Siempre es difícil digerir una derrota. Me atrevería a decir que, a día de hoy, todavía me cuesta entender cierta sensación de “gusto” por los incendios cada vez que no se gana un partido. Supongo que va implícito con el crecimiento del club y, por ende, con las exigencias, pero en el fútbol hay que naturalizar de mejor manera la derrota, porque es relativamente frecuente.

Aviso a navegantes: no va a ser una crónica incendiaria. Si buscan fuego, esto va a estar lleno de extintores...

dos partidos dentro de una primera mitad

Nos volvía a sorprender Simeone, como ante el Inter, con Johnny en el once en detrimento de Koke. Duró poco la sorpresa —sí, empieza a ser preocupante lo de las lesiones y lo de Johnny—, pero rápidamente apreciamos que la decisión de Simeone iba relacionada con la valentía, porque el Atleti quiso plantear un partido yendo a buscar al Barça, apretando en sus reinicios, acosando marcas, y para ese contexto de defender hacia adelante, el ex del Betis es una elección totalmente lógica.

Permítanme que se cuele parte de hincha en la crónica, pero servidor está muy orgulloso de los primeros veinticinco minutos del Atlético de Madrid. Más allá de la presión, el Atleti fue valiente al sumar los primeros pases para poder transitar mejor y aprovechar esa ventaja que concede el Barça y que va implícita en lo extremo de su estilo futbolístico. Maravilloso cómo interpretaron esa defensa culé tanto Nahuel como Baena en la acción del 0-1.

https://x.com/atletico_stats_/status/1995952584969126073?s=20

Por cierto, imposible no hacer hincapié en el partido de Álex Baena. Sus actuaciones venían siendo siempre buenas desde que volvió de la lesión de apendicitis, pero la de ayer es la que demuestra —aunque no hiciera falta— el jugadorazo que es: un futbolista que puede lanzar, pero que también puede ser ejecutor; que siempre que interviene puede marcar la diferencia; y que, cuando la situación requiera personalidad, tendrá la mano levantada antes de terminar la frase. Esperemos que esa lesión muscular del segundo tiempo sea de pronta recuperación, porque la “experiencia Baena” ya ha empezado. Prepárense.

https://x.com/atletico_stats_/status/1995979828588163195?s=20

Evidentemente, en una derrota siempre va a haber “peros”. No aprovechó el impulso del gol y, poco a poco, el Atleti se fue quedando en una peligrosa tierra de nadie. ¿Se encerró atrás? Ni mucho menos. De hecho, se puede decir que el 1-1 viene, entre otras cosas, por no encerrarse. El Barcelona es un equipo que castiga mucho los bloques medios reactivos, ya que tiene lanzadores de élite y un descomunal atacante de espacios como Raphinha. Si tu activación ante el poseedor y tu concentración ante los desmarques no es excelente, estás perdido. Dicho y hecho. Se dejó pensar al mejor —Pedri—, había demasiada distancia entre Lenglet y Hancko —efecto Lamine—, y eso lo aprovechó Raphinha para empatar.

Posteriormente tuvieron situaciones, penalti errado de Lewandowski incluido, para hacer un 2-1 que estaban mereciendo en ese momento, pero ya en los últimos minutos del primer tiempo el Atleti supo corregir, con Giménez saltando a por Raphinha y con Koke en marcaje prácticamente individual sobre Pedri.

https://x.com/atletico_stats_/status/1995960531988164692?s=20

valentía sin premio final

Bastaron cinco minutos del segundo tiempo para apreciar que el Atleti le había cambiado la cara al partido tras el intermedio. Bajó el ritmo al que se estaba jugando en el segundo ecuador del primer tiempo, sus posesiones fueron más y mejores, la pérdida de balón era mejor y facilitaba el orden, y el Barça empezó a desnaturalizarse por ese perder la pelota y no llegar a la presión como sí llegó durante gran parte del primer acto.

Si el acierto en el planteamiento de Simeone para variar el partido fue nítido, hay que poner el pero en los ejecutores. Gallagher —que entró por Nico al descanso—, Giuliano, Julián... El Atleti mejoró desde lo táctico; un descomunal Barrios se hizo con el partido en otra demostración del inmenso centrocampista que es. Pero ese gesto final, tan importante para culminar la buena propuesta y que solo te estaba dando Baena, impidió al Atleti aprovechar un claro “momento de partido”.

https://x.com/atletico_stats_/status/1995979380581912624?s=20

Llegó el 2-1 en una acción aislada, una jugada que no correspondía a lo que estaba siendo el partido y en la que la falta de contundencia de Giménez —y, en menor medida, de Nahuel— acabó en el gol de Dani Olmo. Tardó unos minutos en digerir el golpe el Atleti, pero una vez lo hizo estuvo conectado al posible empate constantemente. Pese a que los cambios de Gallagher y de Griezmann no aportaron —y seguramente fueron equivocados—, las situaciones estuvieron de manera frecuente: quien mejor las entendió y, por ende, las tuvo fue Almada. ¿Qué debió hacer gol en la clarísima ocasión que tuvo? Sí. Pero viene de una magnífica jugada individual, también sirvió en bandeja una clara a Griezmann, y todo lo que hizo con y sin balón —fue quien mejor entendió el tipo de desmarques en este tramo— demuestra el gran jugador que es y lo importante que es tenerle conectado. Un talento así no puede acumular tres partidos sin jugar.

https://x.com/atletico_stats_/status/1995988549699555831?s=20

Anecdótico el 3-1 final en la última jugada del partido. Y permítanme otra reflexión de hincha: si hay que perder, que sea de esta manera, porque perder así es señal de que vas a ganar muchísimo más de lo que vas a perder. El Atlético de Madrid hizo un mejor partido que el de la temporada pasada, en el que consiguió ganar en Montjuic. Pero… el —puñetero— fútbol es así.

¿Y JULIÁN?

https://x.com/atletico_stats_/status/1995981183298019499?s=20

Habréis apreciado que se ha hablado poco de Julián durante el artículo, pero veía necesario enfocarlo en un punto de análisis individual. El Atlético de Madrid no puede elevar su techo si, en este tipo de partidos, su mejor jugador no suma. Uno de los mayores talentos del mundo, como es el argentino, no puede permitirse ya no ser intrascendente, sino incluso restar en muchas de sus intervenciones. Y creo que no es justo hablar de un posible contexto que no le favorezca: en este mismo partido están los ejemplos que lo desmontan —Baena en la primera parte, Barrios e incluso Almada en la segunda—.

Algo pasa aquí, porque no es preocupante no estar acertado de cara a gol, pero sí debe ocuparnos el porqué de que esté desconectado y simplificado del equipo desde hace varias semanas, más allá de alguna acción puntual.