Qué bonito es recordar viejas sensaciones. Volver al parque del barrio donde en tu infancia jugabas partidos con tus amigos aprovechando los árboles para que hicieran de palos, ir a la casa del pueblo de la abuela, ese primer baño del año en la playa... y que el Atlético de Madrid gane fuera de casa.

A la séptima salida como visitantes fue la vencida, y qué casualidad —nótese la ironía— que llegue en el primer partido de liga donde no pasa nada excesivamente extraño, como recibir un gol con la coronilla, regalar un penalti nada más adelantarte en el marcador o ese gusto raro de quedarte con un jugador menos. Se dio un partido normal... y los de Simeone consiguen una victoria que debe suponer un punto de inflexión positivo en el colectivo.

EL MOTOR DE GIULIANO Y LA MAGIA DE BAENA

Hablábamos en la previa de que el Atlético de Madrid acostumbraba a iniciar los partidos encontrando los caminos del gol en los primeros quince minutos, y a su vez el Betis estaba teniendo problemas en los primeros compases. Dicho y hecho.

El Atlético de Madrid salió autoritario y, en una de sus primeras acciones ofensivas, Giuliano hacía un gran gol con la zurda desde la frontal, añadiendo un nuevo registro a su cada vez más amplio repertorio. Un Giuliano Simeone que, partido tras partido, sigue siendo una de las mayores certezas emocionales, competitivas y también futbolísticas del equipo. Increíble y emocionante lo que está creciendo cada día. El gol, lejos de conformar al equipo rojiblanco, lo aupó a buscar un 0-2 que merecieron constantemente en unos primeros 25 minutos de varias acciones ofensivas de mucha calidad y verticalidad.

https://x.com/atletico_stats_/status/1982932503192318207

Sorprendía Simeone con un 1-4-3-3 en fase ofensiva, que pasaba a ser un 1-4-1-4-1 en fase defensiva. Giuliano, que suele defender con la última línea para hacer ese habitual 1-5-3-2, pudo estar más arriba de lo que acostumbra al ser Ricardo Rodríguez un lateral que no coge excesiva altura en la fase ofensiva del Betis. Además, acertó Simeone con Barrios y Baena como interiores, permitiendo a Koke poder centralizar su atención en Fornals. En ataque, si bien es cierto que Julián acusó, más allá de no estar fino, el no tener una pareja de baile, el Atlético de Madrid hizo mucho daño llegando —y no estando— con todos los jugadores de segunda línea. Baena mejoraba y aceleraba cada acción en la que participaba, los desmarques fuera y dentro de Nico y Giuliano eran peligrosísimos... Pudo —y debió— marcar el Atlético de Madrid en ese tramo, con ocasiones muy claras de Nico y Julián... pero lo hizo cuando dejó de parecer que iba a hacerlo.

Puede parecer algo simple ese “marcó cuando no parecía que iba a hacerlo”, pero es algo que necesita el Atlético de Madrid y que te dan jugadores de la magnitud de Álex Baena. Llevaba varios minutos el Betis dominando el partido a nivel posicional, y cuando los de Simeone recuperaban la pelota se excedían intentando encontrar a los jugadores lejanos, saltándose un par de pases que habrían servido para hacer de nexos y mejorar la posterior transición. Julián, en su única acción buena del partido, originó una jugada en la derecha que parecía acabar en centro pasado... pero que acabó en ese golazo de la nada del que hablábamos. Qué bueno eres, Álex Baena.

Y DE REPENTE, 'VINTAGE' ATLETI

Los primeros minutos del segundo tiempo enseguida nos hicieron fruncir el ceño. El Atleti no era capaz de sumar pases, pero tampoco de amenazar al espacio. Pellegrini incluyó en el partido a Lo Celso, bajando a Fornals a la base, y el Betis comenzó a tener el balón más y mejor. Además, se juntó la lesión de Barrios —entró Gallagher— con el cambio de Julián por Sørloth, que parecía estar establecido, y el de Griezmann por Baena, donde sí creemos que Simeone se precipitó tanto por la sensación de que Baena estaba para más minutos como por una vez que decides quitarle, que no entre Almada. Al menos uno de los dos siempre debe estar en el césped. Fue mutando el Atleti en un 1-5-3-2 más conservador, sobre todo cuando Pellegrini apostó por doblar las amenazas exteriores con Junior y Ruibal, más Abde y Antony.

Desacostumbrados al Atlético de Madrid que resiste situaciones donde está teniendo que acumular tramos donde solo puede defender, todos temíamos ese hipotético primer gol del Betis. Pero Giménez y Le Normand estuvieron excelentes; también Marcos Llorente sobre Abde, Hancko fue entendiendo el vs. Antony de menos a más, y el trabajo defensivo de los jugadores ofensivos fue encomiable. Y donde no llegaron ellos, llegó un Oblak que estuvo muy conectado al partido, tremendamente solvente en sus cinco intervenciones.

Hubo varios partidos dentro del partido, y el Atleti o los ganó, o supo “disfrutar sufriendo” en los que no conseguía imponerse. Este reseteo mental que supone volver a ganar fuera de casa debe confirmarse con un claro “ya estamos aquí” en los siguientes partidos.