de entender vínculos emocionales y pasionales cuando enfrenta un gran choque ante un gran rival.
Un nuevo sostén defensivo: del bajar la línea y cerrar espacios a... que por delante el rival ni piense ni respire
Junto a eso, hay dos razones muy evidentes pero que han confluido de forma sorprendente. La primera es que, de forma contraintuitiva, para proteger a tres centrales lentos y pesados -siempre los quiso así- el Cholo los está mandando a defender arriba e ir a la fricción, mientras previamente junta una batería de nombres de nervio y físico que, bien acompasados en nuevas formas de entrenar, servirían de red para Le Normand, Lenglet y Giménez. Es decir, su sostén ya no implica bajar la línea, proteger el centro y cerrar los espacios; el sostén de dos centrales que salen a error grave por choque defendiendo abajo, afrontando centros, pases filtrados y saques de esquina, es que por delante el oponente no piense ni respire. Así, cuando les toque entrar en acción, sólo tengan que tomar una decisión automática: vigilar una referencia e ir a por el balón.
La citada red estaría compuesta por: Julián Álvarez, Giuliano Simeone, Marcos Llorente, Pablo Barrios, Nico González, Conor Gallagher y Johnny Cardoso, más dos jugadores llamados a mantener el contador de la posesión en máximos, alargando el tiempo de retención de balón tras recuperación, Alex Baena y Thiago Almada. Si tu mediocentro nuevo defiende como nadie en LaLiga en campo contrario y todos los ya mencionados son mucho mejores persiguiendo que cubriendo espacios, por su capacidad de acosar y realizar un segundo esfuerzo si el rival es preciso, la cuestión toma una forma cristalina y líquida. Es mejor que Julián se vaya derrotado habiendo presionado al portero y creando ocasiones tras robo que colocarse de extremo izquierdo o como punta de un 5-4-1 que tiene que ir lanzando telarañas entre rascacielos para llegar a la portería en soledad.
Por último, la respuesta a un mantra: la falta de regate. Evidentísima, preocupante y no resuelta, pero solventada con la solución y atajo más productivos a nivel colectivo: la presión y el robo adelantado como facilitadores de espacios, el “mejor mediapunta” en palabras de Klopp. El Atlético de Madrid va a pasar por tramos peores, dificultades evidentes fuera de casa, donde volverán a tener la sensación de que nadie se va de su par -pasará mucho más pronto que tarde-, pero activar una presión continuada que favorezca cierto intercambio de golpes debería de solucionar la encrucijada que más ha dolido en sus aficionados: no saber abrir y dominar partidos donde el rival es claramente inferior. Sin regate, la presión adelantada y bien diseñada, facilita ese reto, aclara procesos, integra muchos futbolistas y aleja la frustración de perder la senda liguera por no encontrar la forma de dominar a los que te miran desde abajo.
Esta idea, que servidor consideraba completamente imposible de imaginar, está aterrizada y sirve de estímulo en la dirección entrenador-plantilla que permita tener otro movimiento de vuelta en el que el técnico siga pidiendo algunas cosas que serán nuevamente vistas y necesarias para competir ya en 2026. Por lo pronto, esa clave, la de tener al grupo de su lado, parece solucionada tras un arranque que lo hacía peligrar. Hasta donde llegue, Simeone simplemente ha alineado la idea con las virtudes y carencias de sus futbolistas y será la calidad de éstos, con grandes fortalezas pero también déficits claros y conocidos, los que colocarán el listón. Ese éxito, alinear ideas con perfiles para hacer equipos competitivos, con alguna excepción, se ha logrado durante 15 años. Tampoco debería de sorprender.
Comentarios
5/10/25, 12:46
Simeone se adapta a lo que tiene. Cada temporada incluso cambia el sistema un par de veces. En un mismo partido tambien lo hace. Y este año, mantiene la idea a pesar de que los resultados no acompañaron, pero sí el juego en muchas fases de los partidos. Lástima los centrales y el 9. Podía haber sido una temporada espectacular.
5/10/25, 12:08
El Atleti se ha quedado a un Cuti y un Fernández Pardo de ser candidatísimo a Liga y Champions. Veremos si la contundencia en las áreas no se carga este proyecto, que es el 2º más atractivo para el público (15/16 el más espectacular).
5/10/25, 11:49
Gran análisis. Este nuevo Atleti se sostiene en gran parte por el despliegue físico y poder que tienen Nico y Giuliano en la presión. Saber adaptar los jugadores que tienes al esquema y no al contrario habla bien, una vez más, de la reconversión del Cholo. Al César lo que es del César. Ojalá veamos un Atlético en la misma línea que hemos demostrado en casa en campo ajeno.
5/10/25, 11:07
Frente a los falsos tópicos que tanto han acusado a Simeone de rígidez táctica y aversión al talento, surge la verdad más evidente que ha acompañado al Cholo en todos sus equipos: adaptar el juego a las características de sus futbolistas y potenciarlos lo máximo posible. Y ahí se encuentra el verdadero estilo de los grandes entrenadores y el motivo por el cual Simeone se sigue manteniendo en la élite del fútbol tras casi 15 años. Gran análisis!