España sobrevivió a una batalla ante Uruguay y cerró el liderato de grupo con un triunfo mínimo, áspero y de enorme valor competitivo. En un partido marcado por la dureza del rival, un arbitraje muy permisivo y un escenario incómodo para el juego habitual de la selección, el equipo de Luis de la Fuente encontró el 0-1 antes del descanso gracias a un remate de Álex Baena que Muslera no consiguió blocar. No fue la noche más brillante de España, pero sí una de esas victorias que también construyen torneos: resistencia, oficio y capacidad para ganar incluso cuando el contexto no acompaña.
En clave rojiblanca, Baena volvió a ser decisivo. El centrocampista del Atlético disputó 66 minutos, firmó el único gol del partido y volvió a dejar huella en el área rival pese a no tener un encuentro cómodo. Su hoja estadística refleja el tono del partido: 1 remate, 1 gol, 18/24 pases completados, 1 ocasión creada, 6 centros al área, 3/8 duelos ganados, 15 pérdidas y 4 faltas cometidas. No fue un duelo de continuidad ni de demasiada limpieza con balón, pero sí de insistencia, presencia ofensiva y determinación para aparecer en la acción que decidió el partido.
También destacó Marcos Llorente, titular y pieza de enorme valor en un partido que exigía piernas, físico y concentración. El jugador del Atlético completó los 90 minutos, dio la asistencia del gol, firmó 3/4 en entradas, 6 recuperaciones, 5/9 duelos ganados, 100% en regates y un sobresaliente 47/50 en pases. España ganó una guerra, el Atleti volvió a tener protagonismo directo en el camino de la selección y el próximo rival será Austria o Argelia en dieciseisavos.
Comentarios