Giuliano Simeone debutaba en el Mundial con Argentina. Scaloni daba la titularidad al extremo rojiblanco, que no había dispuesto de minutos en los dos anteriores compromisos. Pese a estar clasificada matemáticamente como primera de grupo, la selección argentina ganó con firmeza a Jordania (1-3).
Giuliano jugó de extremo derecho, con el centrocampista Palacios actuando como lateral derecho. Fue de más a menos: comenzó el partido dejando alguna internada interesante por su banda, pero el juego de Argentina fue variando hacia su habitual estilo de juntar a mucha gente por dentro para combinar en corto y avanzar en bloque, lo que hizo que fuese interviniendo cada vez menos en el partido, hasta ser sustituido en el minuto 71 por Valentín Barco.
Julián Álvarez fue titular por primera vez en el torneo, pero evidenció que está lejos de la versión que se espera de él. Compartió delantera con Lautaro, lo que le permitió abarcar más zonas de las que acostumbra cuando coincide con Messi, pero no estuvo cerca del gol y sus intervenciones no mejoraron la secuencia de pases del equipo. Parece estar lejos de su mejor versión física, mental y competitiva.
Almada entró en el minuto 60. Jordania había puesto el 1-2 en el marcador y Scaloni recurrió al mediapunta argentino para recuperar el control del partido con uno de los jugadores en los que más confía para asegurar el circuito de pases y asociarse con Messi. Sin hacer nada especialmente reseñable, es evidente que entiende bien el fútbol ofensivo de la selección argentina. Su juego demuestra más fluidez y seguridad que en el Atleti.
Nico González, Nahuel Molina y Musso no jugaron.
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