Después de quedarse a un solo paso de la final en La Cartuja de Sevilla, siendo eliminado en semifinales a manos del Barcelona en la última edición, el Atlético de Madrid inicia una nueva andadura en busca de presentar candidatura a una Copa del Rey que se resiste desde el año 2013, primera y única vez que Diego Pablo Simeone ha conseguido clasificar al equipo con opción a título. Desde que Koke hincase la bandera en medio del Santiago Bernabéu en aquella imagen tan icónica, el torneo del K.O. no fue una prioridad para una entidad que ha visto con ojos más golosos los generosos emolumentos que suministra la Liga de Campeones conforme supera rondas eliminatorias.

Vuelta a empezar para un Atleti que se ha quedado a un paso de la final en las dos últimas ediciones de Copa

Sin títulos oficiales en el palmarés desde la Liga conquistada en la campaña 2020/21, Simeone ha visto en la Copa del Rey el camino más corto para optar a tocar metal. En cuestión de unos años ha pasado de tropezones sonoros como ante la Cultural Leonesa en dieciseisavos de final (2019/20) o ante el Cornellá en segunda ronda (2020/21) a alcanzar las semifinales en los dos últimos torneos (ante el Athletic Club en 2023/24 y ante el Barcelona en 2024/25). Sin ir más lejos, la época dorada del ‘Cholismo’ arranca con una Copa en la vitrina.

El trasiego de compromisos, siete en los últimos 20 días, y la diferencia tanto de nivel como de categorías con el rival invita a que en las primeras rondas coperas los entrenadores den minutos a los menos habituales. Así las cosas, el ‘Cholo’ ha ensayado en los días previos notables cambios en todas las líneas, buscando recuperar el ritmo competitivo de Robin Le Normand y de Johnny Cardoso tras lesión, dando la alternativa a Carlos Martín antes de que se vuelva a abrir el mercado invernal, aportando liderazgo con la titularidad de un Antoine Griezmann que este curso tiene un rol bien diferente y apostando por un Giacomo Raspadori que está más fuera que dentro.

Tanto cambio en el once suele llevar implícitas las dudas sobre el ritmo competitivo, la falta de apetito y las dificultades para motivarse de los menos habituales, lo que provoca en alguna ocasión que otra algunos atropellos con consecuencias. Pero también como oportunidades para dar pasos al frente, ganar peso en la plantilla, demostrar el merecer más minutos y convencer a entrenadores. Lo hizo Pablo Barrios como ejemplo más reciente no hace tanto tiempo con las eliminatorias ante Arenteiro y Oviedo en 2022/23 para hacerse ahora indispensable entre los planes de Diego Pablo Simeone.

‘Mataprimeras’

El Atlético Baleares es, junto al Ourense, uno de los dos equipos de Segunda RFEF que resisten en la competición copera. Y lo hace tras cargarse al Gimnástic de Tarragona en Primera Ronda (2-0) y al Espanyol en Segunda Ronda (1-0), dos rivales de superior categoría. Son sus primeros dieciseisavos de final de Copa desde la edición 2021/22, donde progresó tras apear del camino al Getafe para ganar posteriormente en octavos al Celta de Vigo. En las cuatro últimas ediciones se ha enfrentado hasta a cuatro clubes de Primera División, dejando por el camino a tres de ellos.

El Atlético Baleares se ha 'cargado' a tres de los cuatro equipos de Primera a los que se ha enfrentado recientemente en Copa

Aún con toda la ilusión que genera, la Copa no es la prioridad para los baleáricos, cuyo objetivo principal de la entidad no es otro que volver a Primera RFEF después de descender en la campaña 2023/24. La derrota contra el Terrasa en la última jornada ha hecho que pierda el liderado del Grupo 3 de Segunda RFEF en favor del Poblense, que le aventaja en un punto con un encuentro menos. Así las cosas, no quiere Luis Blanco distracciones del foco principal, que antepone el campeonato doméstico por encima del resto. Y es que la eliminatoria ante el Atleti le ha pillado al equipo cuatro días antes del duelo ante el Barcelona Atlètic, tercer clasificado a tres puntos de distancia.