Se ha acabado un mercado invernal que ha durado treinta y tres días oficiales…, pero que, a nivel de desgaste emocional, al menos en Atlético Stats, se ha sentido como aproximadamente dos años de relación. Las salidas de Javi Galán y Carlos Martín fueron tan prontas como obvias, por lo que no modificaron en exceso la lupa del aficionado rojiblanco. Pero las de Gallagher y Raspadori lo cambiaron absolutamente todo, desencadenando esos días frenéticos a los que nos referíamos, los cuales han acabado resumidos en las llegadas de Lookman, Rodrigo Mendoza y Obed Vargas.

Antes de continuar el debate sobre las sensaciones que nos deja el sabor de boca final de este mercado, veo lógico hacer visible la inconformidad sobre dos situaciones que me atrevo a decir que no manejó bien el club: la primera, evidenciar en declaraciones públicas ciertos desacuerdos entre entrenador y dirección deportiva. La segunda —y esta va a título personal para Mateu Alemany—, no exponer frases que luego puedan ser puestas en entredicho con el paso de los días, como aquel “grandes jugadores antes que cantidad”.

LA COMPLEJIDAD DEL MERCADO INVERNAL

Es de justicia decir que, salvo que seas una potencia económica de primera línea como puede ser el Manchester City, el mercado invernal tiene varias complejidades que deben ser tenidas en cuenta. Y creo que esto es algo que maneja muy bien Mateu Alemany, motivo que todavía agranda mi sensación de que se equivocó con la frase anteriormente comentada.

Siempre digo que los encargados de fichar en el mercado invernal deben tener cierta dosis de “pesimismo” en sus decisiones. Por poner un ejemplo, en el mercado invernal de la temporada pasada, que comenzaba con el Atlético líder de LaLiga tras ganar al Barcelona en Montjuïc, la dirección deportiva debió ser pesimista y no dejarse llevar por un liderato que podía ser circunstancial y que no debía haber supuesto esconder déficits de plantilla que eran visibles pese a ese puntual liderato del que hablábamos.

Y, yendo a esta situación actual, creo que esa dosis de “pesimismo” también era necesaria para actuar en este mercado invernal. La situación en Liga es la que es; creo que el riesgo de decir que las últimas cinco jornadas serán prácticamente vacacionales es extremadamente mínimo. Para la disputa de la Copa del Rey, la sola presencia de Lookman ya te asegura mejores argumentos, pero también es justo decir que el Atleti es el segundo favorito al título y eso no iba a cambiar —ni para arriba ni para abajo— este periodo de fichajes y ventas. Y de cara a la Champions, francamente considero inviable pensar que un mercado invernal pueda elevar al Atlético de Madrid a ser uno de los máximos candidatos.

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DOS VENTAS DE MATRÍCULA

Es de justicia reconocer que el efecto de inmediatez que siempre genera un periodo de posibles fichajes quizá esté infravalorando de manera inconsciente dos obras maestras de Alemany en forma de ventas. Operaciones que, seguramente, en verano te posibiliten un margen extra que antes de estas ventas hubiese sido imposible.

Los traspasos de Gallagher y Raspadori, por aproximadamente 40 y 22 millones respectivamente, han significado finiquitar por completo dos de los errores más palpables de Bucero en anteriores mercados. Al final, se puede resumir en que te has deshecho de Gallagher y lo has sustituido por una palpable promesa del fútbol español, y que has firmado a Lookman por diez millones más Raspadori, siendo Ademola uno de los mejores atacantes de las grandes ligas europeas en las últimas temporadas.

UNA REALIDAD, UN DIAMANTE Y UNA APUESTA OPTIMISTA

Porque Lookman es una realidad, más allá de que no haya estado teniendo una temporada idílica en la Atalanta. Demostró en la Copa África que su nivel actual sigue siendo el de ese atacante diferencial que siempre ha mostrado en el club italiano, tanto por su manera de generar como por su facilidad para ejecutar (52 goles y 21 asistencias en sus tres últimas temporadas completas con el equipo).

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El diamante, por supuesto, es Rodrigo Mendoza. Siempre defenderé que el Atlético de Madrid, si detecta talento que considera que puede ser generacional, debe arriesgarse, adelantarse a otros equipos grandes —muchos ya estaban siguiendo a Rodrigo Mendoza— y pagar encantado el peaje en el presente por lo que pueda suponer a futuro. Por explicarlo de otra manera, Madrid o Barcelona podían esperar más tiempo a que su indudable talento se uniese a ganar continuidad e importancia en el Elche…, pero el Atlético de Madrid posiblemente no.

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Y la apuesta optimista es el mexicano Obed Vargas. No descubrimos América diciendo que este sí es un fichaje pensado totalmente para el medio-largo plazo. Se rumoreaba una cesión para lo que resta de temporada, pero al final se ha optado por su permanencia en el Atlético de Madrid. He de reconocer que no soy muy partidario de las cesiones improvisadas y, ante el riesgo de que llegue a un tercer equipo donde no sume minutos, quizás es mejor que el cuerpo técnico compruebe en el día a día qué es el jugador y qué necesita para ir mejorando. Al final, posiblemente sea mejor para la formación del futbolista entrenar en la dinámica total de un equipo de máxima élite que irse cedido a un Getafe, donde las exigencias son menores y no estaba asegurado que fuese a disponer de más minutos que en el Atlético de Madrid.

¿CONDICIONADOS POR EL MERCADO DE VERANO?

Sobre todo enfoco esta pregunta en el debate sobre la falta de ese centrocampista de “calidad competitiva” que se pedía para mejorar una rotación que, en esos puestos tan específicos, demandaba más nivel y más opciones. Sería mentir decir que Mendoza y, sobre todo, Vargas van a ser esos centrocampistas de rendimiento inmediato. Pero… ¿y si ese jugador ya saben que llega en junio?

Por las informaciones que han ido llegando respecto al interés en Éderson, parece claramente obvio que ha sido el centrocampista que más ha interesado al Atlético de Madrid, siendo total el acuerdo con el jugador. Pero, ante las reticencias de la Atalanta por dejarle salir en este periodo y habiendo asumido que en verano —acaba contrato en 2027— sí será el momento de efectuar su traspaso, es bastante probable que el brasileño sea el primer fichaje del Atleti 26-27.

Si esto que acabo de decir —que no deja de ser una hipótesis lógica, pero hipótesis al fin y al cabo— es real, sería totalmente consecuente que Mateu haya optado por otro tipo de fichajes como los de Vargas y Mendoza, totalmente compatibles con la hipotética operación de Éderson en verano.

¿Os convence la resolución final de este mercado invernal?