Afrontaba el Atlético de Madrid un partido que podía ser muy positivo si era competido con la importancia y el gusto competitivo con el que hay que disputar cualquier partido de Champions ... pero que podía ser muy traicionero si la activación y el planteamiento no eran los ideales. Quizás pecamos en general en la previa al pensar que podía ser un encuentro ideal para, a través del resultado, compensar la derrota sufrida contra el Arsenal. Aunque también es cierto que sus últimos dos envites en esta competición (dos derrotas, ambas por 0-4 ante Newcastle e Inter) podían invitar a ese optimismo. Pero, las cosas como son, hay que dar méritos a la imagen competitiva del equipo belga.
SIN DECISIÓN Y SIN RITMO Antes de entrar en el análisis del primer tiempo, el once inicial nos dejó varios apuntes interesantes. Ruggeri era titular por segunda jornada consecutiva; Barrios volvía directo al XI tras su corta lesión; Nahuel sustituía a un Llorente que al fin rotaba —treinta y dos partidos seguidos como titular—; Almada era de nuevo suplente, cuando quizás lo esperábamos de titular; y Griezmann era el acompañante de Julián en la delantera.
El cómo afrontar la presión ante una salida de tres defensas centrales no es uno de los fuertes competitivos de Diego Pablo. Además, se juntó con una primera línea de cinco excesivamente marcada y retrasada desde el primer momento. Una cosa es que el esfuerzo de Giuliano te permita que acabe las jugadas a esa altura, pero que esté desde el principio tan claramente —quizás por querer proteger a Nahuel— limita al Atleti en la presión , tanto por perder impulso como por restar un jugador en zonas más adelantadas. Todos hemos visto que presionar hacia adelante debe ser uno de los puntos fuertes del equipo, pero últimamente estamos volviendo a ver un conjunto poco decidido en estos términos, que no acompaña los impulsos de jugadores que disfrutan yendo a esa presión, como pueden ser Julián o Baena .
El equipo no se conectó desde la presión, pero tampoco desde la circulación de balón . Salvo cuando recibía Barrios —que ya, al simplemente perfilarse, se le ven las malas intenciones— y cuando Giuliano podía correr, el resto no posibilitó que las jugadas tuvieran ritmo , lo cual facilitó la tarea defensiva del Union Saint-Gilloise. Hasta el propio Baena , que suele ser una clara suma en este apartado, perdió varios balones por no estar preparado en lo gestual para darle a la jugada el ritmo que se precisaba.
Por suerte, como hemos recalcado en líneas anteriores, Barrios y Giuliano siempre son ese “ritmo europeo ” del que tanto hablamos en Atlético Stats, como demostraron en la jugada clave del partido: ese 1-0 de Julián que, sin desmerecer la definición y la puntualidad del delantero, hay que apuntar en Pablo y, en mayor medida, en un Giuliano que sigue generando goles con una constancia impresionante e ilusionante.
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Barrios merece unas líneas individualizadas. En principio, la sobrecarga le impedía estar ante el Sevilla y probablemente en este partido contra el Union Saint-Gilloise. Entró en la convocatoria; la lógica dictaba pensar que, de jugar, sería unos minutos como suplente... pero con tal inmensidad de futbolista no hay lógica que valga. Simeone sabe que, si ya de por sí Pablo es importante en el día a día, cuando toca jugar Champions posiblemente estemos ante el jugador de campo más importante del equipo. En un contexto difícil, por lo poco que le dio el equipo, que liderase el partido con esa exuberancia en todos los registros habla a las claras de lo que tenemos con él —pierdan el miedo a decirlo—: uno de los centrocampistas más completos del mundo.
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MEJORÍA, INFARTO Y ALEGRÍA Como no podía ser de otra manera, mejoró el Atleti tras la reanudación. Ajustó la presión , mejoró el ritmo del circuito asociativo y, al menos, comenzó a generar cierto estrés en la defensa del equipo belga, llegando a forzar ocho saques de esquina durante el segundo tiempo que —finjan sorpresa— volvieron a no dar réditos positivos al equipo.
Sorloth ideó una jugada que acabó con una gran acción y remate de Gallagher , en lo que parecía el gol sentenciador. Por cierto, al fin podemos decir que ambos tuvieron un impacto muy positivo como revulsivos. Pero, de repente, se vinieron unos veinte minutos injustificables , de una inmadurez competitiva que, en esta competición, puede no tener consecuencias una vez, pero a la segunda seguro que sí. Que no vuelva a pasar...
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Por suerte, en la última jugada del partido, Llorente y su mágica conexión con el gol en la Champions permitieron ese 3-1 final . Un gol del que, siendo como es esta fase de grupos, podemos acordarnos en unas semanas y volver a celebrarlo con el mismo entusiasmo —y el resoplido de susto superado—.
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Comentarios
7/11/25, 10:24
Había que ganar... y se ganó. Hay una situación preocupante en el Atleti de este año. Los aficionados queremos ver en el campo a Griezmann, Julián, Baena, Almada... pero luego un equipo de tíos altos nos sacan los colores en los balones parados porque los jugadores de 1,70 sólo ven pasar el balón por encima. Creo que por eso saca muchas veces a Shorlot, para tener centímetros en tu propia área. Complicado de gestionar.