16 interminables días desde la venta de Conor Gallagher. Aquel lunes fue ilusionante. Pero no por la marcha del inglés y, de verdad, tampoco por lo ingresado en las arcas. ¿Sabéis qué fue el factor que despertó aquel hype en la gente del Atleti? El soñar con hacer las cosas diferentes. Lo explico.

¿En cuántos mercados anteriores el Atlético de Madrid habría conseguido vender (y no regalar) a un perfil como el de Gallagher y no habría teledirigido notas de prensa en grandes medios señalando en que se confía en la valía del inglés? Ya os lo digo yo, en ninguno. Creo que Marca y As ya tenían hasta redactada la noticia. ¿Y en cuántos mercados anteriores el Atlético de Madrid habría conseguido recuperar la inversión en un jugador infrautilizado como Giacomo Raspadori? Ya os lo digo yo, en ninguno.

Lo de rematar la jugada, ni en el campo ni en los despachos

Y, por esto, nos ilusionamos. Somos así. No fue por los 78 millones, tampoco por la celeridad y ni siquiera por las ventas en sí. Tan sencillo que fue solamente por el atisbo a obrar, en un mercado (hostil) como el de invierno, de una forma en la que jamás lo había hecho el Atleti. Y todo esto, es mérito de Mateu Alemany. Ahora bien, había que rematarlo, y visto está que ni dentro del campo ni fuera de él se nos está dando bien lo de rematar.

¿Y si hemos sobrevalorado la figura de Alemany?


Esta pregunta ronda mi cabeza en las últimas horas a cada rumor que sale: Goretzka, Igor Jesús, Frattesi, Nkunku... ¿Para esto vino Alemany? ¿Para fichar lo que te ficharía Carlos Bucero? ¿Para hacer el clásico fichaje de representante? ¿Para firmar las raspas del mercado? ¿Para acabar con el tipo de fichaje que pensábamos que aquí ya no se iba a hacer? Hechas todas las preguntas, soy consciente que muchos de los rumores son protagonizados por todo lo externo al Atleti y sus necesidades, pero es que esto huele mal, muy mal.

Son dudas legítimas sobre su figura, quizás rozando la precipitación, pero desbordadas de agonía. ¿A qué espera el Atleti, 16 días después, a reemplazar alguna de las ventas? Y decía precipitación porque aún habrá que ver qué se acaba fichando y ahí poner nota definitiva, pero ya se han visto movimiento sospechosamente reconocibles. El querer a Goretzka, el dar bandazos por diferentes ligas sin sentido alguno, el ir a por un huevo y después a por una castaña... en fin, lo de siempre. Ojalá me quite la razón Mateu en las apenas 72 horas que quedan para salvar mínimamente una plantilla que pide refuerzos a gritos.