Algo pasó en Sevilla. Pasó lo de siempre y lo de nunca esta temporada al mismo tiempo. Hubo cosas positivas y cosas negativas, pero todo acabó con un trasfondo esperanzador. ¿Un cambio de tornas? Os lo explico...

Empecemos por lo positivo. Vimos lo bueno de siempre en este Nuevo Atleti. Un equipo con las ideas claras, vivo con balón, con buenas combinaciones, con un juego muy directo hacia la portería contraria, pero con ese matiz moderno de combinaciones cortas y rápidas. Baena brilló, Giuliano deslumbró y Giménez comandó desde donde nadie comandaba semanas atrás. Lo bueno, dicho está. Toda la primera parte.

TODO LO MALO... FUE BUENO


Y ahora vamos con lo malo, que para mí fue lo más positivo. Venimos de una temporada en la que todo lo malo que te puede pasar, te pasa... y, además, te hunde, que no somos capaces de reponernos a un golpe. Y en Sevilla me gustó que el Atleti se mostrara como un púgil cansado en el segundo round. Que sesteara, que le maniataran, que le golpearan por todos lados y... que consiguiera mantenerse de pie. ¿Lo peor del partido fue a la vez lo mejor?

Fue una prueba de que este Atleti sí sabe sufrir, que sí sabe defender, que sí sabe estarse quitecito sin meterse tiros en el pie. Un Atleti que, por fin, tuvo a un Oblak a la altura y con sensación de ser enorme bajo palos. De verdad, creo que todo esto era más necesario que incluso encontrar ese 0-2 que se nos venía resistiendo y por fin encontramos en La Cartuja (otra cosa a sumar a las positivas).

Oblak a la altura, Baena y Giuliano haciendo de Julián, un Atleti sin tiros en el pie...

¿Más cosas malas? El día de Julián. Y, de nuevo, el Atleti de las malas noticias consiguió revertirlo a una buena: en un día malo de tu estrella, tienes a alguien que es capaz de echarse el equipo a la espalda (Giuliano) y tirar de él y a otro que es capaz de ser decisivo y punzante como la araña (Baena). Conseguir ganar al Betis a domicilio con el peor Julián Álvarez, otro notición.

Lo de Barrios, otra que no fue buena nueva, pero te abre un abanico de posibilidades de probar cosas nuevas en partidos que, seguramente, son idóneos para ello (Sevilla y Saint Gilloise).

Que será que estoy yo muy positivo, pero sentí que en Sevilla, por primera vez esta temporada, se abrió un cielo encapotado. Ahora, dejémonos de tormentas y que brille el sol del Nuevo Atleti.