La inmediatez de los compromisos contra el Barcelona y la Real Sociedad en la que va a convertirse en la ‘semana grande’ de su temporada hacen de la visita del Atlético de Madrid al Ramón Sánchez-Pizjuán una mera diligencia sin importancia que despachar entre los planes de un equipo que en cuestión de días se va a jugar un billete con destino hacia las semifinales de la Liga de Campeones y la oportunidad de tocar metal en una Copa del Rey que no conquista desde el año 2013. Más aún si cabe tras conquistar entre semana el Camp Nou con un 0-2 que le deja con una favorable ventaja, teniendo que rematar la faena en el Metropolitano tres días después para colarse entre los ocho mejores equipos de Europa por primera vez desde el año 2017.

Lo de Nervión, por tanto, se convierte en un partido sin ninguna historia entre dos clubes cuya rivalidad alcanzó su cota más alta en el lustro de años comprendidos entre 2013 y 2018, con batallas en la Copa del Rey (semifinales en 2013/14 y cuartos de final en 2017/18) y el pulso por convertirse en la alternativa más seria del sistema que gobiernan Real Madrid y Barcelona. Al menos para el propio equipo colchonero, cuya atención se centra en llegar de la mejor forma posible a los duelos del 14 (Barcelona) y del 18 de abril (Real Sociedad), conceder descanso a los pesos pesados, gestionar esfuerzos … y cuidar posibles lesiones. Hancko, el último en sufrir un contratiempo con una torsión de tobillo que pone en duda su disponibilidad.
Con los duelos ante el Barcelona y la Real Sociedad en el horizonte más cercano, lo del Pizjuán es una mera diligencia sin importancia
La competición doméstica se ha convertido en un remanso de paz donde el Atleti está encontrando la calma que necesita en medio de tanta sacudida de turbulencias. No es por edulcorar su situación en LaLiga, inoperante en la pelea por el título desde hace meses al priorizar otros torneos como consecuencia de la falta de regularidad en cuanto a los resultados desde el inicio de la campaña. La lucha que ha mantenido en las últimas semanas de competición oficial, parón de selecciones incluido con hasta 14 jugadores haciendo las maletas, es descarnada. Desde el mes de marzo, se ha enfrentado al Barcelona hasta en tres ocasiones, a un Real Madrid contra el que optó por no hacer rotaciones, se ha jugado los octavos a doble partido ante el Tottenham Hotspur e incluso ha hecho un simulacro de final de Copa del Rey frente a la Real Sociedad.
A falta de 24 por disputarse, los doce puntos de ventaja que guarda el conjunto rojiblanco con respecto al Real Betis para aferrarse a una de las plazas que dan acceso a la Liga de Campeones para la próxima edición le permiten despreocuparse de una competición donde virtualmente tiene garantizado el objetivo que se marca desde los despachos para garantizar la viabilidad económica. En consecuencia, lo más probable es que Diego Pablo Simeone repita el plan de rotaciones establecido para la competición nacional, del que únicamente no ha seguido en el duelo ante el Real Madrid previo al parón de selecciones.
Una crisis galopante
El Sevilla se asoma irremediablemente al abismo tropezón tras tropezón, cada vez más cerca de un precipicio que no para de llamarle. El pinchazo contra el Real Oviedo en el Carlos Tartiere durante la última jornada liguera ha disparado la crisis en la que la institución vive desde hace tiempo, coqueteando cada vez más con la pérdida de categoría cada temporada que pasa (+1 punto sobre los descendidos en 2024/25, +8 en 2023/24 y +9 en 2022/23). A falta de ocho jornadas para la conclusión del campeonato doméstico, cuenta con solo dos puntos de ventaja con respecto al Elche, equipo que marca la pérdida de categoría.
De todos los equipos de LaLiga, solo el Elche (7 puntos — 1V 4E 8D) y el Espanyol (5 puntos — 0V 5E 8D) han sumado menos puntos en todo el año 2026 que el conjunto de Nervión. La dinámica de juego y de resultados de los blanquirrojos es propia de una entidad que mira cara a cara la Liga Hypermotion. Dos victorias, cinco empates y hasta seis derrotas resumen su año natural, cosechando tan solo 11 puntos de 39 posibles. Desde que puntuase contra el Real Betis al arrancar el mes de marzo, levantando un 2-0 en contra en La Cartuja, ha firmado tablas contra el Rayo Vallecano (1-1) y enlaza tres derrotas consecutivas ante Barcelona (5-2), Valencia (0-2) y Real Oviedo (1-0), igualando su peor racha de la temporada.
El Sevilla está en caída libre: García Plaza es el octavo entrenador en los últimos cuatro años
El nombramiento hasta junio de 2027 de Luis García Plaza, el octavo técnico del conjunto andaluz en tan solo cuatro años, ha sido la solución que ha certificado la entidad sevillista por experiencia, conocimiento y manejo de situaciones complicadas para alejar al equipo del descenso y paliar la grave crisis deportiva e institucional que atraviesa. Su horizonte es escarpado, con un calendario cargado de compromisos de máxima exigencia. A falta de ocho jornadas para la conclusión del campeonato doméstico, se enfrenta a tres de los cuatro equipos en posiciones de Champions League (Atlético, Villarreal y Real Madrid), tiene un duelo directo ante Levante (19º) por la salvación y será juez y parte de la pelea por plazas europeas al medirse a Osasuna (9º), Real Sociedad (7º) y Celta de Vigo (6º).
Necesita reconstruir de forma urgente Luis García Plaza una estructura que pierde equilibrio cada semana que pasa. Para el duelo ante el Atlético de Madrid tendrá que improvisar la defensa, la línea que más agua hace hasta el punto de distinguirse por ser el equipo de LaLiga que más goles ha recibido a estas alturas del campeonato doméstico (50, los mismos que el Levante). El técnico madrileño no puede contar con Marcao a causa de una fractura de escafoides, tiene la duda de César Azpilicueta por unas molestias que arrastra desde hace meses y que le impiden tener continuidad y ha perdido a José Ángel Carmona y a Tanguay Nianzou por sanción. Ni siquiera el Sánchez Pizjuán suaviza el trance, siendo el segundo peor local de LaLiga (16 puntos de 45 posibles, dos más que el Levante).
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