Tenía una prueba difícil el filial rojiblanco en Marbella. Venían de jugar hace tan solo tres días un partido tan competitivo como fue la derrota por la mínima (1-0) ante el Algeciras. Además, esto se unía con la necesidad imperiosa del conjunto andaluz de sumar los tres puntos para ir saliendo de posiciones de descenso. Cuesta no empezar por ese gol final de Jano y el éxtasis posterior, pero vamos a analizar desde el principio un partido que ejemplifica el gran equipo que es este Atlético Madrileño de Fernando Torres. Porque un gran equipo, si pierde un partido… más cerca estará de ganar el siguiente.

Apostó Torres por dar de nuevo a una oportunidad a Morcillo, que estuvo espectactular en el último compromiso en casa ante el Teruel. Rotaba Iker Luque y su puesto lo ocupaba Koke Mota. Y como última novedad, Sits volvía a una titularidad que no ocupaba desde la segunda jornada.

Desde los primeros compases del encuentro se vio la autoridad que suele imponer en sus partidos el Atlético Madrileño. La derrota en Algeciras obligaba a que el filial saliese con esa intención de remarcar el querer mandar: ritmo con balón, una gran presión tras pérdida para recuperar el esférico rápidamente, combinando llegadas interiores y exteriores… Le faltó algo de claridad en el último gesto, tanto para asistir como para finalizar una de las múltiples ocasiones de las que dispuso.

El conjunto andaluz, dirigido por el mítico Movilla, por cierto, ya mejoró en los últimos minutos del primer tiempo —donde intervino con éxito Esquivel en ese tramo final—, pero fue en el segundo tiempo donde se evidenció drásticamente esa mejoría. Fueron más valientes en la presión, complicaron a un Atlético Madrileño que hasta ese momento estaba cómodo y, en líneas generales, ese ímpetu se fue traduciendo en transiciones ofensivas peligrosas.

En torno al minuto 65, ambos técnicos se “retaron” con los cambios: ambos querían ganar el partido. Y los últimos 25 minutos se convirtieron en un divertidísimo intercambio de golpes, donde ambos equipos tuvieron situaciones frecuentes para adelantarse en el marcador. Dentro de que ambos equipos estaban conectadísimos al encuentro, las combinaciones que conseguía hacer el Atlético Madrileño evidenciaban que tenía una calidad superior a la del Marbella y que su gol podía estar muy cerca.

Tras un gol polémico anulado a Miguel Cubo, y cuando milagrosamente parecía que el marcador no se iba a mover… llegó el gol del Atlético Madrileño. Hablábamos antes de que los entrenadores se retaron en los cambios… pues Fernando ganó el reto. Iker Luque, Cubo, Nájera en pocos minutos… y Jano. Todos tuvieron un impacto positivísimo en el partido, pero fue el zaragozano quien tuvo el premio de hacer su primer gol de la temporada en el último minuto del partido.

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Aunque cayó la moneda a favor con ese rebote en Cubo que desembocó en la asistencia a Jano, lo cierto es que la combinación previa es de mérito por la suma de pases de calidad y por la tranquilidad para hacerlo siendo la penúltima jugada ofensiva que podía tener el filial. Y créditos a la definición de Jano, ajustando con la zurda al palo largo del portero. Su primer gol de la temporada se ha hecho esperar… pero bendita espera: el Atlético Madrileño es líder con cuatro puntos de ventaja sobre el Sabadell.

LOS TRES MEJORES

3 – Jano Monserrate

2 – Boñar

1 – Dani Martínez