No hay traje que no le siente rematadamente bien al equipo de Fernando Torres. Se ponga lo que se ponga, desprende estilo, autoridad, seguridad y confianza. Ganar lleva a ganar y el Atlético Madrileño está en esa dinámica tremendamente positiva. Algunos datos que lo reflejan:

  • Sexta victoria en los últimos siete partidos.
  • Quinta portería a cero.
  • Máximo goleador de su grupo y de toda la Primera Federación —empatado con el Tenerife del Grupo 1—.
  • Y, evidentemente, el tercer liderato de lo que llevamos de temporada, segundo de manera consecutiva.

FÚTBOL DE OTRA CATEGORÍA

Apostaba Fernando Torres por su XI tipo, el cual todos recitamos de memoria a estas alturas. El filial, pasados unos lógicos primeros minutos de tanteo, se adueñó del partido de una forma tremendamente autoritaria, jugando con una precisión y a un ritmo muy por encima de lo habitual en esta categoría.

Dani Martínez en salida de balón; las conexiones en campo contrario de los laterales (Boñar y Julio) con sus extremos (Iker Luque y Arnau); el dinamismo con y sin balón de Bellotti; un Omar Janneh activando a la segunda línea de manera fluida y constante... Era un huracán de fútbol el Atlético Madrileño, lo cual se apreciaba en lo gestual de los jugadores del Nàstic, tremendamente estresado por no llegar en ningún momento a igualar el ritmo al que estaba jugando el filial rojiblanco.

Volvió a ser decisivo el balón parado, arte que domina el cuerpo técnico como pocos en todo el fútbol español. Julio botaba una falta lateral con un toque de mucha calidad, como calidad tuvo el remate a la red de Omar Janneh, que marcaba su tercer gol de la temporada —el primero que no era desde los once metros—. Como viene siendo costumbre en los de Torres, lejos de acomodarse con el gol inicial, buscaron con ahínco el segundo, el cual estuvo cerca de llegar mediante el balón parado, pero también por acciones de Iker Luque y, sobre todo, de Arnau Ortiz.

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DISFRUTAR RESISTIENDO PARA ACABAR GOLPEANDO

Mejoró el Nàstic tras la reanudación, lo cual era lógico esperar de un equipo local con bastantes más armas de las que pareció tener en el primer tiempo —mérito rojiblanco por saber anularlas tan bien—. Esta mejoría del rival sirvió para volver a refrendar que este Atlético Madrileño ha dado un salto cualitativo tremendo en competitividad defensiva, ya que ahora disfruta las fases en las que tiene que defender en bloque bajo o medio, siendo contundente en la defensa de centros laterales y en las segundas jugadas que se originan. Esquivel y Puric dan una seguridad formidable al colectivo para sostener estos ratos.

Y, por suerte, además de ser el equipo que mejor está jugando al fútbol, el filial cuenta con esas individualidades que acortan procesos y pueden hacer goles de la nada. Si en la pasada jornada fue Iker Luque quien dejó una obra de arte en forma de gol, en esta ocasión Arnau Ortiz —tras asistencia de un Morcillo que manejó bien los tiempos del contraataque— marcó su quinto golazo de la temporada (¿sabe que no tiene multa marcar un gol que no sea una preciosidad?), en una acción parecida a la de Álex Baena en su gol en La Cartuja frente al Betis.

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Ya estaba sentenciado el partido, pero Javi Serrano, en una definición en la que contó con la suerte a su favor, hacía su primer gol como jugador del filial.

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LOS TRES MEJORES

¿Y si cambiamos este apartado y lo subimos al doble?

1 punto – Dani Martínez

2 puntos – Aleksa Puric

3 puntos – Arnau Ortiz