En el día cinco del Mundial 2026, donde, entre otras cosas, debutaba la selección española —post del partido aquí—, dos jugadores que en algún momento han sonado para el Atlético de Madrid se erigieron en dos de los más destacados de la jornada.
Maxi Araújo, que ha hecho la mejor temporada de su carrera a nivel de clubes como lateral en el Sporting CP, se cambiaba el traje porque en la selección le toca ponerse el de extremo. He de reconocer que, aunque la de extremo sea su posición original, veo más productivo a Maxi como lateral, llegando desde atrás en inercia de carrera y pudiendo beneficiarse del factor sorpresa. No obstante, acabó siendo uno de los mejores jugadores de Uruguay en esa posición de extremo, aunque con mucha libertad para ocupar zonas interiores e incluso cargar el área como si fuese un delantero.

Además de continuar muy bien una segunda jugada para acabar haciendo el definitivo 1-1, cada vez que intervino demostró determinación y verticalidad, buenas ideas asociativas y una excelente precisión y evidente peligrosidad en sus centros al área, tanto en juego dinámico como, sobre todo, en acciones a balón parado. Cabe resaltar que, si bien en la primera parte su conexión con Matías Viña no fue muy productiva, en la segunda sí se entendió a la perfección con Sanabria, ex canterano del Atleti ya reconvertido a lateral izquierdo, el cual fue decisivo para la inmensa mejoría de Uruguay en el segundo tiempo.
Siendo cierto que aunque en estos momentos Grimaldo se erige como el fichaje más probable para el lateral izquierdo del Atlético de Madrid, creo que Maxi Araujo sería un perfil muy interesante para la banda izquierda de Simeone, tanto por aptitudes futbolísticas como por su manera de competir.
Tras el inesperado empate de España ante Cabo Verde, la jornada nos traía un interesante Bélgica-Egipto (1-1), donde nos gustó lo que ofreció Marmoush. Alguna vez ya hemos hablado aquí del delantero egipcio, ya que su participación en el Manchester City ha acabado siendo sorprendentemente escasa, tanto por el coste del traspaso —setenta millones pagaron al Eintracht— como por la valía del futbolista.

Marmoush, pese a estar más cómodo como segundo delantero, es un híbrido entre este rol y el de delantero centro, como bien demostró ante la defensa belga, incapaz de referenciar y sujetar su movilidad y potencia. Todos sus desmarques fueron inteligentes y dañinos; regateó, generó peligro en las transiciones y, además, trabajó muy bien defensivamente.
Veremos cuánto han podido cambiar las cosas para él en Manchester tras la marcha de Pep, pero si su presencia va a seguir siendo testimonial, el Atlético de Madrid debería estar atento a su situación.
Comentarios