Con el traje de gala puesto por ser el día inaugural del Mundial 2026, la gente del Atleti que ha visto —en directo o en diferido— el Corea vs. República Checa habrá analizado con atención el partido de Kang-In Lee. Tras verlo, muy posiblemente estén pidiendo celeridad al Atlético de Madrid para encaminar su hipotético fichaje, porque pinta que no va a ser su única exhibición en este torneo.

Jugando de mediapunta derecho en una Corea que atacó con un 1-3-2-4-1 y los carrileros muy altos, Kang-In Lee dio una exhibición de creatividad cada vez que el balón pasaba por sus pies. Participación constante en el juego combinativo de Corea (38/38 pases), controles y giros magníficos, conducciones progresivas, cambios de orientación (3/3), regates (5/6), pases milimétricos al espacio para los jugadores que llegaban desde segunda línea y capacidad para cambiar jugadas en espacios reducidos.

Con una libertad de movimientos fantásticamente bien entendida, Kang-In Lee demostró ser un jugador capaz de venir a recibir el pase de los centrales, ejercer de nexo entre centrocampistas y atacantes para posteriormente lanzar la jugada, y también desequilibrar desde la valentía al encarar a su par. Además, evidenció que posee un tren inferior muy potente para aguantar los contactos cuando bajaba a intervenir. Y si la exhibición ofensiva ya es de un mérito tremendo, su disposición y nivel defensivo, como evidencian sus datos de duelos ganados (10/14), ponen la guinda a un partido inaugural inmejorable.

Si pretendía enamorar al aficionado atlético, objetivo conseguido.